Nº 566 - 28 de julio de 2003
España independiente

Vuelven tiempos de prueba ahora que el presidente norteamericano, GeorgeW. Bush carga de nuevo contra Irán y Siria acusándoles de dar cobijo y ayuda a terroristas al presentarse ante la prensa en su rancho de Crawford (Texas) de la mano de su huésped el primer ministro italiano, Silvio Beriusconi. Tiempos de prueba primero, porque ser acogido en Crawford, está quedando al alcance de cualquiera cuando pensábamos que era una deferencia excepcional ofrecida en rigurosa exclusiva a nuestro José María Aznar y al primo británico Toñín Blair; segundo, porque la andanada contra Irán y Siria plantea una de esas ocasiones de obligada respuesta a la diplomacia española. Sobre todo cuando la actitud propia autónoma y diferenciada ante ambos países, sin atender a las indicaciones de Washington, ha sido esgrimida como la prueba de¡ nueve de la independencia española.

En efecto, en la sesión del jueves 17 celebrada por la Diputación Permanente dell Congreso de los Diputados, el portavoz de¡ Grupo Popular, Gustavo de Arístegui, empeñado en una defensa de¡ aznarismo touts les azimuts, lamentó que se estuviera "ocultando una y otra vez, quizá de forma deliberada que justamente la independencia de la política exterior de España se ha traducido en dos cuestiones muy recientes y muy claras en las que hemos contestado [léase a la francesa, es decir, entiéndase, nos hemos opuesto] a ciertas indicaciones [dadas] al mundo de los Estados Unidos [léase por los Estados Unidos] como, por ejemplo, las acusaciones a Irán o a Siría". Arístegui ofrecía enseguida detalles de esa contestación y señalaba que 'la inclusión de Irán en el Eje del mal propició la invitación de España a su presidente a visitar -con categoría de visita de Estado- nuestro paí?. Y añadía que Ias declaraciones acusatorias contra Siria propiciaron unas declaraciones del presidente del Gobierno en Varsovia [donde se encontraba en visita oficial] diciendo que Siria era un país amigo importante y clave para la región". "Esas son" -remataba el portavoz del PP- "muestras muy claras".

Esperemos que las autoridades competentes, que anidan con las gaviotas, nos aclaren pronto si ha sido de manera intencionada o se trata de una mera coincidencia, pero ' el caso es que esta vez el lanzamiento de las amenazas de Bush contra Irán y Siria se han producido en las mismas fechas en que el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía, Rodrigo Rato, andaba entrevistándose con los máximos líderes de ambos países -con Jameini en Teherán y con Bechar Al Asad en Damasco-. Así que, una de dos, o Rato estaba cumpliendo el encargo de Aznar, que exaltaba Arístegui, de resistir las indicaciones del presidente Bush y demostrar así con pruebas la independencia de la política exterior española o andaba despistado a la caza de fotos y pretextos periodísticos y entonces en lugar de méritos para su particular carrera sucesoria habría estado acumulando desmerecimientos por los que enseguida tendría que rendir cuentas en Moncloa. Entre tanto, Aznar ha tomado carreril la en Logroño para decir que España ofrecerá siempre ayuda en la guerra contra el terrorismo y entonces si Bush lo quiere ¿tendríamos que declararnos enemigos de Irán y de Siria? La solución en la próxima convocatoria de la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados.

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