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| Nº 536 - 23 de dciembre de 2002 |
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Las verdades de Aznar Se recomienda volver a la lectura de Hans Magnus Enzensberger en Zig-Zag para compadecer la situación de los políticos y entre tanto la dosis diaria del periódico La Razón para preservar la admiración que todos sentimos por el presidente Aznar al que muchos de sus beneficiados se están apresurando a abandonar en momentos de dificultad como los del chapapote y otras fusiones. Se ha dicho que las ratas abandonan el barco, pero para fortuna de Aznar, desde el fondo de la escena avanzan gentes con un valor casi temerario, como los hermanos Anson, dispuestas a subir a bordo y relevar a los desertores. Así reconfortado, con el propósito decidido de no estorbar a quienes están trabajando en la Casa Blanca y con la renuncia adelantada de hacerse la foto de oportunidad con Gerorge W. Bush, el presidente Aznar se ha presentado en Washington por requerimiento expreso del emperador. Se han eliminado en Washington esas ocasiones de lucimiento como la comparecencia conjunta en la sala de Prensa porque la agenda de trabajo era muy intensa. Se sabe además que Aznar ha reiterado ante Bush su doctrina, acuñada en los tiempos de la oposición contra los gobiernos socialistas, según la cual en la lucha contra el terrorismo no hay atajos. De ahí vino la benemérita concertación político‑mediática‑jurídica contra los Gal y contra quienes lo hubieran podido alentar o tolerar. Otra cosa es que Bush haya dado por escrito hace unos días licencia para matar a más de 20 indeseables de los que se encargarán esos defensores de la civilización judeocristiana y occidental integrados en la CIA. Faltan aún datos para saber si en la intimidad del despacho oval y en lengua catalana Aznar se ha revestido del carisma profético mencionado en el Congreso de los Diputados para reprender a su anfitrión por semejante autorizacíón para el crimen y si amenazó a su interlocutor con el poder del juez Campeador Baltasar Garzón. Entre tanto, el disidente cubano Oswaldo Payá, premio Sajarov de los derechos humanos, ha hablado en la sede del Parlamento Europeo de Bruselas para denunciar la complacencia de Castro ante Guantánamo. ¿Imaginan ustedes cuál habría sido la reacción de Bush si el Comandante hubiera tomado la actitud contraria y se hubiera opuesto al establecimiento en la base norteamericana de los que allí permanecen sin cargos, ni juicio en ese peculiar limbo enjaulado que desafía todos los principios del derecho? Y así llegamos a las entrañables fiestas que tanta violencia doméstica pueden desencadenar. Por eso se recomienda la lectura del libro de Jorge Wagensberg que acaba de aparecer bajo el título de Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál era la pregunta? que incluye 500 pensamientos sobre la incertidumbre. Conviene persuadirse de que Things happen! y averiguar con él cómo "La simple publicación de una mentira puede convertirla en verdad (un banco va mal) y la simple publicación de una verdad puede convertirla en mentira (tal autopista está colapsada)" De ahí que en vísperas del nuevo año cobre de nuevo vigencia la leyenda de aque dibujo del Roto donde una multitud enarbolaba una pancarta con la leyenda de "Queremos mentiras nuevas". Que ustedes lo pasen bien y hasta 2003. |