El futuro de Podemos pasa por Madrid Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1288. 5  de abril   de 2019

- - --

Política / M. C.

La batalla Iglesias-Errejón y la alianza con IU, en juego

El futuro de Podemos pasa por Madrid

El espacio político que lidera Podemos no será igual tras el ciclo electoral que se cierra el 26-M. Las autonómicas y municipales madrileñas decidirán el pulso entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón y el papel que jugará IU. Será entonces cuando se sepa si prospera la izquierda impugnadora y afilada de Iglesias o si es la apuesta carmenita de Errejón y su 'izquierda amable' la que toma la delantera en la reconstrucción de un espacio político que se agrieta por toda España, de Galicia a Valencia y de Cataluña a Madrid.

 
El pulso entre Iglesias y la alianza Errejón-Carmena se resuelve en Madrid. / EUROPA PRESS

“Todo el mundo está tomando posiciones para lo que venga después del 26-M”. Esta es la reflexión que hacen unos y otros, tanto en Podemos como en Más Madrid e IU, sobre la reconfiguración del espacio que ha liderado Pablo Iglesias desde 2014. Sólo así se entiende que ya se esté anticipando el relevo en la secretaría general del partido por parte de una mujer que, si no hay sorpresas, se llama Irene Montero. Y sólo así se entiende que, ante la debilidad de la formación morada que retratan las encuestas, Íñigo Errejón se haya decidido a zafarse de la tutela de Iglesias y de la marca por la que fue elegido candidato a la Comunidad de Madrid para concurrir de la mano de Manuela Carmena. Aunque el hecho de que Podemos se haya convertido en una marca de la que es mejor alejarse no sólo lo han pensado Errejón y los suyos. También parece que lo cree la dirección de IU Madrid, con Sol Sánchez a la cabeza. En contra de la opción defendida por Alberto Garzón, Sánchez ha plantado cara a Podemos apoyada por sus militantes, que han decidido concurrir a las autonómicas de la mano de Anticapitalistas (ver apoyo "El bucle melancólico de IU). 

Evidentemente, buena parte del futuro político de Iglesias y de este espacio político se va a escribir en las generales del 28-A. Si Unidas Podemos consigue mejorar los malos resultados que le predicen los sondeos –que le colocan por debajo del 15%, la barrera por debajo de la cual la ley electoral castiga severamente y más de seis puntos menos que su resultado en 2016-, Iglesias saldrá reforzado. Pero si no lo consigue, el 26-M madrileño será la encrucijada en la que este espacio político decidirá su camino en la próxima legislatura.

De momento, en Podemos son optimistas. Y tienen razones para ello. Según sus datos, la campaña de microcréditos que han puesto en marcha para las generales va viento en popa. En las primeras cuatro semanas de recaudación, Podemos ya ha conseguido un millón de euros, por los 320.000 euros del 26-J y los 830.000 del 20-D. ¿Un indicador de una gran movilización el 28-A? Eso piensan en Podemos. De ser así, Unidas Podemos conseguiría esquivar el lastre de las batallas internas y la desmotivación que éstas provocan en su electorado. La izquierda madrileña siempre ha estado inclinada a tirarse los trastos a la cabeza. Pero en los últimos tiempos el paroxismo es inaudito.

El complejo mapa de la izquierda madrileña

El escenario, a día de hoy, está así: Podemos va a competir contra el que era su candidato –Iñigo Errejón– con una cabeza de lista –Isabel Serra– que proviene de Anticapitalistas; un partido que, a la sazón, fundó Podemos –como Errejón– y que ahora ha decidido abandonarlo para concurrir de la mano de IU; una IU que, si no hay arreglo de última hora, competirá contra la formación morada, la misma con la que integra Unidas Podemos en las generales. ¿Ha entendido usted algo, querido lector? No se preocupe, en el mismo estado de confusión se hallan los votantes progresistas en Madrid, que ven con preocupación cómo puede repetirse el escenario de 2015. En esos comicios, la candidatura de IU liderada por el poeta y actual director del instituto Cervantes, Luis García Montero, consiguió el 4,1% de los votos, por debajo de la barrera del 5% imprescindible para entrar en la Asamblea de Madrid. Esos votos, en la basura, fueron los que le faltaron para investir presidente a Ángel Gabilondo en lugar de a Cristina Cifuentes.  

