Sánchez se corona Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1292. 1  de mayo   de 2019

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Política / M. C.

28-A: El PP se hunde y el PSOE podrá gobernar con pactos

Sánchez se corona

Triunfo histórico para un Pedro Sánchez que devuelve al PSOE a la posición de partido hegemónico de España. Suma casi 40 escaños más y tiene prácticamente garantizada la investidura con el apoyo de Unidas Podemos –que ha conseguido salvar los muebles–, PNV y Compromís. Sin embargo, Sánchez no consuma el escenario ideal: prescindir de los votos del independentismo catalán. Necesitará de su abstención al menos, por lo que el peligro del bloqueo parlamentario no se disipa del todo. Mientras, se abren todas las incógnitas en un PP noqueado por la derechización impuesta por un Pablo Casado que se ha librado por los pelos del ‘sorpasso’ de Albert Rivera. Vox se queda con 24 diputados, por debajo de sus propias expectativas, pero provocando que los soberanismos catalán y vasco hayan batido récords.

-Pedro Sánchez ha devuelto al PSOE a la posición hegemónica en el escenario político español. /EP

 “¡Con Rivera, no! ¡Con Rivera, no!...” Así recibía la eufórica militancia socialista congregada en Ferraz a un Pedro Sánchez que admitía que “yo creo que ha quedado bastante claro…”. Y ante la insistencia del respetable, Sánchez exclamaba un “¡ya lo he oído!”. Eso sí, acto seguido, el presidente del Gobierno subrayaba que “nosotros no vamos a poner cordones sanitarios”, que su única condición será “el respeto a la Constitución” para “avanzar en justicia social”.
De momento, en el PSOE sacan pecho y con razón. El PSOE ha conseguido dos millones de votos más que en 2016 y pasa de 85 a 123 diputados, casi el doble que el PP. Con el 28% de los sufragios, seis puntos más que hace tres años, los socialistas vuelven a ser la fuerza hegemónica del escenario político español y abre un ciclo político totalmente impredecible hace un año, cuando antes de la moción de censura lideraba las encuestas Ciudadanos.

En su comparecencia en Ferraz, junto a José Luis Ábalos, Carmen Calvo, Adriana Lastra, Cristina Narbona y su mujer, Begoña Gómez, Sánchez no se olvidó de quienes le han hecho la vida imposible en los últimos años y llegaron a forzar su dimisión de la secretaría general. “Hace años nos decían que este partido ya no tenía futuro”, que el PSOE “sólo podía ser la muleta del Partido Popular”. Ahora, Sánchez se presenta como una referencia internacional frente al auge de la ultraderecha, mandando el mensaje “a la socialdemocracia europea, que tiene mucha historia, pero tiene mucho futuro” de que “se puede ganar a la reacción a la involución, al autoritarismo”.

Ante una audiencia entregada, que aparte de rechazar cualquier pacto con Rivera también tiraba de clásicos antifascistas –“¡No pasarán!”- y del cancionero de Podemos -“¡Si se puede!”-, Sánchez subrayó que con la victoria del PSOE “ha ganado el futuro y ha perdido el pasado”; que los españoles “no queremos la involución, el retroceso; queremos un país que avance y mire al futuro”.

Con su mensaje de diálogo como vía de solución para la crisis política en Cataluña y con la puesta en marcha de políticas progresistas de la mano de Unidas Podemos en estos diez meses de gobierno, Sánchez ha conseguido capitalizar el voto progresista, movilizadísimo ante la irrupción de Vox en las elecciones autonómicas andaluzas. La mala noticia es que Sánchez todavía tiene pendiente de resolver el sudoku de la mayoría de la moción de censura. El escenario ideal, al alcance de la mano en las encuestas más optimistas, era poder sumar con Unidas Podemos, Compromís y el PNV. Una suma que no alcanza –a falta del voto por correo- ni agregando al diputado del Partido Regionalista de Cantabria de Miguel Ángel Revilla –que gobierna en Cantabria apoyado por los socialistas y mantiene una buena relación con Sánchez-, ni con los dos diputados de Coalición Canaria –algo improbable teniendo en cuenta el profundo rechazo de su portavoz Ana Oramas a Unidas Podemos-.  Incluyendo a todas estas formaciones, Sánchez estaría en los 175 diputados, a uno de la mayoría absoluta, por lo que ERC volverá a jugar un papel fundamental.

De cara a la investidura, el grupo liderado por Gabriel Rufián no tendría ni que votar a favor. Con su abstención sería suficiente, y durante la campaña electoral han insistido en que no permitiría, “ni por acción ni por omisión”, como señaló Oriol Junqueras en rueda de prensa desde prisión, un gobierno de la derecha. Pero una cosa es la investidura y otra  poder sacar leyes y, por ejemplo, los Presupuestos de 2020. No hay que olvidar que fue precisamente la negativa de ERC –y del PDeCAT- a aprobar las cuentas de este año lo que desembocó en el adelanto electoral. Y está por ver que Rufián sea capaz de suplir la capacidad de un experimentado como Joan Tardà, que ya no estará en el Congreso esta legislatura, a la hora de tender puentes y tejer complicidades.

