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| Nº 577 - 10 de noviembre de 2003 |
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¡Rompan
filas!
En estos días es como si los lectores de prensa, oyentes de radio y espectadores de televisión, que han estado contemplando en perfecta formación a las huestes del Partido Popular bajo la disciplina castrense de una "rnil¡" prolongada durante más de doce años, presenciarán ahora ese momento tan esperado cuando llega el licenciamiento de quienes concluyen el honroso deber del servicio militar y resuena la voz de mando al grito de "soldados, por última vez, ¡rompan filas!`. Aparece en la tribuna del Congreso de los Diputados el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro para defender el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado con ademanes de maestrillo exhibiendo la receta de la bajada de impuestos mientras sube la presión fiscal y aferrado al déficit cero para ejemplo de franceses, alemanes y demás. Pero avanza desde atrás corriendo la banda el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, blandiendo una subida de impuestos y tasas a los vecinos de la Villa y Corte de un 26%. Reclama la oposición socialcomunista ante tan palmaria contradicción y replica el vicealcalde, Manuel Cobo, para aclarar que en el programa electoral figuraban obras y servicios ambiciosos cuyo coste debe afrontarse como debieron deducir unos votantes de probada madurez. Mientras, la nueva presidenta de la Comunidad de Madrid proclama que bajará los impuestos por convicción, y el vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía se muestra disconforme con las propuestas de Gallardón, quien devuelve la pelota para centrarla sobre el secretario y candidato Mariano Rajoy, a cuyo criterio se remite con el adelanto de su renuncia en caso de disconformidad con el proceder del Ayuntamiento. El ruido se incrementa con las manifestaciones a favor de Gallardón de la concejal Ana Botella y las manifestaciones de Aznar de visita en Brasil, según las cuales, corresponde al promotor del incremento explicarse ante los vecinos. 0 sea, barullo generalizado sin que nadie dé un paso al frente para esclarecer que la subida o bajada de los impuestos es una medida funcional fuera de toda dogmática. En Cataluña tenemos abierta la campaña electoral y el esforzado Josep Piqué recibe cada día un contingente de ministros dispuestos a favorecer sus intentos al frente de la lista del PP. Todos se multiplican y el todavía presidente del Gobierno, José María Aznar, se escaquea de las solemnidades del Senado para hacer ambiente en Barcelona entre los empresarios y favorecer que se ausenten de otra convocatoria simultánea lanzada por el convergente Artur Mas. Estábamos
en estas cuando el vicesecretario del PP, Jaime Mayor, líder de
los populares vascos, irrumpe comparando la situación de Cataluña
con la del País Vasco. Mayor, en una convención del PP en
Madrid, afirmó que "hoy por hoy, tenemos la herencia de ETA
y la herencia de Pujol, que la herencia de ETA es el plan lbarretxe y
la herencia de Pujol es la posibilidad de que Ezquerra Republicana de
Cataluña (ERC) sea árbitro del Gobierno que le suceda".
Para mejor explicarse, añadió que "entre la herencia
de Pujol y la herencia de ETA hay más conexión que entre
ETA y Pujol, y que por eso el plan lbarretxe tiene más capacidad
de conectarse con lo que es la herencia de Pujol, interpretada como el
arbitraje de ERC". 0 sea, la gallina y el malestar consiguiente del
PP catalán. ¡Rompan filas! y Mariano Rajoy, en Belén
con los pastores. |