Ramón Espinar dimitió como secretario general de Podemos en Madrid tras defender la convergencia con Más Madrid. / EP

Y esto en la Comunidad, porque el enredo en el Ayuntamiento, digno de la película 'La Vida de Brian', es parecido. Cuatro años después de convencerla para encabezar la candidatura de Ahora Madrid, Iglesias no va a apoyar a Manuela Carmena. ¿Significa esto que no habrá miembros de Podemos en Más Madrid, la plataforma con la que se presenta la alcaldesa? Nada más lejos, los hay. Concretamente seis, con la portavoz municipal, Rita Maestre, a la cabeza, y algún insigne pablista, como el concejal de Desarrollo Urbano, José Manuel Calvo. ¿Y cómo es posible? Es posible porque Carmena quería tener amplios poderes para diseñar su equipo –entre los que se encuentran estos concejales– y la dirección de Podemos tenía sus propias prioridades –que no pasaban necesariamente por estos concejales–. Sobre todo, Iglesias estaba interesado en colocar al ex Jemad Julio Rodríguez en un puesto alto de la lista, en la 'pole position' para suceder a la alcaldesa; que si le dan a elegir se queda con su segunda, Marta Higueras. El acuerdo estuvo muy cerca de cerrarse, pero no se concretó. Y las versiones sobre quien tuvo la responsabilidad última son radicalmente opuestas.

Resumiendo: Podemos va a presentar candidatura en la Comunidad, pero no en el ayuntamiento. Los que sí van a presentar candidatura son los concejales que han estado ejerciendo de oposición interna a lo largo de la legislatura, a los que Carmena buscaba dejar fuera. Es el caso de los provenientes de Anticapitalistas  –Rommy Arce– o Ganemos –como Pablo Carmona–.Una candidatura que, en principio, sumará también a IU.

No eres tú, soy yo

El anuncio de ‘boda’ entre Errejón y Carmena dejó entre indignada y perpleja a la cúpula del partido, que se enteró pocos minutos antes de que se hiciera público. Desde el errejonismo, la decisión se explica como la mejor forma de dar impulso a un espacio político que, en su opinión, languidece. La idea es limar aristas ideológicas y recuperar la transversalidad del primer Podemos, al rebufo de un referente como Carmena. Los sectores más próximos a Iglesias consideran alta traición lo sucedido. Para ellos,  Errejón está fuera de Podemos, por mucho que él insista en que no se ha ido y que sigue siendo su partido.

El ‘affaire Errejón’ ha dejado a la vista algunos déficits del partido morado, como la falta de comunicación interna y de espacios deliberativos y decisorios. Lo explicaba el dimitido Ramón Espinar, exsecretario general del partido en la Comunidad de Madrid: “he hablado más con Errejón después de dejar la política que antes”.  Espinar representaba a aquellos miembros del partido que, aún muy críticos con el comportamiento de Errejón, asumían que había que llegar a un entendimiento como fuera, que no se podían presentar dos candidaturas. Espinar defendió su posición y su autoridad como líder del partido en Madrid; se vio totalmente desautorizado y terminó renunciando. Aunque no ha desaparecido del todo de la escena política. Sigue concediendo entrevistas, por ejemplo. Habrá que ver qué papel juega en el escenario post 26-M.

