Nº 609
28/6/2004
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Lista Europa se mueve

Albania existe en el borde de Europa


Un reciente viaje a Albania para explicar la política exterior de la Unión Europea me ha permitido darme de bruces con una parte de la otra Europa completamente desconocida en España. Y es que los profesores casi siempre aprendemos más de lo que enseñamos. Esa otra Europa, siendo radicalmente Europa, tiene coyunturalmente algunos rasgos comunes con África como las pateras, el tráfico de visados al paraíso comunitario, las peores mafias que introducen droga en Europa y trafican con seres humanos y mucho también de Estado fallido...

Albania es parte de la Europa mediterránea en cuanto a su historia, su cultura, sus valores, el deseo de mantenerse unidos y libres en su raíz romana; con una cultura milenaria de una enorme hospitalidad, tanto que según su tradición puede llegar a matar para defender al huésped. Albania ha vivido y sufrido una historia reciente especialmente atormentada: en el siglo XX fue campo de batalla de todas las contiendas, objeto de múltiples invasiones y dominaciones, llevándose la peor parte y, finalmente, aislada de todo su entorno internacional por un dictador paranoico y sanguinario que siembra el paisaje de búnkeres como setas (más de medio millón). La transición no ha sido más fácil, sufriendo en 1997 una crisis del sistema financiero que la sumió en la revuelta social impresionante.

Los albaneses hoy disponen de un nivel de renta ínfimo -unos cincuenta euros al mes- más propio del norte de África que, del sur de Europa. El coste de la vida, sin embargo, es desproporcionado a la renta, no muy alejado del europeo comunitario. Se utiliza el euro junto a la moneda local, el lek. Existe una crisis importante de confianza hacia sus instituciones. Un tercio de su población es emigrante, mucha de ella ¡legalmente, en Estados de la UE, principalmente. El país vive en gran medida gracias a las remesas de estos emigrantes, como ocurría en España hace treinta años, y además de la cooperación internacional.

Sobre todo es país europeo, mediterráneo en el carácter abierto y cordial de la gente, en su hospital¡dad, su cultura, su gastronomía, su paisaje, en su forma de vida y en sus costumbres, equivalente a nosotros en todo, en donde te sientes en casa. Tan parecidos y tan diferentes a nosotros. En Albania al español se le recibe con afecto. La gente siente interés por aprender el castellano, oyes música pop española en los bares, arrasan nuestras telenovelas, se nos mira como un referente en su complicada transición política.

Albania, como parte de los Balcanes occidentales, es candidato potencial a la adhesión a la Unión Europea desde el Consejo Europeo de Feira del año 2000, pero se le exigen cambios profundos. Para contribuir a ellos la Comunidad creó el Programa CARDS, similar al PHARE que ha asistido a la integración de los diez nuevos Estados miembros, vía principal para canalizar la ayuda europea en apoyo de las transiciones necesarias que necesita el país.

En junio del año pasado, el Consejo Europeo aprobó la Agenda de Salónica para la adhesión de los Balcanes occidentales, que contenía la promesa formal de que se les admitirá en la Unión cuando estén preparados para ello. En paralelo se trazan los objetivos a alcanzar y los ámbitos en que han de ir convergiendo progresivamente con la política de la Unión en instituciones democráticas, protección de los derechos humanos, política exterior, cooperación en asuntos de justicia e interior, políticas comunes, etc.

Los albaneses ven su integración en la Unión como su único horizonte de futuro; se encuentran, sin embargo, algo desanimados por los obstáculos que encuentran en el camino, y es que su situación, tanto en términos políticos como económicos, se encuentra aún muy alejada de los estándares europeos. Creen que la Unión Europea les pone más pegas que a los demás, que Europa les cierra las puertas, a lo que no ayuda la falta de transparencia de la política de los visados. Les sorprende y envidian que los europeos pasemos fronteras con las manos en los bolsillos sin necesidad de enseñar visados, pasaportes, documentos médicos...

¿Qué podemos hacer para que no se salgan del mapa europeo y formen parte de "una Europa"? Aunque la situación depende de ellos, que cumplan los criterios de convergencia, todos podemos hacer algo: la Unión, los Estados miembros, la sociedad civil, universidades, ONGs, sindicatos, empresas, municipios hermanados... La cooperación española está presente, pero lo que sorprende es que siendo un país tan próximo a nosotros en carácter y en historia, y en que nos tienen como un referente, España aún no haya abierto ni un Consulado, ni una Oficina Comercial ni una Embajada, cuando ellos ya tienen una Embajada en Madrid.

*Catedrático de Relaciones Internacionales,
Cátedra Jean Monnet. Decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM

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