Nº 559
9/6/2003
La tecnología de doble uso civil y militar avanza

En medio de la tormenta política europea estos días ha pasado prácticamente inadvertida una serie de noticias de aparente contenido industrial pero de indudable calado estratégico para la politica de defensa de la Unión Europea. En este sentido, el día 27 de mayo se firmaba por parte de la Unión Europea un contrato para la compra de aviones de transporte militar Airbus, la víspera se habia desbloqueado los últimos puntos para la puesta en marcha del proyecto Galileo y en el seno de la Agencia Espacial Europea se ha decidido adoptar las últimas decisiones financieras para poner en marcha el programa de¡ cohete Arianne-5.

Sin duda esta serie de noticias no pueden analizarse separadamente de los esfuerzos de la Convención y de cuatro Estados miembros por configurar sin más demora una Unión Europea de la Seguridad y la Defensa. Sin ir más lejos, la nueva Constitución prevé una nueva competencia de la Unión Europea en materia de política espacial. Igualmente la Declaración final tras la Minicumbre de Defensa que presentaron Francia, Alemania, Bélgica y Luxemburgo insistía que la futura Unión Europea de Seguridad y Defensa implicaría la participación en los principales programas de equipamiento europeo como el del Airbus A-40OM, el mismo en que el conjunto de la Unión Europea ha decidido invertir 20 mil millones de euros.

El programa espacial europeo es muestra del interés de los Estados europeos que en él participan por no quedarse fuera de la carrera espacial.

Sin embargo, tanto la inversión en los Airbus como el proyecto Galileo tienen una repercusión directa e inmediata en la constitución de una Europa de la defensa. En 1999 en Helsinki, la Unión Europea decidía la creación de una Fuerza de Reacción Rápida que permite desplegar 60.000 hombres en un plazo de 60 días por una duración de al menos un año.

Esta Fuerza acaba de estrenarse sobre el terreno, al sustituir a las tropas de la OTAN en Macedonia el 31 de marzo pasado. Sin embargo, semejante proyecto choca con las carencias europeas en materia de transporte estratégico, para desplegar rápidamente estos efectivos en el teatro de operaciones, deficiencias que tratarán de subsanarse con esta inversión en aviones Airbus A-400 M de transporte militar.

Por ello, esta decisión tiende a hacer más efectivas las decisiones ya adoptadas en materia de defensa y pretenden en un futuro, confiar en el desarrollo de una verdadera defensa europea. En este sentido, Solana manifestaba que sin un esfuerzo colectivo en materia de capacidades, las decisiones actuales para una defensa europea serían una cáscara vacía. En relación al Airbus, tampoco hay que olvidar que es de fabricación europea, por el consorcio EADS en el que participa con otras empresas alemana, francesa e inglesa, la española CASA. En definitiva, se trata de tecnologia europea al servicio de la defensa europea.

El proyecto Galileo, lleva tiempo durmiendo en los cajones, faltando siempre una última decisión para ponerlo en marcha. Consiste en el sistema de radionavegación por satélite europeo, que pretende ser una alternativa al americano GPS, siendo igualmente una tecnología de doble uso, tanto militar como civil. Se trata de un proyecto en que los Estados europeos han invertido considerables esfuerzos y que no terminaba de ponerse en pie por numerosas dificultades, sobre todo, politicas y presupuestarias. laambición e importancia estratégica de Galileo pueden deducirse de la oposición continua norteamericana a su puesta en marcha, manifestada incluso oficialmente.

El diario francés Le Monde llamaba la atención sobre el alcance real de estos tres proyectos aparentemente industriales, sobre todo respecto a las relaciones de Europa frente a Estados Unidos, habiendo desplegado éstos en los últimos años importantes esfuerzos para hacerlos fracasar. En este sentido, todos ellos son una muestra de la voluntad europea de afirmar su independencia y autonomía frente a Estados Unidos en el plano estratégico, lo que no podrá lograrse sino existe una firme voluntad de los socios europeos, no sólo de independencia, sino también de dedicar un importante esfuerzo económico al impopular capitulo del gasto de defensa. Una vez más se ve que el conflicto de Iraq ha resultado un catalizador importante en el desarrollo de una política exterior europea y, más concretamente, en la defensa.

*Catedrático de Relaciones inteinacionales, Cátedra Jean Monnet
Decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología
Universidad Complutense de Madrid

Hemeroteca
Esta semana
Lista Crónica