El Acento / Inmaculada Sánchez Tiempos de hoy

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 Nº 1294. 17 de mayo de 2019

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El Acento / Inmaculada Sánchez

O vamos de vetos o vamos de pactos

EUROPA PRESS

La ERC de Junqueras habrá de decidir en algún momento si se libera de la espiral de bloqueo impuesta por Puigdemont, el rival al que quiere derrotar en el espacio ‘indepe’.  Su veto a Iceta para el Senado ha hecho retroceder las posibilidades de una legislatura productiva y dialogante.

Bloqueo no es, en puridad, palabra antónima de política –miren el diccionario– pero en las turbulentas aguas en que nos movemos desde hace ya demasiado tiempo determinados bloqueos pueden llegar a inmovilizar instituciones y hasta toda una legislatura recién iniciada, impidiendo, de facto, que la política se abra paso.

Pese al alto riesgo, ése ha sido el mensaje que acaba de lanzar a la ciudadanía Esquerra Republicana de Catalunya con su voto negativo al nombramiento de Miquel Iceta como senador del PSC, en sustitución de José Montilla, para aspirar a presidir la Cámara como pretendía el presidente Sánchez. De los votos de JxCAT, el grupo de seguidores del huido Puigdemont, no merece la pena hablar, pues el veto al nombramiento encaja perfectamente con lo que hasta el momento ha sido el hilo conductor de su estrategia, el ‘cuanto peor, mejor’.

ERC, sin embargo, había dado señales de querer desmarcarse de ese camino y de querer hacer política: votó la moción de censura contra Mariano Rajoy y ‘acompañó' hasta los fallidos Presupuestos al gobierno de Sánchez. También dijo pretender ampliar el apoyo social del independentismo con bases distintas a las del unilateralismo.

Los electores catalanes así lo habían entendido y en las recientes elecciones generales del 28 de abril premiaron a los republicanos frente a la lista de JxCAT. ERC logró convertirse en el partido más votado en Cataluña por primera vez en su historia, ‘sorpassar’ a la lista de Puigdemont  y ubicarse, con sus 15 diputados en el Congreso que se constituirá el próximo día 21, como fuerza decisiva para decantar un gobierno de izquierdas con Pedro Sánchez de presidente.

Impedir que Iceta llegue al Senado, con un insólito veto nunca usado en parlamento autónomo alguno, contamina y complica las incipientes negociaciones que deben alumbrar la investidura de Sánchez. No sólo, también la capacidad de influencia de los independentistas en esta legislatura, que podría perderse por el desagüe de una votación difícilmente explicable.

No hay más que hacer cuentas. La aritmética del actual hemiciclo señala que los socialistas podrían prescindir de ellos sumando los escaños de Unidas Podemos (42), PNV (6), Compromís (1), el partido de Miguel Ángel Revilla, con quien gobiernan en Cantabria (1) y Bildu (4). Cierto que no resultaría sencillo. Pero también lo es que muchos catalanes que les votaron el pasado abril apostaron por la política, no por el bloqueo.

 

Firma

Periodista y directora de El Siglo desde 2011, revista que contribuye a fundar, en 1991, fo parte de su primer equipo como jefa de la sección de Nacional. Anteriormente trabajó en las revistas Cambio 16 y El Nuevo Lunes y en la Cadena Ser. Actualmente también participa asiduamente en diferentes tertulias políticas de TVE y de Telemadrid.

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