En una línea parecida se ha expresado Manuel Monereo, exdiputado de Unidos Podemos que repite en las listas pero en una posición complicada para revalidar su escaño. En una entrevista concedida a Cuarto Poder, este histórico de IU muy cercano a Iglesias explica que: “en mi vida política he aprendido una cosa, las crisis reales son causadas, más que por la ideología o por el programa, por los métodos y estilos de trabajo del partido”. Monereo detalla cómo ha funcionado hasta ahora el partido: “En general, el Consejo Ciudadano Estatal se reúne y el secretario general hace un análisis político brillante, habla el tiempo que considera necesario y luego nos dan tres minutos al resto para intervenir. Nunca se sabe qué hemos aprobado, es como si fuéramos una ONG donde el director hace un buen análisis de lo que pasa, pero luego no hay acta, documentos ni resoluciones políticas. Es un debate que no genera compromisos”. Así las cosas, “el mensaje que se da es que no se cuenta con las otras familias y que estas no van a contar con ningún papel en la organización”.

Esta es una cuestión para la reflexión en el Podemos post 26-M. Un Podemos que ha visto cómo se ha ido fragmentando en los últimos tiempos. Por ejemplo, en la Comunidad Valenciana, Compromís se divorcia definitivamente. Tendrá lista propia, al igual que En Marea en Galicia. En Cataluña, los Comuns de Ada Colau, que siempre han actuado con la autonomía que buscaba Carmena para sí, han visto cómo sus elementos más escorados al soberanismo se han pasado a ERC. Y de cara las autonómicas, la alianza con IU ha sido imposible en Asturias, Cantabria y Murcia. En Aragón, Canarias y Castilla y León se intenta encauzar la situación, pero hay poco margen. En Madrid, hay esperanza de que la situación se resuelva. Hasta el día 12 de abril, fecha límite para inscribir coaliciones, hay tiempo.

La portavoz de IU Madrid, Sol Sánchez, consideró insuficiente la propuesta de Podemos para articular una candidatura conjunta en la Comunidad. / EP

El bucle melancólico de IU

A estas alturas, los votantes de izquierdas en Madrid están más que acostumbrados a que los dirigentes de sus partidos se tiren los trastos a la cabeza por poca cosa. Pero la indignación crece exponencialmente cuando se hace evidente que los conflictos radican en el orden de los puestos en la lista y la distribución de los recursos económicos del hipotético grupo parlamentario. El último caso flagrante ha sido el de IU Madrid, que ha roto con Podemos después de que la dirección liderada por Sol Sánchez rechazara el acuerdo que les ofrecía la dirección morada: un tercio de los recursos del grupo parlamentario en la Asamblea y cuatro de los 13 primeros puestos de la lista, incluyendo el número dos. Una oposición, por cierto, que choca frontalmente con la unidad que ha defendido Alberto Garzón a nivel nacional y que sido refrendada por el 60% de la militancia madrileña, que prefieren concurrir con Anticapitalistas.

Un resultado que se entiende mal si se tiene en cuenta que Garzón sometió a votación recientemente si repetía el acuerdo con Podemos para las generales. Hace pocas semanas, el 56% de los militantes madrileños de IU respaldó esa confluencia. Ahora, la rechazan para la Comunidad. Pero como las alarmas se han encendido, bajo la certeza de que Más Madrid, Podemos y Madrid en Pie –que es como se llamará la candidatura de IU y Anticapitalistas- no superarán la barrera del 5% de los votos, el acercamiento entre la cúpula de IU y Podemos ya se ha producido.

Hasta el 12 de abril, la fecha en la que vence el plazo para inscribir coaliciones, hay tiempo.

La izquierda madrileña ha recurrido a un lugar tan simbólico como el Teatro del Barrio para tratar de reconducir la situación. Fue en esa sala de Lavapiés donde Pablo Iglesias presentó Podemos en sociedad, en enero de 2014. Y es allí donde la portavoz de IU Madrid y el de Anticapitalistas, Raúl Camargo, emplazaron el miércoles a la formación morada. Tras la cita, en un escueto comunicado se han emplazado a “estudiar” sus respectivas propuestas y “seguir dialogando”.