Rubalcaba y su pasión por la democracia Tiempos de hoy

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 Nº 1294. 17 de mayo de 2019

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Política / E. S.

Disertó sobre Estado, servicio público y Cataluña en la presentación del libro de artículos de Benítez de Lugo en ‘El Siglo’

Rubalcaba y su pasión por la democracia

El dirigente socialista fallecido participó el pasado diciembre en la presentación del libro de artículos publicados por José Mariano Benítez de Lugo en ‘El Siglo’ durante dos décadas, ‘Misceláneas jurídicas’. En la que fue una de sus últimas intervenciones públicas, Alfredo Pérez Rubalcaba disertó sobre la democracia como el gran proyecto político al que dedicar vida y pasión. Reproducimos sus palabras íntegras en el acto en el que estuvo acompañado por Pascual Sala y Álvaro Cuesta.


Alfredo Pérez Rubalcaba junto al exdiputado Álvaro Cuesta, durante el acto, una de sus últimas intervenciones públicas. Fotos: ÁLEX PUYOL

“Gracias al autor y al editor, Rafael Tijeras, que tuvo la amabilidad de invitarme a la presentación de este libro, y que me permite reencontrarme con Álvaro Cuesta y con Pascual Sala, que son viejos amigos. Todos los que estamos en esta mesa, todos, tenemos una característica común: todos somos servidores públicos. En distintas facetas. Pascual lo ha sido todo en la justicia y Alvaro, diputado y un excelente compañero. Y, por supuesto, Pepe García Abad, también, que es un periodista valiente, que ha pasado momentos muy duros que yo conozco bien, y que ha aguantado con estoicismo y con compromiso. Así que estamos aquí unos servidores públicos para homenajear a otro servidor público.

Es verdad que es un servidor público. Basta ver la explicación que da en el libro. Explica por qué lo ha escrito y se refiere a algo que ya decía García Abad en su presentación: que desea que sirva a los jóvenes para leer lo que ha pasado y sacar las oportunas lecciones. Los artículos que escribe también señalan que es un servidor público. Le preocupan, entre otros asuntos  muy interesantes que toca en algunos artículos, la deontología profesional de los abogados… Su actividad ha sido la de un servidor público, empeñado en defender sus causas profesionales, claro, pero también la honestidad, la transparencia, la fiabilidad de nuestras instituciones. Y esto es lo que hace agradable mi presencia hoy aquí que comienza con una sugerencia: estamos en navidades, en tiempos de regalos, anímense, aquí hay un buen texto para regalar.

Ayer, cuando preparaba mi intervención releí mi prólogo y, para mi sorpresa, descubrí que estaba de acuerdo, al cien por cien, con lo que había escrito hace un año. Y dirán ¿por qué sorpresa? Porque en los tiempos que corren casi nada dura más de media hora. Que uno piense lo mismo que hace un año es sorprendente. La explicación puede ser que soy del ‘plan antiguo’ e íbamos más despacio. En el libro cuento una verdad, y es que lo que yo tengo con ‘Pepenani’ es lo que llamaríamos una “fidelidad generacional”, porque nos conocemos hace muchísimo tiempo. Militábamos en un pequeño partido, de aquellos que surgieron como setas al final del franquismo, todavía en la clandestinidad, y esa militancia en la clandestinidad une muchísimo. Es verdad que nuestra biografía está decidida por la presencia de Franco, ese que está tan de moda últimamente otra vez. A mí me preguntan a veces mis alumnos: “Tú, ¿por qué dejaste esto y te fuiste a la política?”. Y tengo que explicarles esto de Franco. La verdad es que lo entienden bastante mal. Ese es un mal momento del día, el segundo es cuando me piden un selfie para sus abuelas…

José Mariano Benítez de Lugo (izqda.), con el dirigente socialista, saludando a los asistentes.

Sí. ‘fidelidad generacional’. Esto explica muchas cosas. De hecho, muchas cosas que pasan hoy en la política se explican por fidelidades generacionales. Por eso me pidió el prólogo que escribí. Releí los artículos que había publicado en EL SIGLO, concretamente el último, sobre un juez que, saben, ha requisado un par de teléfonos a unos periodistas porque está investigando las filtraciones de un sumario secreto… ¿Les suena?: filtraciones, sumario secreto… Todo sumario secreto, por su naturaleza, lo primero es que es filtrable. También habla del juez de instrucción y de su poder, que es grande. Lo digo para que vean que está  pendiente de la actualidad.

