![]() |
|
| Nº 614 - 6 de septiembre de 2004 |
| Hemeroteca | Lista Tribuna |
|
Tocan
generala Tambores de guerra. Ahí está el tamborcillo del Bruch como prueba de la influencia decisiva en el combate. El régimen de vida de las unidades militares estaba marcado a toque de corneta. Pero, ¿qué se ha hecho de los cornetas y de[ cornetín de órdenes que acompañaba al oficial que mandaba la formación? Estuve visitando a la brigada Plus Ultra en Iraq en los acuartelamientos de Diwaniya y Nayaf y apenas atisbé a un corneta del pelotón de castigo de la Legión que formó a la llegada del ministro Federico Trillo en helicóptero. Se diría que la música militar ha quedado sólo para los desfiles más solemnes en dura competencia con la difundida por megafonía. Así las cosas, el pasado 30 de julio, en pleno zafarrancho de la operación salida de vacaciones, el Consejo de Ministros, a propuesta del titular de Defensa, acordó el ascenso y los destinos de varios generales, entre ellos el de Joaquín Tamarit, elevado al rango de teniente general y nombrado segundo jefe delEstado Mayor del Ejército. Es decir, que en el umbral de la agosticidad, que siempre es un agravante, han tocado generala antes de disponer el mobiliario en el porche de Moncloa para las fotografías de la revista Vogue con todas las mujeres ministras a bordo. Todo se ha producido conforme permite la tabla. Porque debe saberse que la carrera del militar profesional está perfectamente reglada desde el inicio con la obtención del despacho de teniente al concluir los estudios en la Academia del Ejército o de la Armada hasta su conclusión con el grado de coronel o capitán de navío, salvo que alguna evaluación negativa lo impida. A partir de ahí, nada es preceptivo. Los ascensos a eneral de brigada o contraalmirante y a los sucesivos empleos de general de división o viceal mirante y de teniente general o almirante son competencia libre del Consejo de Ministros, una vez examinada y considerada conforme la hoja de servicios de los candidatos. Las calificaciones, la promoción de origen en la Academia de que se trate, el lugar que cada uno ocupe en la escala de su arma o cuerpo pueden servir de primera orientación pero a nada vinculan. Nadie queda postergado ni puede reclamar por merma alguna en su derecho, que como queda aclarado se extingue antes del umbral de los oficiales generales. Por eso son relevantes todos los ascensos, incluido el de Joaquín Tamarit. Al tomar su decisión el Consejo de Ministros ha dado una indicación significativa que derivará sus efectos hacia dentro y hacia fuera de la familia militar. En todo caso, el Gobierno había sido advertido a tiempo y de forma autorizada sobre los candidatos. En modo alguno podrá alegar inadvertencia que tampoco hubiera podido aliviarle de sus responsabilidades intransmisibles. Recuerdan los analistas militares que el general Tamarit, siendo capitán, estaba destinado en el Estado Mayor de la División Acorazada número 1, la Brunete, que mandaba el coronel San Martín cuando la intentona M 23 de febrero de 1981, y que fue quien transmitió la consigna de "la bandeja está grabada" a partir de la cual se entendía que la operación se hacía. También recuerdan que Tamarit, a las órdenes del comandante Pardo Zancada, llamó a todos los mandos divisionarios para decirles que el general Torres Rojas había llegado de La Coruña y que se encontraba en el cuartel general de la Brunete para "tomar café" con ellos. Han pasado los años, 23 en este caso, pero nadie hubiera dicho que aquél sería un café sin consecuencias.
|