Entrevista / Juan de Oñate Tiempos de hoy

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 Nº 1294. 17 de mayo de 2019

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Entrevista / Xabi Fernández

Juan de Oñate¸ autor de ‘El efecto Peruggia’

“Pretendo explicar cómo nace ‘La Gioconda’ como icono”

Juan de Oñate Algueró (Madrid, 1975), director de la Asociación de Periodistas Europeos, acaba de publicar su primer libro bajo el título ‘El efecto Peruggia’, una novela que entrelaza la historia del robo de la Mona Lisa (1911) y la de Isabella Ferrara, recién nombrada directora adjunta del Museo de El Prado (2014).

FOTOS: ALEX PUYOL

“Creo que en estas elecciones europeas nos la jugamos si queremos frenar el euroescepticismo”

  “Vox puede ser un partido de extrema derecha, pero el votante de Vox no es de extrema derecha”

El efecto Peruggia’ es su primera obra publicada. ¿Qué le ha animado a lanzarse a la literatura?
Yo estudié Geografía e Historia y me especialicé en Historia del Arte y luego la vida me acabó derivando al mundo del periodismo, pero yo creo que tenía una espina clavada para poder reflexionar sobre los temas que siempre me gustaron del arte y me pareció que una novela era la mejor manera de hacerlo. Me parecía que no tenía el interés para escribir un ensayo o algo más profesional y sí para frivolizar, por decirlo de alguna manera, e incluir mis pensamientos en una historia. Cuando descubro además la historia del robo de La Gioconda, un robo del que se está hablando bastante ahora con motivo del 500 aniversario de la muerte de Leonardo Da Vinci, y descubro toda la trama detrás de él, porque acusan a Picasso de haber sido responsable, y además lo acusan con bastante sentido porque ya habían intentado robar en el Louvre, pues me parece que es una excusa perfecta para adentrarme en este mundo.

¿Qué tiene de especial su libro con todos los que hay acerca de La Gioconda?
Precisamente el libro parte del intento de desendiosar el cuadro. La trama del libro son dos partes: la primera cuenta el robo de la Mona Lisa y la segunda cómo a Isabella Ferrara la nombran directora adjunta de El Prado, y cuando le hacen una entrevista a los pocos días de su llegada le preguntan por una obra de arte que esté sobrevalorada, y ella dice que la obra más sobrevalorada que conoce es La Gioconda. Esas reflexiones en el fondo son mías, pienso que es una grandísima obra de arte, pero no es que no sea la mejor del museo donde está, es que ni siquiera es la mejor probablemente de la sala, lo que pasa es que es un cuadro que tiene tanta trascendencia por la historia, por el icono en que se convirtió. Y con esta novela se pretende explicar cómo nace ese icono. Cuando roban la Mona Lisa del museo se multiplican exponencialmente las visitas al museo, la gente va a ver el hueco que ha quedado y las alcayatas sin el cuadro porque les parece mucho más atractivo eso que incluso el propio cuadro, que no era tan popular entonces. A partir del robo se convierte en un símbolo y representa la rivalidad entre franceses e italianos para ver quién se queda con el cuadro. De hecho, Peruggia el motivo que esgrime para haber robado el cuadro no es el económico, sino el patriótico, ya que considera que el cuadro, como emblema patriótico no debe estar fuera de Italia.

Por tanto en su opinión La Gioconda alcanzó esa fama mundial a raíz del robo de Peruggia…
Sí, La Gioconda es una obra magnífica, podemos encontrarle cientos de virtudes: las técnicas utilizadas, la perspectiva… Es una obra maestra y una de las mejores de la historia de la pintura sin duda alguna, pero estoy seguro de que si hacemos un ranking y preguntamos saldría como la número uno de las pinturas, y yo en lo que no estoy tan de acuerdo es que sea la número uno de las pinturas, lo que creo es que la historia que ha habido con ese cuadro es la que le ha dado también un poco de halo y misterio. Igual que el personaje y el paisaje es misterioso, la historia que ha vivido el cuadro en sí ha sido tan misteriosa que eso ha hecho que la Mona Lisa sea tan emblemática como es.

