Nº 612 - 19 de julio de 2004
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Niveles de realidad y 11 -M

El teorema de Gödel nos dice que un sistema de axiomas suficientemente complejo, conduce inevitablemente a resultados sobre los que no se puede decidir o que resultan contradictorios, como acaba de recordar el físico cuántico Basarab Nicolescu en el XVI Seminario sobre Europa Central, reunido estos días en San Sebastián a la sombra de los Cursos de Verano de la Universidad del País Vasco bajo los auspicios del BBVA. Nuestro físico se adentró por las veredas del pensamiento científico y se atrevió a subrayar cómo el mayor impacto de la revolución cuántica proviene de su capacidad de poner en duda el dogma filosófico contemporáneo de la existencia de un solo nivel de realidad.

Para seguir a nuestro autor, invitado por la Asociación de Periodistas Europeos, debemos establecer algunas precisiones terminológicas. La primera, es la de que por realidad entendemos aquello que se resiste a nuestras experiencias, a nuestras representaciones, descripciones, imágenes o formalizaciones matemáticas, La segunda, es la de que por nivel de realidad entendemos un conjunto de sistemas que permanece invariable cuando se le aplica una serie de leyes generales. Así ocurre, por ejemplo, con las entidades cuánticas cuando se las somete a las leyes cuánticas, diferenciadas radicalmente de las leyes del mundo de la macrofísica. Porque de dos niveles de realidad se predica que son diferentes cuando para pasar de uno a otro se produce una ruptura de las leyes y de los conceptos fundamentales. Eso es lo que sucede con la causalidad local del mundo clásico respecto a la causalidad global del mundo cuántico. Y de ahí al 11 -M apenas queda un paso.

De modo que el reconocimiento de al menos tres niveles de realidad diferentes en el estudio de la realidad -el nivel macrofísico, el nivel microfísico y el cyber-espacio-tiempo- es un acontecimiento de capital importancia en la historia del conocimiento y desde luego un instrumental necesario para hacer un seguimiento provechoso de las sesiones de la comisión de investigación parlamentaria a propósito de los atentados terroristas del 11 de marzo. Sólo así podremos avanzar considerando que los tres niveles de realidad se despliegan a través de una zona cero de no resistencia a nuestras experiencias, representaciones, descripciones o formalizaciones matemáticas. Una no resistencia que resulta de las limitaciones de nuestro cuerpo y de nuestros órganos sensoriales, cualesquiera que sean los instrumentos de observación que prolonguen o potencien sus capacidades.

Es esa zona de no resistencia la que desempeña el papel del tercero incluido, la que permite la unificación, dentro de la diferencia, entre el sujeto y el objeto, la que articula su interaccíón. En definitiva, para alcanzar conclusiones los comisionados parlamentarios y quienes dan cuenta de sus trabajos deben tener en cuenta la propiedad fundamental de superposición de los estados cuánticos. Porque si bien mientras permanecemos en un solo nivel de realidad todo fenómeno aparece como una lucha entre dos elementos contradictorios, el recurso a la lógica cuántica, la del tercero incluido, que sostiene la existencia de un tercer término T que es a la vez A y no A, permite atravesar los diferentes niveles de la realidad y alcanzar el tercer dinamismo donde lo que aparece como desunido está de hecho unido y lo que aparece como contradictorio se percibe como no-contradictorio. Continuará.

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