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Conflicto
exterior, conflicto interior
La
catástrofe provocada por el paso del huracán Katrína
por el sur de los EE UU ha sido objeto de un sinfín de comentarios.
Entre ellos siempre sobresale la impresión general de que algunos
estragos podían haber sido evitados, so pena de considerarlos también
daños colaterales de una política indiscutible y básicamente
correcta, como quieren algunos fundamental istas de la extrema derecha
republicana. Algunas cuestiones pendientes exigen respuesta:
¿Tiene algo que ver el Estado mínimo que Bush y otros preconizan
con el desastre? ¿Tiene algo que ver con el hecho de que no hubiera
dinero para reparar los diques en Nueva Orleans? ¿Por qué
los dirigentes de la FEMA (Agencia Federal para Emergencias) tenían
tan poca experiencia y formación en auténticas emergencias?
¿Tiene algo que ver la Guerra de Iraq en todo esto? ¿Cañones
o mantequilla?
¿Existe o no existe el cambio climático? ¿Por qué
se oye tanto a los pocos científicos escépticos sobre el
mismo que al resto de la comunidad científica? ¿Quizá
por los cientos de millones de dólares que destinaron a pagarlos
las compañías petrolíferas?
Y, quizá, la pregunta más importante de todas: ¿
comprenderá el Partido Demócrata de EE UU, la necesidad
de formular una alternativa fuerte, clara para todas estas cuestiones
y hacer pedagogía en torno a ella?
Quizá se podría empezar por vigilar el proceso de reconstrucción.
Las casas construidas antes de 1945 resisten mucho mejor que las modernas,
dato interesante. La búsqueda del
beneficio a toda costa puede ir en detrimento de la seguridad, cosa pre_
ocupante para muchos pero quizá no tanto para una de las principales
empresas que se ocupan de¡ tema. ¿Adivinan cuál? Halliburton
que ya se lleva la parte de[ león en la reconstrucción de
Iraq y en la que tiene intereses el vicepresidente Cheney.
Chipre y la alianza de civilizaciones. Una
reciente breve estancia en la ¡lamada Isla de Afrodita me ha dado
la oportunidad de conocer de cerca el estado de la cuestión "cIe[
Conflicto" a menudo olvidado o postergado en los periódicos,
con algunas excepciones. Por ejemplo, recientemente cuando salta la noticia
de que el reconocimiento de facto del Chipre grecochipriota por parte
de Turquía aparecía como condición indispensable
para la apertura de negociaciones para el ingreso de este país
en la UE.
Chipre estuvo bajo el dominio turco entre 1571 y 1878 y el origen de la
minoría turca en la isla viene de ese período. Cedida en
1878 a los ingleses, soldados chipriotas combatieron en las guerras mundiales
bajo bandera británica. Tras una lucha cruenta (1955-1959), el
proceso de descolonización da paso a una república independiente
con presidente greco-chipriota (el famoso arzobispo Makarios) y vicepresidente
turco-chipriota.
No obstante, extremistas grecochipriotas siempre vieron en la Enosis (unión
con Grecia) la única salida posible y extremistas turco-chipriotas
consideraban la partición de la isla como la única posibilidad
de que la minoría turca viera salvaguardados sus derechos. Tras
dos intentos
de invasión turca (1964 y 1967) abortados por la presión
de EE UU, la invasión es una realidad en julio de 1974. Resultado:
37,5% en manos del ejército de Turquía, doscientos mil refugiados
grecochipriotas expulsados de sus hogares, aumento de la población
de la minoría turca mediante traslado de los colonos procedentes
de Anatolia y creación de una RTNC (República Turca del
Norte de Chipre). Hasta ahora, las Naciones Unidas sólo han tenido
éxito mediante fuerzas de interposición en detener el conflicto
armado pero no en resolver el problema político, aunque muchos
intentos han sido realizados.
Y, sin embargo, partiendo del conjunto de propuestas, también puede
haber esperanzas para una solución. Algunos puntos clave para la
misma, sin ánimo de exhaustividad, serían un Estado común
sobre toda la isla, con libertad de movimiento para todos los habitantes
de la isla; dos zonas con amplia descentralización, revisando los
límites de las mismas, y derechos equivalentes garantizados para
la minoría de cada zona (turcos en la zona greco-chipriota y grecochipriotas
en la zona turca).
Soy consciente del delicado equilibrio que habría que lograr para
conseguir esos principios, pero cualquier otra solución resucitaría
los fantasmas de la Enosis con Grecia o de la partición unilateral
fruto de la invasión turca de 1974.
Cuando se habla de Alianza de Civilizaciones, ¿no convendría
empezar por lo más próximo?
Merece la pena intentarlo y merece la pena que la Unión Europea
haga un serio esfuerzo en ese sentido.
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