¡Vaya Gente! Tiempos de hoy

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 Nº 1294. 17 de mayo de 2019

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¡Vaya gente! / Mara del Prado

La hija de la infanta Elena debutó en la Maestranza de Sevilla vestida con mantilla y peineta. / EUROPA PRESS

 

Victoria de Marichalar, la nieta más tradicional de los reyes eméritos

Descubierto el misterio. La bolsa de Manolo Blahnik que llevaba Victoria de Marichalar tras salir de compras con su padre, el gurú de moda, Jaime de Marichalar, no contenía unos zapatos para la fiesta de graduación como dijeron algunas revistas del corazón. La preciada adquisición de la hija de la infanta Elena era el modelo Madrid de inspiración goyesca y 790 euros de precio que llevó la joven durante su debut como Madrina de Honor de la Exhibición de Enganches de la Feria de Abril.

Portada de Semana, la nieta de los reyes eméritos está consolidando su presencia en la crónica social y no parece que le haga ascos a su nuevo papel. Posa incluso para Hola con mantilla y su vestido de Enrique Rodríguez Hidalgo en su aparición estelar en la Maestranza por la puerta del Príncipe y en coche de caballos. “De Sevilla me gusta todo. La tradición… Me encanta Sevilla. Me siento muy ilusionada por este honor y muy contenta”, dijo en declaraciones exclusivas a la publicación que, echando cuentas, recuerda que la joven volvía a reunir a sus padres en la capital hispalense 24 años después de contraer matrimonio en su catedral. La hija de los Reyes, gritando el nombre de su hija desde el palco de la plaza de toros. El exduque de Lugo, emocionado también desde la barrera.

La Familia Real y, sobre todo, la familia del Rey, ha hecho bueno el dicho de “después de la tempestad, viene la calma”. Don Juan Carlos y Doña Sofía, que según las crónicas más afiladas han vivido la mayor parte de su matrimonio instalados en una dolorosa animadversión personal, ahora comparten desde jornadas de ocio hasta compromisos pseudooficiales que, por lo general, siempre había atendido la madre de Felipe VI en solitario. En el funeral por la muerte del Gran Duque Juan de Luxemburgo se dejaron ver en animada charla y sonrisa cómplice, una escena inimaginable hace no tanto tiempo.

Pero para inédita normalidad, la que mostraron en Hannover, ataviados con la bufanda del TSV Hannover-Burgdorf y sentados con la infanta Elena, la infanta Cristina y su consuegra, Claire Liebaert. Juntos animaron a Pablo Urdangarin, que juega en los juveniles del equipo alemán de balonmano y ese día ganó el partido de ida de cuartos de final de la copa germana contra el HSG Welzlar. Al parecer, cuenta Hola, el joven quiere ser internacional con España como su padre, Iñaki Urdangarin. El gran ausente en las gradas.

 

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