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| Nº 656 - 4 de julio de 2005 |
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Galicia,
diputaciones,, España y Europa
Finalmente se confirmó el resultado en Galicia. Aunque personalmente respiraré el día en que Emilio Pérez Touriño sea investido, en principio ya hay vía libre para una coalición que, pese a los problemas que pueda suscitar, representa una esperanza de modernización, progreso social y lucha contra e¡ caciquismo. Frente a los agoreros que esgrimen el caso de Vigo, es importante señalar que los pactos funcionan razonablemente bien en Santiago, Pontevedra, la diputación de La Coruña y otros sitios. Hablando de diputaciones, quizás en pocos sitios de España tienen tanta influencia como en Galicia. Pero más allá del caso gallego, se impone una profunda reflexión sobre el papel de las diputaciones en el futuro, las instituciones deben estar al servicio de los ciudadanos y no complicarles burocráticamente la vida con duplicaciones innecesarias. Ahora que es tiempo de reformas estatutarias también parece avanzar la idea de establecer en algunas comunidades autonómicas estructuras comarcales. El argumento, razonable probablemente en muchos casos, es la mayor operatividad de éstas frente a la absoleta estructuración provincial. Pues bien, la propuesta deberá ir en el camino de la simplificación: lo que no puede caber es una estructura comarcal compitiendo junto a las estructuras provinciales de la autonomía correspondiente y éstas a su vez con las diputaciones provinciales. Se hace imprescindible racionalizar y simplificar el sistema. ¿Cómo afectará el resultado de Galicia en el nuevo curso político que se iniciará en septiembre? ¿Habrá sería deseable- alguna mejor disposición a acuerdos por parte del PP en temas de Estado? El nuevo curso vendrá muy marcado por ¡as reformas estatutarias, en donde este punto, acuerdo o discrepancia entre )as dos formaciones mayoritarias, tendrá una gran importancia. Y finalmente, de nuevo la construcción política europea. Párece claro que los seis meses de la presidencia británica no van a ser de trámite, Blair va a jugar a fondo para ¡levar el agua a su molino, Ya ha echado un anzuelo a Goran Persson (Primer Ministro sueco) con un asunto muy bien acogido por éste: mas fondos para innovación tecnológica. Ni que decir tiene que lo intentará también con José Luis Rodríguez Zapatero en la reunión que tendrá lugar a más tardar el 27 de julio. Aunque algunas cuestiones planteadas por Blair exigen respuestas no simplistas (por ejemplo, cuando afirma que el 38% de¡ presupuesto comunitario va para la política agrícola común y muy poco para los veinte millones de desempleados europeos) y todo el mundo está de acuerdo en aumentar los fondos para I + D + I, no nos olvidemos que Blair ha sido el gran abanderado de impedir ni siquiera el límite de 48 horas como jornada laboral máxima, como ejemplo de su oposición a cualquier avance hacia la Europa social. Afirma ser apasionado de Europa pero, ¿de cuál? Más bien parece serlo de una Europa al modo británico en lugar de una Gran Bretaña europea. Como ha dicho Jean Claude Juncker (poco sospechoso de izquierdismo) dos visiones contrapuestas de Europa se enfrentan. La nuestra requiere de un impulso, quizás difícil a corto plazo, de acuerdo. Pero no por ello debemos ceder a cantos de sirena que nos dirigen hacia la otra visión. la 'pausa de reflexión' tiene que llenarse de contenidos. A título de ejemplo: si la renegociación de¡ tratado parece imposible, ¿podría hablarse de una carta social más avanzada que firmaran sólo los países que quisieran aceptarla como texto adjunto al Tratado? Sé que esto tiene también problemas, pero todas ¡as posibles soluciones las tienen, sobre todo si se quiere salir de la pausa con algo mas que Niza y un gran mercado ampliado. Decir no a Turquía no va a ser la panacea, evidentemente. incluso en la difícil situación después del no, Francia tiene que proponer algo más. Los partidarios de una Europa política y social, también. |