Entrevista Política Jorge Moruño Tiempos de hoy

-

 
   

 Nº 1296. 31 de mayo de 2019

- - --

Entrevista / Manuel Capilla

Jorge Moruno, diputado autonómico de Más Madrid

“Más Madrid ha ampliado el campo progresista”

Jorge Moruno se estrena como diputado autonómico esta legislatura. Este sociólogo, experto en las transformaciones del trabajo en el siglo XXI, estuvo presente en el núcleo fundador de Podemos, fue uno de los principales colaboradores de Pablo Iglesias y llegó a ser el responsable de Discurso y Argumentario del partido. Ahora, desde las filas de Más Madrid señala dos causas para la derrota progresista en Madrid, “una campaña del Partido Socialista de un perfil muy bajo”, junto a “una campaña, en cierto modo inexplicable, para desmovilizar el voto” hacia Manuela Carmena por parte de los dirigentes de Podemos. De cara al futuro, subraya que Más Madrid es “la única opción política que tiene perspectivas de avance y crecimiento, que tiene algo que decir”.


FOTOS: ÁLEX PUYOL

“No creo que la unidad de la izquierda sume ni, necesariamente, la división reste”
Ciudadanos es la avanzadilla de las ideas que va poniendo Vox encima de la mesa”

Dos días después de las elecciones, y reposado un poco el resultado, ¿qué balance hace?
Hay distintas perspectivas. A nivel general, se ha perdido el Ayuntamiento y no se ha conseguido desalojar al PP de la Comunidad, y eso entristece. Pero si lo miramos desde una perspectiva amplia, comparada, no está de más recordar que Más Madrid es la fuerza que ha ganado las elecciones para el Ayuntamiento y ha irrumpido con 20 diputados en la Asamblea. En la Comunidad de Madrid se ha ampliado el campo progresista gracias a la existencia de Más Madrid que, de no haber existido, el resultado habría sido peor.

¿Qué le ha faltado a Más Madrid para conseguir sumar?
Empezando por el Ayuntamiento, Más Madrid ha perdido 15.000 votos respecto a 2015. Pero yo apuntaría a dos razones por las cuales no se ha revalidado el Ayuntamiento. Obviamente, Más Madrid ha puesto toda la carne en el asador para revalidarlo, y habría que preguntarse si el resto de fuerzas que se llaman progresistas han hecho lo mismo. Creo han influido dos cosas fundamentales. Una: una campaña del Partido Socialista de un perfil muy bajo, que no se ha visto arrastrado por el ‘efecto Sánchez’ de las generales y ha perdido más de 30.000 votos. Y luego, una campaña, en cierto modo inexplicable, para desmovilizar el voto en el ayuntamiento. De tal manera, que no ha conseguido que entre Sánchez Mato [el exconcejal de Hacienda, candidato de Madrid en Pie] ni ha conseguido que sume Carmena. Ha sido una campaña del perro del hortelano, ni te echas al hombro la campaña de Sánchez Mato para que logre el 5% [la barrera mínima legal para conseguir representación] ni apoyas para que Carmena sume lo suficiente. Esos dos han sido los principales factores, que no necesariamente tienen que ser los únicos. Pero sí los principales.
Y en el caso de la Comunidad, no sé si suena pretencioso, pero creo que Más Madrid ha hecho su parte. Hubiéramos deseado conseguir más diputados, pero hemos pasado de 0 a 20 diputados. El Partido Socialista se ha quedado igual, con esa campaña de brazos caídos. Si ha habido la posibilidad de un cambio en la Comunidad de Madrid ha sido por el impulso que ha dado Más Madrid. Hemos conseguido mantener una situación, incluso aumentar el porcentaje de voto del campo progresista en un momento de profundo repliegue.

Mencionaba Errejón que esperaba que Podemos no echara balones fuera a la hora de evaluar sus resultados. Tras escuchar a Iglesias ayer, ¿cree que ha sido así?
Hay varias cosas. Primero, yo no soy ningún creyente de la idea mitificada de la unidad de la izquierda, basada en que si se unen los ya convencidos, en su unión, consiguen otra más grande. Creo que es empíricamente falso y que además no tiene en cuenta las coyunturas. En 2014 nos acusaron, cuando nació Podemos, de dividir a la izquierda y de ser un actor creado por la CIA. Son estas lecturas conspiranoicas, el terraplanismo de ciertos sectores de la izquierda, que se posicionan siempre como la fuente del bien y el resto son agentes del imperialismo o de lo que queramos.