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Pablo Iglesias y los suyos pierden 1,5 millones de votos en relación a 2016, pero tienen más cerca entrar en el Gobierno. / EP

Iglesias tiene el gobierno al alcance

En Unidas Podemos, la decepción no se podía esconder. Deja de ser la tercera fuerza y pierde casi 40 diputados y 1,5 millones de votos en relación a las elecciones de 2016. Sin embargo, consiguen salvar los muebles y mejorar los pronósticos que les daban la mayoría de las encuestas en la segunda semana de campaña. Y sobre todo, desde el partido morado destacan que siguen siendo una “fuerza imprescindible”, como explicaba el propio Pablo Iglesias en su comparecencia ante la prensa de la noche electoral. Iglesias subrayaba su satisfacción por haber podido “frenar a la derecha y la extrema derecha” y señalaba su objetivo a partir de ahora “construir un gobierno de coalición de izquierdas”. En su opinión, ahora queda “trabajar mucho, con mucha discreción” para “construir un programa de gobierno”. Eso sí, preguntado por su conversación de esta noche con Sánchez y la predisposición del presidente del Gobierno a articular ese Ejecutivo de coalición, Iglesias ha escurrido el bulto: “las preguntas para Sánchez, las debe responder Sánchez”. Iglesias no ha querido despejar la incógnita de la posibilidad de una suma PSOE-Ciudadanos, a pesar de que poco antes de las elecciones el propio Sánchez admitía en una entrevista en El País que no se opone a la entrada de Unidas Podemos en el Gobierno.

Y sobre las causas del enorme retroceso que ha experimentado Unidas Podemos, Iglesias ha señalado únicamente que “hemos dado una imagen de nuestra situación interna que no ha estado a la altura de nuestros militantes y votantes. Espero que eso no vuelva a ocurrir”. Habrá que ver como se reconfigura el espacio de Unidas Podemos tras las elecciones autonómicas y municipales, sobre todo a la espera del resultado de Iñigo Errejón y Manuela Carmena con Más Madrid. Y sobre todo, habrá que ver si Iglesias decide acelerar el relevo en una Irene Montero a quien muchos ven ya como sucesora in péctore. De momento, Iglesias tiene al alcance de la mano una de sus principales prioridades políticas: entrar en el Gobierno.

 

-ERC estará liderada en el Congreso por Gabriel Rufián. / EP

ERC gana por primera vez en Cataluña

Vuelco político en Cataluña, con ERC ganando por primera vez unos comicios generales en esa comunidad. La candidatura liderada por Gabriel Rufián pasa de 9 a 15 diputados, seguida de un PSC que también sube, de 7 a 12 diputados. Junts per Catalunya, el partido de pilotado por Carles Puigdemont desde Waterloo mejora las previsiones de las encuestas y solo pierde un diputado, para quedarse con siete. Sin embargo, Puigdemont y los suyos no consiguen su objetivo fundamental: convertirse en una fuerza de bloqueo.

En Comú Podem, la fuerza más votada en 2015 y 2016, cae a la tercera posición y se queda con siete escaños. Ciudadanos mantiene los cinco de 2016 y el PP se queda al borde de la desaparición. Pierde cinco de sus seis escaños y sólo entra Cayetana Álvarez de Toledo por Barcelona. ERC se convierte así en la fuerza hegemónica en Cataluña y tendrá un grupo parlamentario equivalente al que tuvo en sus mejores tiempos la CiU de Jordi Pujol.

En Euskadi, el PNV vuelve a ser la fuerza hegemónica con seis diputados –uno más- en detrimento de un Podemos, que se queda como tercera fuerza con cuatro diputados, los mismos que el PSE –segunda- y Bildu –cuarta-. Y debacle de un PP que pierde los dos diputados que tenía, entre los que estaba Javier Maroto.

El grupo liderado por Aitor Esteban vuelve a ser clave en esta legislatura. Las 29 transferencias pendientes del Estatuto de Gernika, que ya han estado en la mesa de negociación con el Ejecutivo de Sánchez, vuelven a estar en el punto de mira de la formación vasca.

 

Cristina Narbona, Pedro Sánchez, Adriana Lastra y Carmen Calvo en el Comité Ejecutivo del PSOE que se celebró el pasado lunes. / EUROPA PRESS

El PSOE se resiste al gobierno de coalición

Justo antes de las elecciones, Pedro Sánchez entreabría la puerta a un gobierno de coalición con Podemos. Tras haber estado siempre de perfil ante la insistencia al respecto de Pablo Iglesias, Sánchez admitía que “no es ningún problema” que la formación morada entre en el Ejecutivo. Es más, según él, “nunca” se ha opuesto a articular un gabinete de coalición, según explicaba en una entrevista concedida a 'El País'. Un giro importante, teniendo en cuenta que el presidente había venido reiterando que su opción era un Ejecutivo “en solitario” en el que estuvieran “independientes de reconocido prestigio”.

Sin embargo, una vez que los españoles han pasado por las urnas, la opción de integrar a Podemos en el gobierno baja enteros en las filas socialistas. La vicepresidenta del Gobierno intervenía en la Ser en la mañana del lunes para volver a la idea de que  “el PSOE va a intentar un Gobierno en solitario”. En la misma línea se ha movido la presidenta del partido, Cristina Narbona. La senadora electa ha señalado en RNE que no descarta gobernar en minoría pero que “no hay ninguna prisa”. Hasta el 26 de mayo, ya con los resultados de las elecciones municipales y autonómicas, no se despejará la ecuación del gobierno.

“Pensamos que tenemos un respaldo más que suficiente para ser el timón de este barco”, explicaba Calvo, que añadía: “Sabemos perfectamente que Unidas Podemos nos ha ayudado mucho y nos refuerza en sentido progresista. Pero pensamos que podemos seguir avanzando en esta fórmula que hemos iniciado. Es una fórmula con la que hemos sacado convalidaciones de nuestras normas con todos los grupos de la Cámara”. Palo y zanahoria para un Iglesias  que tiene muy cerca su sueño de entrar en el Gobierno y, al mismo tiempo, muy lejos. Desde Podemos insisten que, en realidad, supone normalizar una fórmula que ya funciona en autonomías y municipios. Y que, en Europa, los Ejecutivos de coalición son la norma, no la excepción. Pero ahora Sánchez se siente fuerte y capaz de imponer ritmos y métodos.