Entrevista / borrell Tiempos de hoy

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 Nº 1294. 17 de mayo de 2019

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Entrevistas 26-M / Manuel Capilla

Josep Borrell, ministro de Asuntos Exteriores y candidato del PSOE en las elecciones europeas

“Somos la alternativa al odio y a la precariedad”

Josep Borrell comparece como cabeza de lista del PSOE en las europeas del próximo 26 de mayo con la intención de proyectar en Europa los “mismos valores de libertad, igualdad y modernidad” que se hicieron con la victoria en las generales de la mano de Pedro Sánchez. En su opinión, el éxito y la resistencia de los partidos socialistas en la Península Ibérica se basa en “ser capaces de cumplir con nuestros compromisos europeos y recuperar el crecimiento económico sin dejar de construir sociedades abiertas y cohesionadas”.

“Sin duda la migración y la percepción de la inmigración puede ser el más poderoso disolvente que amenaza la unidad de la UE”

 

Sobre la relación de Casado y Rivera con Vox: “Es complicado defender un discurso europeísta y a la vez pactar con la ultraderecha”

Ejerza de candidato, ¿por qué deben los españoles entregarle su voto?
Necesitamos trasladarles a los ciudadanos y ciudadanas que el rumbo de la UE lo marcan sus preocupaciones reales y que el primer paso es que participen en las elecciones europeas para configurar un Parlamento Europeo con representantes capaces de impulsar la Unión Política, desarrollar el pilar social y completar la arquitectura económica. Porque, a pesar de sus carencias, hoy la Unión Europea sigue siendo el único mecanismo real para tratar de encontrar soluciones a los retos trasnacionales que van desde los flujos migratorios a la evolución de la economía digital, de la protección de los ciudadanos en una globalización desregulada a la de la seguridad en una era estratégica inestable. El 28 de abril demostramos que existe una alternativa al odio y a las políticas que cronifican la precariedad, por eso el 26 de mayo  pido que se proyecten estos mismos valores de libertad, igualdad y modernidad en Europa.

A la vista del auge de las fuerzas reaccionarias en Europa, ¿estamos ante las elecciones europeas más importantes?
Esta es la tercera vez que participo en unas elecciones europeas: 2004 y 2019 como cabeza de lista y 2009 cerrando las listas. En 2004 los socialistas volvíamos al gobierno después de la época de Aznar y fueron las segundas elecciones europeas  que ganamos en nuestra historia (la primera vez en 1987 con Fernando Morán) y veníamos de la guerra de Irak y del No a la Constitución Europea. En 2009, vivimos los comienzos de la crisis económica y financiera que más fuerte ha golpeado nuestro continente desde la Segunda Guerra Mundial. Con esto quiero decir que todas las elecciones son importantes, pero estas adquieren un carácter existencial porque las crisis del euro y de los refugiados han provocado la aparición o el refuerzo de fuerzas políticas nacional-populistas que abiertamente quieren parar el proceso de integración europeo. Pero, al mismo tiempo, se ha generado la conciencia de que solamente desde Europa podremos dar respuesta a los grandes retos de este siglo: cambio climático, migraciones, revolución industrial 4.0….

Hace pocos días, usted aseguraba que ha habido “errores” en la construcción Europea que habría que enmendar. ¿A cuáles se refiere?
Hicimos la unión monetaria sin unión económica y la regla de la unanimidad en política tributaria nos hace ir con el freno de mano puesto cuando la historia no espera a nadie.

La  crisis nos puso ante nuestro propio  espejo e incurrimos  en errores muy serios a lo largo de la misma. Primero no supimos verla, luego adoptamos medidas con mucho retraso e inadecuadas y, sobre todo, fuimos incapaces de afrontar el problema de fondo que es el predominio de las finanzas sobre la economía productiva. En mi opinión, uno de los problemas más serios es esa dinámica de los Gobiernos nacionales de atribuir y reprochar a Bruselas todas las causas de sus males. Parece como si los Gobiernos nacionales no formaran parte de Europa.