¿Qué sinergias hay en la relación entre el robo de la Mona Lisa y la historia de Isabella Ferrara?
Son dos tramas muy distintas que también intentan ser tratadas de manera muy distinta. La trama del robo se explica con el lenguaje de 1911, mientras que la trama actual intenta ser más próxima. A las dos les une el mercado negro del arte y de la falsificación. Isabella Ferrara, a los pocos días de ser nombrada directora adjunta del Prado recibe la visita de un coleccionista que le dice que una de las obras maestras de El Prado es falsa, y a partir de ahí hay un proceso de verificación que seguiría cualquier museo. En el fondo son dos tratamientos distintos que se hacen con muchos años de diferencia en el París de 1911 y en el Madrid de la actualidad.

¿Qué simbolismos puede adelantarnos que vayamos a encontrar en la novela?
Sin querer desvelar demasiado, lo que quiero transmitir es qué se hace para revalorizar una obra y que tenga más valor en el mercado negro, y ése es el punto de conexión entre ambas historias.

¿Hasta qué punto está basada la novela en hechos reales?
Isabella Ferrara tiene mucho de cosas reales, pero ella como tal no lo es. Su personaje es la suma de mucha gente, desde personas próximas, amigos… Sus virtudes y sus defectos los sacas un poco de tu vida real y además aprovechas el personaje para de alguna manera coquetear y jugar con tu mundo y con tu gente. Lo que sí tenía claro desde el principio es que el personaje de Isabella Ferrara fuera un personaje magnífico pero a la vez que tuviera muchas imperfecciones, y me pasa lo mismo con el personaje de Pereda. Pueden ser personajes brillantes pero con sus inseguridades, defectos, etc. De alguna manera eso es lo que te permite aproximar tu vida y tu realidad a un personaje al que mitificas tú porque lo tienes plasmado en el papel, pero sin deshumanizarlo.

Cambiando de tercio, como director de la Asociación de Periodistas Europeos, ¿cómo ve la situación de la prensa actual en relación al tema de las fake news?
Las fake news las ha habido siempre. Lo que hay ahora es una utilización más directa de las fake news básicamente porque el papel de filtro que ha ejercido siempre el periodismo y que en mi opinión es imprescindible, ha dejado de ser necesario. En esa relación que tienen políticos y periodistas lo que ha pasado es que los políticos han considerado que los periodistas son prescindibles. Antes, cuando lanzaban un mensaje, convocaban una rueda de prensa y la prensa decidía si ese mensaje era susceptible de ser publicado. Ahora no, ahora ellos utilizan sus vías, sus redes sociales y con eso consiguen acceder directamente al público, prescinden del filtro del periodista. Y eso se ha ido magnificando hasta el punto de que, unido evidentemente a una mayor información que tenemos y que existe de cada una de las personas, pues hay un mecanismo ya no sólo para mentir o engañar, sino para que un mensaje sencillo pero contundente pueda ser repetido muchas veces y cale en la sociedad. Eso puede tener un efecto en las elecciones sin la necesidad de haberlas manipulado, simplemente se elige un mensaje sencillo que quieres que llegue y llega, y es lo que hizo por ejemplo Donald Trump en las elecciones o lo que se hizo en el propio Brexit, pero además se puede utilizar el mensaje directamente para mentir. Lo que creo es que el periodismo tiene que volver a convertirse en la profesión esencial que era y que ha dejado de ser y controlar esa información engañosa y manipuladora.

¿Hay libertad de expresión en España?
Hay libertad de expresión, sobre todo para los que conocemos de una manera o de otra de dónde veníamos, lo que nos parece es que veníamos de una sociedad en la que existía una censura evidente y ahora hay tantos cauces a través de los que expresar una idea que sí que existe la libertad de expresión. Otra cosa es que podamos ser críticos con los medios y que nos parezca que los medios están influenciados, domesticados o sometidos incluso a los poderes económicos o políticos, ese es otro debate, pero por supuesto que existe la libertad de expresión en España.

