Nº 666 - 17 de octubre de 2005
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Drama en la frontera

Los sucesos de la frontera de Melilla (y también Ceuta aunque en menor medida) exigen al menos una reflexión. En primer lugar, si acéptamos que lo que empuja a miles de subsaharianos a intentar forzar esas fronteras es el hambre (no ya la pobreza) y la desesperación, está claro que no estamos ante un problema coyuntural, sino estructural. Como recientemente ha señalado Íñigo More (El País, 10/10/05, "La frontera más desigual de la UE") estamos ante una de las fronteras más des-iguales del mundo y, desde luego, de la Unión Europea. El PIB español multiplica el marroquí por 15 —no hablemos ya de Mali u otros países subsaharianos—. Como comparación, el de EE UU es sólo seis veces superior al mexicano. Ni leyes de emigración más duras (en EE UU lo son) ni vallas más altas o procedimientos electrónicos resolverán el problema. Si es un problema de miseria versus desarrollo, sólo el desarrollo progresivo (de Marruecos y de los países subsaharianos) podrá atenuar el fenómeno.
Para ello, algunos puntos parecen lógicos. como aumentar la ayuda al desarrollo selectivamente a los países implicados; aumentar la ayuda al desarrollo selectivamente en las zonas más cercanas a la frontera, o implicar a la Unión Europea en esa ayuda.

Por supuesto, eso no quiere decir que no debamos preocuparnos de lo inmediato: control de fronteras, control de flujos, máximo respeto a los derechos humanos de quienes finalmente llegan aquí y de los rechazados (si no llega a ser por Médicos Sin Fronteras, ¿qué hubiera pasado con los emigrantes abandonados a su suerte en pleno desierto?)... Todo ello es necesario e imprescindible. Pero sin perder de vista la dimensión más profunda del problema.

Y si hablamos de la importancia de las relaciones con Marruecos en todo esto, no hay que olvidar que "nuestro amigo el rey", de forma difícilmente evitable, será pieza clave en la gestión de, por ejemplo, las ayudas en zonas limítrofes. Y, más preocupante aún, ¿se puede pensar que su actitud general hacia el tema —es decir, hacernos más llevadera la situación o no— estará influida por otros factores? Por ejemplo, el 13 de septiembre de 2005 el Congreso de los Diputados aprobó una moción relativa al Sáhara instando al Gobierno español a expresar su rechazo a las medidas represivas ejercidas por Marruecos en los territorios ocupados del Sáhara Occidental, transmitir al Gobierno de Marruecos la petición de puesta en libertad inmediata de dos defensores de los derechos humanos encarcelados, solicitar la intervención de ONU, de la UE y de la Unión Africana para que se restablezca la Iegalidad internacional y el respeto los derechos humanos en el territorio del Sáhara occidental, y algunos puntos más en la misma línea, incluido el apoyo a los legítimos derechos de autodeterminación mediante referéndum. Por supuesto, lo comparto plenamente y me parece una resolución valiente, especia mente cuando de inmediato alguna prensa marroquí "reactivó" la reclamación sobre Ceuta y Melilla, habitualmente de perfil bajo, califican do las fronteras con estas ciudad( de "falsas fronteras", y por lo tanto dudando de la necesidad de controlar lo que suceda en ellas. Después vino lo que ya sabemos: avalanchas (de subsaharianos, principalmente). ¿Simple casualidad? No parece. Criminalizar a Marruecos sería un grave error, pero también lo sería desconocer la realidad.

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