¿La presión migratoria es el mayor desafío al que se enfrenta la UE?
Sin duda la migración y la percepción de la inmigración puede ser el más poderoso disolvente que amenaza la unidad de la UE, por las grietas que se han abierto entre países por cómo gestionarla. Estas divisiones ya se han mostrado de forma aguda entre los países del Este y los del Oeste de la UE, por los que quieren sociedades étnicamente puras y quieren construir muros que los aíslen del mundo exterior  y también los que no quieren compartir la carga de tener fronteras comunes frente a los que como nosotros, defendemos sociedad abiertas y cohesionadas y una inmigración legal, ordenada y segura.

Si la UE quiere suprimir sus fronteras interiores, como ha hecho con el espacio Schengen, no puede concebir sus fronteras exteriores como si lo fueran de cada país. Si entre Francia e Italia no hay frontera, la frontera exterior de Francia pasa a ser la de Italia.

¿Cómo valora la gestión de la inmigración por parte de la Unión?
Los europeos estamos en el regate corto, sin poner las luces larga. Toda la atención se concentra en qué hacer con las últimas 600 personas que han llegado: quién las recoge, a qué puerto van, quién se hace cargo.
Pero la cuestión de fondo es el desequilibrio demográfico entre Europa y África, donde las mujeres no se han incorporado al mercado laboral y tienen de media seis o siete hijos. Esa dinámica demográfica hará que África supere pronto los 2.000 millones de habitantes. En cambio, Europa es un continente envejecido que necesita inmigración, pero esta debe canalizarse mediante acuerdos con los países de origen y tránsito. Además, tenemos que seguir contribuyendo al desarrollo de África para que la marcha hacia Europa no sea la única opción de estas personas para alcanzar un futuro mejor.

“No podemos embarcarnos en un ‘Brexit’ interminable, y tampoco puede ser que los británicos se queden en la UE porque no encuentren la puerta de salida”

¿Por qué los partidos socialistas resisten tan bien en la Península Ibérica?
Posiblemente el éxito se encuentre en ser capaces de cumplir con nuestros compromisos europeos y recuperar el crecimiento económico sin dejar de construir sociedades abiertas y cohesionadas.

¿Cómo valora la actitud que han mantenido Pablo Casado y Albert Rivera hacia Vox?
Es complicado defender un discurso europeísta y a la vez pactar con la ultraderecha.

Parece que la economía europea, con Alemania a la cabeza, está perdiendo fuelle. ¿Estamos a las puertas de otra crisis?
Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China y la incertidumbre en torno al Brexit, hacen que en un país exportador como Alemania  se vea claramente afectado. Pero también debemos de ser capaces de sacar lecciones de la crisis: Alemania aumentó su competitividad mediante la exportación, no sólo por la moderación salarial, la innovación y la calidad tecnológica, sino también mediante bajadas de las cargas sociales y aumentando el IVA, una política no cooperativa que equivale a una devaluación competitiva en el interior de la zona euro. La falta de una mínima política común en materia de fiscalidad hizo estragos y creó problemas sistémicos de efecto retardado. Irlanda con su tipo bajo de sociedades drena recursos fiscales a los demás.

¿Hasta cuándo vamos a mantenerla ficción de que es posible una zona euro integrada monetaria y económicamente con estas enormes distorsiones fiscales? No sólo son injustas, con el tiempo acaban siendo desestabilizantes.

¿Cree que el Reino Unido terminará abandonando la UE?
El Brexit tendrá que llegar a un final en algún momento. Lo que no podemos es embarcarnos en un Brexit interminable,  y  tampoco puede ser que los británicos se queden en la Unión Europea porque no encuentren la puerta de salida: nos queremos ir, pero nos quedamos porque no encontramos la salida. Esto no sería bueno ni para ellos, ni para nosotros. A nadie le gusta y nadie quiere un Brexit duro. Lo ideal sería que se ratificara el acuerdo, es una esperanza que no se ha perdido, pero la UE no puede resolver los problemas internos de la política británica.

No falta quien ve su nombramiento como candidato a las europeas como un gesto hacia el independentismo catalán. ¿Cómo valora estas opiniones?
Dígame usted a cambio de qué favores.

¿Cómo interpreta la decisión del Supremo de permitir que Carles Puigdemont concurra a las elecciones europeas?
Gusten más o menos, las resoluciones judiciales se acatan y respetan.

¿Cómo valora la incorporación del padre de Leopoldo López a la candidatura del PP a las europeas?
El Sr. López tiene el mismo derecho que cualquier ciudadano o ciudadana a formar parte de una lista y presentarse a las elecciones. Lo cual es muy respetable.