![]() |
||
|
|
Europa existe; entre el atlantismo y la independencia Hace más de 30 años, cuando estudiaba en la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas, se entendía que existían cinco debates sobre el futuro de Europa. El primero se preguntaba sobre ¡a posibilidad de que el Mercado Común pudiera convivir con los otros dos modelos económicos presentes en Europa, la EFTA y el COMECON. El segundo planteaba cuál iba a ser el futuro de la aventura comunitaria, si integración política en el camino hacia una federación europea o mera cooperación intergubernamental. El tercer interrogante versaba sobre el futuro del modelo de la sociedad del bienestar a escala continental. la cuarta discusión planteaba en qué medida la Comunidad Europea y sus Estados miembros podían tener voz propia en los asuntos mundiales, frente al Pacto de Varsovia e independientemente de la Alianza Atlántica. En quinto y último lugar, se trataba de averiguar la posible convivencia entre las dos Europas con modelos económicos antagónicos, diferentes modelos políticos y sociales e, incluso, incompatibles en cuanto a la opción internacional. Hoy las cinco incógnitas aparecen despejadas: el modelo europeo tiende a identificarse con la Unión Europea. la Convención Europea, que reúne a representantes de las instituciones europeas así como de los Estados miembros y candidatos, viene trabajando en una constitución desde febrero pasado. El 28 de octubre entraba en la fase decisiva de sus trabajos al presentar un anteproyecto de Tratado Constitucional, en forma de "esqueleto". La particularidad de este esqueleto reside en que refleja fielmente el modelo de federalismo intergubernamental propio de la construcción europea, recogiendo incluso en su primer artículo la fórmula federal. Con la presentación del anteproyecto se abre la fase clave de todo proceso constituyente: la del debate sobre el proyecto político común. En el caso europeo, este debate viene descrito por cuatro dialécticas: intergubernamentalismo-federalismo, modelo liberalmodelo social, política exterior de intereses-política exterior de responsabilidad y una-más velocidades en la integración. En estos días precisamente se ha reabierto, y no sin polémica, el debate entre los partidarios de una Europa liberal, -mercado sin intervención institucional-, y una Europa social, -que pide mas intervención pública para contrarrestar los efectos negativos del mercado-. Este debate ha encontrado su paradigma en el trabajo del Grupo de "Gobernánza Económica" que no ha sido capaz de lograr consensos sobre algunos aspectos de la política económica y monetaria de la Unión Europea y la conveniencia de reforzar los objetivos sociales de la integración europea. Paralelamente, el presidente Giscard ha tenido que plegarse a la petición de constituir un grupo que estudie la Europa Social. A pesar de lo animado de¡ debate, contra los recelos de quienes temen una Europa neoliberal, no se puede obviar que la construcción europea cuenta ya desde hace tiempo con un modelo social propio que no es posible desmontar. La Unión Europea puede distinguirse frente a sus competidores en la globalización, Estados Unidos y Japón, por su modelo social, en el que la sociedad se antepone al mercado y al Estado. Constituye al día de hoy el mayor mercado del mundo pero también el único de características regionales que goza de un nivel elevado de protección social. El consenso del que han partido los trabajos de los convencionales es el de no cuestionar lo ya alcanzado, el no ir para atrás, sino solamente debatir mayores profundizaciones en el modelo actual. Por ello, el debate sobre Europa liberal‑Europa social debe ser reinterpretado en el sentido de más Europa social pero en ningún caso menos. La Unión Europea desarrolla una política de responsabilidad de gestión del planeta, diferente de la defensa de intereses de Estados Unidos. Se trata de una potencia civil, que ejecuta su política exterior combinando medios económicos, comerciales, de cooperación al desarrollo, de asistencia humanitaria, etc. Esta potencia civil comienza, incluso, a desarrollar un instrumento militar, una política de defensa propia, independiente de la Alianza Atlántica. Precisamente, el día 26 de noviembre se presentaba a la Convención una iniciativa francoalemana que concibe una nueva política de defensa que incluye, junto a los instrumentos militares, los civiles, la cooperación judicial, policía, protección civil, etc. Se trata, en definitiva, de una defensa basada en una concepción propiamente europea, reflejo del modelo de una potencia civil de la globalización. *Decano
de la Facuftad de Ciencias Políticas y |