Luego me trasladé a los artículos del último año, sobre todo a los referidos al ‘procès’. Están todos ordenados con acierto y veo que todo lo que escribes al respecto representa bastante fielmente lo que yo llamaría la posición de los constitucionalistas progresistas. Escribes sobre una sentencia de un Tribunal de Barcelona, en la que dices que para que un policía tenga que intervenir es necesario que sea agredido. El artículo se llama “Jueces soberanistas” y está muy bien. Otro: “Los lazos amarillos” y dices que, con independencia de lo que cada uno defienda, fracturan, dividen. Y es doloroso.

Escribes también sobre los autores intelectuales del independentismo, que tienen nombres y apellidos. Tú se los pones. Gente muy fina, que ha escrito sobre esto y da soporte teórico a lo que está pasando. También sobre algunas intervenciones de dirigentes independentistas que, aparentemente son opiniones pero terminan siendo… ¿cómo las llamaríamos? Chantaje es, quizá una palabra muy dura… presiones, en definitiva. Escribes en defensa de la autonomía del Tribunal Supremo. También sobre el delito de rebelión, para decir que no existe, a tu juicio, ni siquiera el de sedición. Escribes sobre la desobediencia, sobre la solución federal al conflicto catalán…

Luego hay dos piezas que me interesa destacar. La primera, un artículo titulado “Disculpen ustedes”, que es el primero del libro donde, antes de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña escribes sobre la relación entre este tribunal y las Cortes Generales, entre dos legitimidades, la del Tribunal y la de los legisladores que actúan en nombre del pueblo. Es un artículo fantástico que suscribo de principio a fin. Es, además, premonitorio. Deduzco que preveías lo que iba a pasar con la sentencia. Y señalas: “A veces se recurre el Tribunal Constitucional para resolver problemas políticos”.

El otro, también muy bueno, habla de la democracia, bajo el título “La prostitución de la palabra democracia”. Me voy a permitir leer un párrafo: “Todo ello nos evidencia que con el grito de guerra ‘democracia’ está queriéndose soslayar lo que realmente supone vivir en un Estado de derecho, porque cualquier decisión, por democrática que sea, no puede primar frente a la ley, y más si ella es la ley de leyes, la Constitución, de donde dimanan todas las demás normas.”

Rubalcaba junto a la directora de 'El Siglo', Inmaculada Sánchez, y su editor, José García Abad.

Esto, para los que vivimos la dictadura es muy importante. Tanto que, quizá, uno, a veces, tiene la impresión de que nos ha faltado explicarlo con más intensidad. Es decir, que frente a la frialdad del hecho administrativo nos ha faltado echarle un poquitín de fuerza,  de épica, de pasión a lo que es la democracia, y mucho más desde la izquierda. Imagínense esto que he leído… la izquierda que sabe que las leyes es lo único que tienen muchos para ser defendidos. Fíjense si tiene importancia este mundo de la ley y el derecho. Y si se puede defender con pasión, además de con un montón de libros, como un enorme proyecto político que es… Que es lo que es la democracia, al menos eso era para tí y para mí.

Todo esto está en este libro de artículos. Y aunque con alguno discrepe en algo, todo articula una posición que podíamos denominar del ‘constitucionalismo democrático’. Por eso tiene este gran valor el libro para examinar lo que está pasando en nuestro país a la luz de principios que algunos aprendimos, como él y yo, hace ahora 40 años, que están ahí y forman la base delo que hemos llamado España autonómica. Leyéndolo, se me  ocurrían tres conclusiones que seguramente compartirás.

Desde la izquierda hemos dicho muchas veces que la derecha, sobre todo Aznar, ‘hace independentistas’. Y es verdad, pero los químicos sabemos que las reacciones, a veces, son reversibles. Es el caso: ‘los independentistas hacen derecha’, y ultraderecha. Esto lo acabamos de descubrir ahora, con gran dolor del corazón.

La segunda es, releyendo el texto, que es verdad que estos independentistas lo mos familia. El reformismo está sin oxígeno.

Y la tercera tiene que ver con el inmediato futuro. Si lo miran bien, en este largo proceso electoral en el que nos hemos instalado, los independentistas, que tienen grietas, se mantienen juntos, por razones electorales, mientras los constitucionalistas no es que tengamos grietas, tene

que han hecho es dejar sin margen de maniobra a los reformistas, llamémoslo así, de los que tú y yo somos socavones, probablemente porque algunos sólo entienden la unidad cuando gobiernan. ¿Les suena? Yo de esto, de que la unidad sólo la entienden cuando gobiernan sé un poco. La he sufrido. Pero esto es otro tema. Todo se lo cuento para que lean el libro. Es una historia de los últimos veinte años. Y termino. Es un texto que anima al compromiso social y político. Uno lo lee y dice, pues sí, a pesar de las batallas que se han perdido –otras se han ganado-, en su conjunto están expresadas desde fundamentos éticos que merecen la pena.

 

 

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