Ahora se ha acusado a Más Madrid de estar promovido desde “las cloacas” del Estado.
Claro, lo cual supone que eres un títere de los malos para hacerle mal al bien, que son ellos. Esto siempre evita cualquier lectura crítica, cualquier reflexión. En 2014 se dividió a la izquierda consiguiendo más eurodiputados de los que se ha conseguido juntos en estas elecciones europeas Podemos e IU. Ahora se han conseguido 6 y en 2014 se consiguieron 11 por separado. No creo que la unidad de la izquierda sume ni, necesariamente, la división reste. Pero incluso aceptando ese argumento, tendrían que explicar otros por qué no se han unido en el Ayuntamiento de Madrid. El eje unificador, en esta lógica, siempre es el mayoritario, no el minoritario. Por qué ellos, minoritarios, no han sido capaces de unirse para poner toda la carne en el asador. Vamos a los análisis y a los datos. Gracias a la irrupción de Más Madrid, en comparación con el resto de las comunidades autónomas se mantiene una posición política que ha desaparecido en el resto de territorios, salvo en el caso de Andalucía. Los que salieron rápidamente a pedir la cabeza de Teresa Rodríguez en diciembre y a enfrentarse a Kichi han visto como los resultados de Adelante Andalucía han sido mejores. Al final quienes mejor resisten las posiciones son aquellos que han sido señalados como los malos. Habría que reflexionar sobre ello.

Pablo Iglesias ha calificado de “responsable” su papel durante los últimos días de campaña, en los que ha pedido el voto directamente para Madrid En Pie. ¿Cómo valora esa posición y cómo ha podido influir en los resultados?
A mí me ha sorprendido, porque la dirección de Podemos ha mantenido una posición de ambigüedad calculada. Los efectos han sido que ni ha entrado Sánchez Mato ni se han conseguido los suficientes votos con Carmena. Si a mí me das a elegir, yo hubiera preferido que entrase Mato con un 5%, pero para eso, quizás, la dirección de Podemos tendría que haber tomado la decisión de echarse la campaña al hombro. Creo que no han hecho eso y se he hecho una campaña de desmovilización del voto el día de reflexión. Eso está medido, no ha surgido de la nada. Que el día de reflexión los principales dirigentes de Podemos se hayan dedicado a generar desmovilización en el voto a Carmena porque iba a ganar igual, no se puede calificar a eso de responsable, exactamente.

Ya se está especulando con un hipotético Vistalegre III y gran parte del núcleo impulsor de Más Madrid sigue siendo oficialmente miembros de Podemos. ¿Hay intención de concurrir en ese Vistalegre?
Es una cosa curiosa, porque yo estaba en el chat del Consejo Ciudadano Estatal. Pero el otro día me metí y ya no estaba. A mí nadie me ha comunicado nada, no ha habido un expediente, ni siquiera un mensaje. Yo estoy a otras. Estoy en Más Madrid, en que hay que construir futuro. Pero ya que me preguntas, te digo que estaba en el Consejo Ciudadano y ya no lo estoy porque me han sacado de un chat. No sé si ése es el procedimiento más adecuado para gestionar a las personas y las situaciones políticas. En torno a Vistalegre III, no tengo mucho que decir.

¿Qué futuro le espera a Más Madrid?
Está por ver. Ahora tenemos que digerir la situación, analizarla, y empezar a dar pasos para que en Madrid comience la única opción política que tiene, según creo, perspectivas de avance y crecimiento, de que tiene algo que decir. El foco va a estar ahí, en cómo va a echar esto a andar.

¿Pero la intención es consolidar una estructura más clásica, de partido político, o seguir funcionando con el perfil de plataforma que ha estado vigente estos meses?
Es algo que está todavía por discutir, pero todos esos debates hay que darlos. Ahí está el foco de lo que puede enriquecer la situación política. Ha sido una introducción aire fresco en la política madrileña, que puede revivir el debate y el análisis político, que se ha enconado y se ha sectarizado en gran medida. Se han ido abandonando los análisis a favor de lecturas conspiranoicas. Lo bueno es que esos debates se den, lo que creo que va a generar un polo de atracción mayor.