Hablando de política, ¿cómo ve el mapa europeo con el ascenso de la extrema derecha?
Cuando nosotros convocamos lo que llamamos el Club Madariaga que, en efecto, unía a los periodistas que durante los 25 años han recibido el Premio Madariaga lo que queríamos era hacer un llamamiento que  dejara claro que Europa se la está jugando. A Europa le ha costado avanzar siempre, el ‘Brexit’ y los ascensos del populismo sobre todo en Europa Central exigen a Europa dar lo mejor de sí mismo y entonces lo que me parece a mí es que en unas elecciones como las que tenemos ahora nos la estamos jugando. Independientemente del partido que apoyemos o queramos que gane lo que me parece claro es que es un momento clave para Europa y que los populismos acechan por un lado, la extrema derecha por otro, y los que nos consideramos europeos o europeístas tenemos que defender Europa. Básicamente porque Europa es un elemento diferente en el que los jóvenes se consideran europeos, pero las otras generaciones tenemos que cambiar el chip y considerarnos europeos. Un joven conoce el Erasmus, pero no es algo que haya existido siempre, por lo tanto no todas las generaciones anteriores han tenido la oportunidad de conocer Europa como lo tienen todas las generaciones de ahora. Creo que nos la jugamos, por tanto, si queremos frenar el euroescepticismo, y si creemos, como así creemos algunos, que Europa es la solución no a todos los problemas, pero sí debemos acudir más a la vía europea. De ahí que llame la atención que se estén produciendo movimientos secesionistas sobre todo en España, cuando tenemos que sumar en lugar de restar.

A propósito de los movimientos secesionistas, ¿qué opinión le merece que Puigdemont y demás fugados del procés se presenten al Europarlamento en las listas de Lliures per Europa?
Es una utilización, es buscar el recurso que les queda. Evidentemente, no tienen nada de europeístas estos personajes, lo que tienen es una salida que consideran la más digna ante la situación en la que se han metido ellos. Están en Waterloo porque quieren estarlo, no quieren volver por temas evidentes. Lo que creo es que es perjudicial para nosotros, no el que se presenten o no porque para eso hay una Junta Electoral y no soy quién para opinar, sino el debate que ellos han creado. Ellos han generado muy bien el debate o tratan de generar muy bien el debate sobre el derecho a decidir en Europa. Este concepto es imposible no estar de acuerdo, pues suena muy bien, otra cosa es lo que podemos entender nosotros que está fuera del juego democrático, pero creo que ellos han sido muy incisivos en trabajarse Europa y en trabajarse las relaciones exteriores. Para mí, los dos gobiernos españoles que ha habido han sabido gestionarlo a nivel gubernamental en los países europeos, pero creo que ha habido un déficit en mi opinión flagrante de ambos gobiernos en lo mediático. Creo que no hemos sabido trabajarnos a los medios de comunicación extranjeros para que entiendan explicarles la visión que se tiene del conflicto catalán, por qué nos parece que surge, cómo nos parece que surge, y eso ha permitido que la información que se ha publicado en muchos medios del mundo y sobre todo en Europa esté tergiversada

¿Cree que Vox va a seguir creciendo o se ha pegado un batacazo?
Vox es una sorpresa para todos, porque creo que no sabemos interpretar a Vox. Lo que sí tengo claro es que Vox puede ser un partido de extrema derecha, pero el votante de Vox no es de extrema derecha. Y la percepción que yo tengo es que muchos de esos votantes, viendo el resultado que ha habido en las elecciones generales, han considerado que su voto ha sido inútil, pero no han utilizado el voto como hubieran querido. Ese votante de derechas se ha decepcionado con la victoria de la izquierda y siente que su voto hubiera sido más útil si hubiese votado a PP o Ciudadanos. Dicho lo cual, sí creo que Vox tiene cabida, público y un mensaje muy sencillo, y ese mensaje es fácil de entender. También creo que si se lee su mensaje electoral o sus puntos fuertes, pues por ejemplo en unas elecciones europeas es difícil votar a Vox porque son euroescépticos. Entonces creo que hay un juego complicado, pero que Vox ha venido y que se queda, de eso no me cabe la menor duda.