La economía desde mi observatorio / Carlos Berzosa Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1294.  17 de mayo   de 2019

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La Economía desde mi Observatorio / Carlos Berzosa

 

El futuro de la Unión Europea ante las elecciones del 26 de mayo

EUROPA PRESS

Las instituciones europeas son decisivas para frenar a la ultraderecha y que el proyecto de integración europeo no se venga abajo. Esto sería una catástrofe para Europa y el mundo

El entusiasmo de la ciudanía europea ante las elecciones al Parlamento Europeo el día 26 de mayo no es desde luego muy grande que se diga. Por una parte, el Parlamento tiene unas competencias muy limitadas, aunque hayan aumentado en los últimos tiempos, y, por otra parte, ha habido un progresivo alejamiento de los ciudadanos de las instituciones europeas. Las políticas de la austeridad llevadas a cabo y el déficit democrático que se padece han hecho crecer  la brecha entre el sentir ciudadano y el gobierno de la UE. 

A pesar de ello, considero, sin embargo, que son decisivas para frenar a la ultraderecha y que el proyecto de integración europeo no se venga abajo. Esto sería una catástrofe para Europa y el mundo. Por otro lado, apostar por las candidaturas progresistas debería ser un paso para una reforma necesaria capaz de afrontar los grandes retos de nuestro tiempo e ir avanzando en remediar las graves deficiencias hoy existentes. La UE ha avanzado más en favorecer los intereses mercantiles que en los derechos de ciudadanía.

El día 15 de mayo a las 9 de la noche seguí el debate, retransmitido por RNE y 24 horas de TVE,  de los aspirantes a presidir la Comisión Europea. En principio, es posible que ninguno de los candidatos sea el elegido, debido a la forma de elección del presidente. El candidato es propuesto por el Consejo Europeo, estos es, por los jefes de Estado y de gobierno de los países miembros y el Parlamento lo tiene que ratificar por mayoría absoluta. Si no se consigue esa mayoría hay que proponer a otro candidato. Este procedimiento es una muestra más de ese déficit al que me refería.

Se puede considerar que así las cosas no tenía mucho sentido el debate, pero, no obstante me pareció interesante el seguirlo por dos razones principales. Una de ellas porque reflejaba el pensamiento de los diferentes grupos parlamentarios sobre los distintos temas. La otra, porque efectivamente se pusieron encima de la mesa cuestiones relevantes que sí nos atañen a los ciudadanos. El debate tuvo un elemento positivo: la tranquilidad con el que se desenvolvió. Estuvo alejado del estilo bronco como fue el que tuvo lugar en España en el segundo día entre los diferentes candidatos a presidente del Gobierno. Se desarrolló en un  tono de normalidad sin descalificaciones e insultos, aunque hubo réplicas y contrarréplicas, pero siempre con argumentaciones.

Otro factor positivo es que se debatió sobre la emigración, cambio climático, paro juvenil, entre otras cuestiones, todas ellas  problemáticas muy relevantes del presente y del futuro. Las intervenciones, sin embargo, fueron un tanto genéricas sin concretar las propuestas. Esto fue el  lado más negativo, aunque sí dejó clara la visión de cada unos de los participantes sobre todo ello y la concepción acerca de lo que debe ser la UE. Fue un buen ejemplo de la pluralidad europea, pero también se observa lo difícil que resulta avanzar con puntos de vista tan dispares fundamentalmente con relación a la emigración, cambio climático y el paro. Así como lo que debe ser la UE, o reforzarla, o dar más primacía a los estados nacionales.

Los dirigentes actuales no han estado a la altura de las circunstancias, muy alejados de los que fueron los padres fundadores de las Comunidades Europeas. Las decisiones que han ido tomando han estado muy influidas por el pensamiento neoliberal, lo que ha traído unos costes sociales y ecológicos muy elevados. La brecha que se ha abierto entre el Norte y Sur, con un centro y una periferia, ha roto la cohesión social y las desigualdades crecen dentro de los países y entre éstos. La UE hay que recomponerla y el euro ha de ser reformado si se quiere que sobreviva a las tensiones internacionales. La UE tiene enemigos internos (la ultraderecha) y externos (Trump y Putin), por eso la necesidad de reforzarla con reformas democráticas y con políticas sociales e integradoras de la emigración y refugiados.

 

 

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Catedrático Emérito de la Universidad Complutense  y presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado(CEAR). Ha sido Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense(1984-1998) y Rector de esta Universidad(2003-2011). A lo largo de su carrera docente ha impartido enseñanzas de Estructura Económica Mundial y Desarrollo Económico. Tiene numerosas publicaciones entre las que destacan los libros Los desafíos de la economía mundial en el siglo XXI (Nivola,2002) y los escritos conjuntamente con José Luis Sampedro Conciencia del subdesarrollo veinticinco años después (Taurus, 1996) y La Inflación (Al alcance de los ministros) (Debate, 2012).

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