Iñigo Errejón ha dejado entrever la intención de trasladar el proyecto de Más Madrid a nivel nacional. ¿Esa intención sigue ahí tras los resultados de las elecciones?
Estamos centrados en Madrid. Vamos ser la oposición en la Comunidad de Madrid, donde el gobierno no lo tiene tan fácil. Aunque vaya a gobernar, el PP ha perdido muchos apoyos. Vamos a tener una presidenta que posiblemente va a ser la peor que hayamos tenido, tratando de gobernar una ensalada en la que la batuta la va a llevar Vox. Quien va ir poniendo las prioridades culturales va a ser Vox. Y eso le va a generar contradicciones, grandes problemas. Por ejemplo, en Madrid van a derogar Madrid Central. ¿Eso significa que vamos a ir pagando la multa que nos ponga Bruselas todos los años [por exceder los límites de contaminación]? ¿Van a llevar el Orgullo a la Casa de Campo? Van a empezar a tener sus conflictos, y nosotros vamos a ser la oposición que va a ir marcando un horizonte de futuro para cuando se vuelvan a abrir las urnas.

¿Qué posibilidades hay de llegar a un acuerdo con Ciudadanos? No faltan voces que apuestan por eso en el seno de Más Madrid, como el concejal José Manuel Calvo, según señalaba hoy [por el martes pasado] en Twitter.
Ciudadanos ha decidido ir de la mano de Vox. A mí me parece que hasta ahora no han dejado dudas al respecto. Ellos tendrán que ver qué tipos de alianzas buscan, pero es muy difícil que la vayan a encontrar con nosotros, toda vez que la razón de su existencia en los últimos meses ha sido oponerse a Más Madrid. Ahora son la avanzadilla de las ideas que va poniendo Vox encima de la mesa. Y ellos tendrán que justificarse ante Europa y ante Valls por qué un partido que se llama liberal no tiene ningún problema en ir con la extrema derecha. En política el derecho de uno depende de la uerza obtenida y de cómo sepa usarla en un contexto concreto. Por nuestra parte, en la situación saliente de las urnas, que no es la que nos gustaría, vamos a hacer lo posible por evitar que el PP de Madrid vuelva a tocar poder y que entre Vox a gobernar. Es Ciudadanos quien tiene que explicarle a sus votantes y a sus compañeros en Europa por qué están dispuestos a formar gobierno con el partido más corrupto de Europa y con la ultraderecha.

“El PP ha generado una hegemonía cultural en Madrid”

¿Por qué parece que las fuerzas progresistas en Madrid necesitan recurrir a candidatos como Manuela Carmena, con un carisma fuera de lo común, y la derecha es capaz de ganar con candidatos como Isabel García Ayuso, que, siendo generosos, digamos que ha demostrado tener algunos puntos débiles?
Porque ellos han logrado generar en este región una hegemonía. Una hegemonía cultural en torno a una serie de valores que les permiten el lujo de presentar un saco de patatas y que se les vote. Lo explicaba Íñigo esta campaña, antes de ganar las medidas económicas y sociales que aplican, antes han tenido que ganar la batalla cultural, la batalla de las ideas, de los valores. Sólo después se explica que puedan aplicar medidas profundamente regresivas para la mayoría. Es necesario ganar esa batalla, de la idea de libertad, de la idea de igualdad. La cuestión de la libertad, durante décadas, ha estado relegada a una cuestión de los liberales, lo que me parece algo inexplicable. Nosotros hemos sido de los primeros que hemos vuelto a recuperar la necesidad de llenar de contenido un concepto tan fundamental para cualquier proyecto, de cualquier tipo, como es la libertad. Hay que dejar de lado el camino de repetir posicionamientos que sólo gustan a los ya convencidos. Por ahí, hay un terreno muy amplio para seguir avanzando y socavar su proyecto cultural. Si preguntas a sus votantes, estoy seguro de aunque están de acuerdo en que Isabel Díaz Ayuso no es una persona muy…

¿Brillante?
…Muy brillante ni muy preparada para gobernar una comunidad tan importante como la de Madrid. Pero, al margen de eso, la hegemonía cultural que han ganado desde la señora Esperanza Aguirre se lo permite. Se trata de ir vaciando de sentido todas las bases culturales que sustentan su modelo para Madrid. Y eso no es cosa de una campaña. Es un trabajo de topo, de horadar.