Nº 532 - 25 de noviembre de 2002

¿Fin de trayecto?

Se avista un conflicto luminoso. Están saltando chispas. las que establecen la luz en el arco voltaico a partir de una diferencia de potencial suficiente, es decir de un antagonismo marcado, entre ánodo y cátodo. Sólo así el público de a pie que llena previo pago la sala oscurecida puede ver lo que se proyecta en la pantalla. La película que estos días figura en los carteles se llama duelo al sol y sus protagonistas son Pedro Zola, director del diario El Mundo, y César Al ierta, presidente de Telefónica. Han sonado los timbres que anuncian el inicio de la función después de¡ breve descanso a que han dado lugar los documentales y anuncios en serie de próximas proyecciones. Los que permanecían en el vestíbulo en charla neutralizada han acudido presurosos a ocupar sus localidades.

La película arranca con una escena en la que César Alierta, presidente de Vía Digital y Jesús de Polanco, presidente de Canal Satélite Digital, acuerdan la fusión de ambas plataformas para poner fin a un enfrentamiento desastroso con horizonte de mutua ruina. Entonces Pedro Zola, mentor de] proyecto del grupo multimedia de Telefónica, sale a primer plano y hace una denuncia calderoniana de una fusión que considera letal. Piensa que España quedará sumida en las tinieblas del polanquismo-felipismo y emplaza al Gobierno Aznar para que impida semejante felonía juzgada contraria a las promesas electorales tal como las entiende el propio perio‑‑‑dista de cámara. Pero Alierta, que ha llegado a Telefónica cuando la burbuja de las nuevas tecnologías ha pinchado, tiene que comparecer ante los anal istas y los inversores y considera un sinsentido seguir con un reguero de pérdidas multimillonarias en Vía Digital sin otro objetivo que impedir la entrada en rentabilidad del competidor con números rojos mucho más reducidos. Todo se sustancia en el palco de honor del Estadio Santiago Bernabéu. Cada uno, Pedro Zola y César Alierta, piensa tener luz verde para seguir adelante.

Hay una aparición providencial de un sobrino de Alierta que parece venir en ayuda de Pedro Zola. la Comisión Nacional del Mercado de Valores examina el caso y nada ve de reprochable. Pero Pedro Zola, convertido de nuevo en el rayo que no cesa, mantiene el asunto en las páginas del periódico. Hay una tregua que permite la llegada de abastecimientos. Los nuevos responsables de Telefónica Media resuelven el contrato que encadenaba Onda Cero al diario El Mundo mediante la entrega de una asombrosa pila de millones. La anestesia concluye sus efectos y reaparece el sobrino invocado por el fiscal anticorrupción Jiménez Villarejo. La pelota entra en el área del fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, siempre a las órdenes de Aznar. Si Alierta quedara libre de querella todos sabrían que el criterio habría venido de La Moncloa y el abandono de Pedro Zola quedaría en evidencia. Desde luego la dimisión de¡ presidente de Telefónica es ahora impensable y tampoco hay dudas de que un Alierta querellado se llevaría por delante a su mentor Rodrigo Rato y tocaría de modo muy sensible al propio Aznar.

La película ha llegado al punto de máximo suspense. Por el momento, Pedro Zola ha sido eliminado de un programa de Antena 3TV sin que se hayan producido arrastres. Cómo ha sentido un periodista buen amigo mío que participaba en El primer café haber sido eliminado antes por Isabel San Sebastián porque le han privado de la oportunidad de marcharse acompañando al destituido igual que hizo saliendo de la sala donde se veía el Consejo de Guerra contra los del 23F. Continuará.

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