Nº 616
20/9/2004
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Esta semana
Lista Europa se mueve

El referendum sobre la Constitución Europea
(Una consulta prematura)


El 18 de junio pasado, y gracias, en cierta medida, a la recuperación del rumbo de la política exterior española, por fin se lograba el acuerdo político sobre la primera Constitución Europea. Constitución que será firmada previsiblemente en Roma el 29 de octubre próximo. Se abre así un período de dos años para lograr su ratificación por parte de todos los Eslados miembros. En torno a la mitad, entre ellos España, han anunciado su sometimiento a consulta popular a través de referéndum.

En el caso español, el interior gobierno de José M" Aznar ya bahía decidido su ratificación a través de referéndum e, incluso, su convocatoria publicada en el BOE para el 13 de junio, a fin de que coincidiera con las elecciones al Parlamento Europeo. El fracaso de la Cumbre de Bruselas de diciembre pasado obligó a enmen dar el calendario e incluso explica la importante abstención de las elecciones europeas. En este momento se baraja en nuestro país la fecha del 27 de febrero para su celebración, aunque aún no se haya convocado. Fecha que a mi juicio es prematura, principalmente porque puede que no dé tiempo para el debate profundo y sosegado que una cuestión de esa magnitud necesita. Teniendo en cuenta que aún habrá más de año y medio, ya que la propia Constitución no prevé su entracla en vigor hasta dos años después de su firma, esto es, noviembre de 2006.

Las razones que al parecer están detrás de la celebración de la consulta en febrero apuntan a la ventaja de ser los primeros y no resultar influidos por los resultados de otros Estados miembros, sobre todo los euroescépticos. También parece que se quiere eludir un clima de resentimiento contra Europa como el que puede ser fruto del agrio debate que se espera sobre los fondos estructurales. Igualmente febrero encaja bien con otros calendarios electorales internos.

A mi juicio, febrero es prematuro, porque en cinco meses no da tiempo a un debate sereno e imparcial, que pueda desvincularse totalmente de la resaca del cambio de gobierno del 14 de marzo. igualmente esa precipitación impide que se puedan aprovechar las dinámicas europeas, la repercusión del debate político en el seno de las instituciones europeas y de estrategias de comunicación de Europa. Viéndose hoy cómo muchas de las fuerzas políticas españolas están en contra de la Constitución Europea, por razones distintas e incluso contrapuestas, se exigirá tiempo para consensuar una postura común. Y ello en un momento en que se esta planteando un debate constitucional interno que afecta a los argumentos de a gunas de esas fuerzas políticas.

Retrasando el referéndum se trataría de evitar los efectos negativos. En primer lugar, es fundamental que se logre el objetivo del referéndum, que la ciudadanía conozca la relevancia de la Constitución y los avances que implica, especialmente en los ámbitos tos de la democracia, la transparencia y la eficacia, anhelo de varias generaciones. Incluso, para algunos un debate profundo será la ocasión de descubrir la integración política de Europa.

En segundo lugar, es necesario lograr una vez más el consenso de todas las fuerzas políticas, vinculándolo a la opción europea de España manifestada hace veinte años con la adhesión, vista como garantía de democracia y prosperidad. Por ello, una fecha significativa podría ser el 12 de junio, vigésimo aniversario de la firma del Tratado de Adhesión.

Finalmente, parece conveniente vincular el debate español al europeo con sus sinergias, beneficiándose tanto del debate político a escala europea como de diversas iniciativas de las instituciones comunes tratando de hacer conocer la Constitución. Por este camino, el Comité de Asuntos Constitucionales del Parlamento Europeo sugiere que todos los referenda de ratificación se produzcan en torno al 9 de mayo a fin de lograr un verdadero debate político a escala europea.

Si bien las razones que justifican la fecha son reales y efectivas parecen más poderosas las que recomiendan su aplazamiento. Sea cual sea la fecha finalmente elegida, lo conveniente es que dé tiempo al debate sosegado y eficaz que permita a la ciudadanía española decidir cuáles son sus opciones de futuro para los próximos veinte años y descubrir los avances relevantes de este proceso constituyente sin precedentes, con su participación activa.

*Catedrático de Relaciones Internacionales,
Cátedra Jean Monnet. Decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM

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