Gente de El Siglo de Europa Tiempos de hoy

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 Nº 1304. 26 de julio de 2019

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¡Vaya Gente! / Mara del Prado

Don Juan Carlos y Doña Sofía, juntos en las regatas

El Rey y la Reina Eméritos en las regatasDespués de aparecer juntos en un partido de balonmano de su nieto o en el tenis para ver a Rafa Nadal, los reyes eméritos han estado juntos en Sanxenxo. / EUROPA PRESS

La emérita pareja real ha tenido que reconocer de forma implícita que un abismo –y la intensa vida personal de Juan Carlos I– les ha separado durante décadas para que ahora, cuando la ciudadanía ha aceptado su separación de hecho, hayan encontrado en la familiaridad y en los años una razón para reencontrarse.

Su última aparición como pareja ha sido en Sanxenxo, el último refugio donde el exmonarca decidió volver a navegar después de años de convalecencias traumatológicas mientras Doña Sofía mantenía en pie el fuerte mallorquín. Rotas las hostilidades, también han caído las fronteras que se habían levantado entre el matrimonio y, por primera vez en los cuatro años que el padre de Felipe VI lleva compitiendo en aguas gallegas, la madre ha tenido acceso al ‘reino’ marino del que fuera jefe del Estado. Toda una “sorpresa”, en palabras de Hola.

Cuenta Semana que la emérita voló el 11 de julio hasta el aeropuerto de Vigo para desplazarse a la localidad pontevedresa y pasar un fin de semana de regatas con su marido y la infanta Elena, que participaron en la competición mientras Doña Sofía asistía al torneo como espectadora desde el buque escuela Juan Sebastián Elcano. “Un gesto más de acercamiento entre los eméritos tras años de frialdad en sus relaciones y con Elena como el mejor nexo de unión”, relata la revista, que se hace eco de la buena suerte que tiene la familia Borbón en las competiciones: a bordo del Bribón, Don Juan Carlos ganó la segunda prueba, a bordo del Érica, la infanta se impuso en la primera. Al final, el Trofeo Almirante Rodríguez Toubes fue para la embarcación del emérito. Todo dentro de la lógica deportiva cuando Don Juan Carlos anda de por medio.

Mientras un matrimonio se reencuentra gracias a la amistad, otro se rompe con gran estruendo internacional. En el último capítulo de la fuga de la princesa Haya, cuenta Hola que los titulares de la misteriosa noticia se centran ahora en su guardaespaldas, Russell Flowers. Según los medios del Reino Unido, donde la hermana del rey Abdalá de Jordania ha solicitado su divorcio del emir de Dubái, Mohamed Bin Rashid Al-Maktoum, la razón de su “huida” podría estar relacionada con su estrecha amistad con este exsoldado de Infantería británico. Según el Daily Mail, “la relación de ambos era un secreto a voces entre el equipo de seguridad de la Familia Real” del que ha formado parte durante cinco años, si bien fuentes cercanas a la hija del desaparecido Hussein de Jordania aseguran a The Times que “los celos del emir eran infundados, ya que entre ellos sólo hay una buena amistad”.

Por cierto que el también vicepresidente de los Emiratos Árabes Unidos sigue escribiendo unos poemas que, en países como el nuestro, podrían tener consecuencias legales: “Oh cariño, no hay nada más que decir. Tu silencio mortal me ha agotado. Ya no hay lugar aquí conmigo. No me importa si vives o mueres […]. Tu tiempo de mentiras se ha acabado y ya no tiene sentido qué fuimos ni qué eras”.

 

 

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