Entrevista / Alberto Garzón Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1288. 5  de abril   de 2019

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ENTREVISTAS 28-A / Manuel Capilla

Alberto Garzón, candidato de Unidas Podemos

“PP, PSOE y Cs son cómplices en el ‘caso Villarejo”

Alberto Garzón alerta de que en estas elecciones hay que salir a “defender el sistema público, que está amenazado. No sólo por las tres derechas reaccionarias, sino por la lógica neoliberal que también abarca al Partido Socialista”. El líder de IU y candidato de Unidas Podemos por Málaga, subraya que, desde la moción de censura, Sánchez “ha mostrado claramente sus limitaciones, que comienzan cuando aparecen los poderes económicos”.

Fotos: FERNANDO MORENO

“Hay una pulsión muy fuerte en el PSOE de construir un gobierno con Ciudadanos” “PP y Ciudadanos son los padres y madres de Vox”

“Es un error no presentar una candidatura conjunta con Podemos en Madrid”

¿Por qué el cambio de lista electoral, de Madrid a Málaga?
Yo fui elegido diputado, por primera vez, por Málaga. Es mi provincia, la conozco bien, me he criado aquí. Y en unas elecciones como estas, con un escenario muy abierto, era una buena estrategia diversificar, ser capaces de no concentrar los perfiles en una sola circunscripción. 

¿Cuáles son sus prioridades políticas en esta campaña?
Explicar la necesidad de defender el sistema público, que está amenazado. No sólo por las tres derechas reaccionarias, sino por la lógica neoliberal que también abarca al Partido Socialista. Las familias trabajadoras, la gente más sencilla, necesitamos del sistema público para tener unas condiciones de vida dignas. No podríamos acceder a servicios básicos como la sanidad o la educación superior. En Andalucía, las tres derechas, han subido el precio de las escuelas infantiles, han bajado los impuestos a lo más ricos… Estamos en un contexto de redefinición de España, después de más de diez años de crisis, que se han caracterizado por una enorme transferencia de fondos de lo público a lo privado. Y esto podría normalizarse si quienes gobiernan a partir de ahora comparten esos recortes.

¿Ha quedado satisfecho del trabajo con el Gobierno de Sánchez en estos meses?
Hay elementos que han sido positivos, fundamentalmente gracias a nuestra presión. Subir el Salario Mínimo a 900 euros hubiera sido impensable si nosotros no lo proponemos. Pero el Partido Socialista ha mostrado claramente sus limitaciones, que comienzan cuando aparecen los poderes económicos. Hemos propuesto regular los precios del alquiler, poner un tope a la subida de precios interviniendo en el mercado, y nos han dicho que no. No están dispuestos a enfrentarse a los bancos, a los fondos buitres, a todos aquellos actores económicos que especulan con la vivienda. Son incapaces de actuar para bajar el recibo de la luz. Han sido incapaces de blindar los servicios públicos, porque no quieren tocar el artículo 135 de la Constitución. La garantía de poder avanzar es nuestra candidatura.

¿Es posible subir el Salario Mínimo a 1.300 euros, como proponen?
Sí, es una necesidad básica para muchas familias de nuestro país. El precio los alquileres se ha disparado, la factura de la luz ha subido un 78% en 15 años… Los salarios no han subido esa cantidad. Ha habido muchos agoreros que anunciaban que la subida a 900 euros iba a provocar un desastre económico. Y los primeros datos del paro que han salido tras aprobarse la subida, muestra que se han credo puestos de trabajo. Teníamos razón. Cuando suben los salarios, la gente tiene más dinero para consumir y las empresas, a su vez, contratan a más trabajadores.

¿Por qué está cayendo Unidas Podemos en las encuestas?
Hay un problema generalizado en el ámbito de la izquierda, no es sólo Unidas Podemos. En Andalucía, perdimos votos, pero esa pérdida fue aún más grave para el PSOE. Desde 2016 hay una desafección en el ámbito de la izquierda. Hay sectores frustrados, que consideran que no hemos cumplido las expectativas. Eso es lo que tenemos que recuperar, porque afecta a toda la izquierda. No es patrimonio de un solo partido.

¿Cree a Grande-Marlaska cuando asegura que “ya no existen las cloacas” en el Ministerio del Interior?
No, porque todos son conscientes de que una trama, una mafia como la que había montado Villarejo no se montaba sin la complicidad de muchas personas e instituciones. Hoy estamos conociendo que el gobierno del Partido Popular pagó con dinero público esa trama; que el gobierno del Partido Popular dio instrucciones a la Policía para que se investigara a Podemos y evitar que tuviera algún tipo de influencia en el gobierno. Todo eso requiere muchos más responsables, más allá de Villarejo que, por supuesto, es un corrupto. Villarejo ha sido un instrumento, la cuestión es: ¿quién daba las órdenes? En un cualquier otro país esto hubiera supuesto una cascada de dimisiones y de responsabilidades políticas. Aquí nos encontramos con un Partido Popular, un Partido Socialista y un Ciudadanos absolutamente en silencio, mirando para otro lado. Es indignante y muy grave, porque esto no es algo contra Pablo Iglesias, contra Podemos o contra Izquierda Unida, es un problema contra la democracia. Si miran para otro lado, es porque son cómplices.

¿Así valora la reacción del resto de partidos?
Son cómplices, tengo que decirlo así. No hay otra forma de entender el silencio ante un hecho tan escandaloso como que haya una mafia dentro de la Policía Nacional, que en lugar de dedicar los recursos a proteger a las familias trabajadoras, los dedica a robar móviles de dirigentes políticos, a inventar noticias para filtrarlas a los medios y atacar a un partido político legal. Esto es propio de una dictadura. Todo el mundo debería escandalizarse y pedir dimisiones, como estamos haciendo. El silencio el presidente del Gobierno es aún más grave. Por eso empezamos a pensar que son cómplices. A lo mejor tienen mucho que ocultar. Los corresponsales extranjeros alucinan, porque se trata de un caso más grave que el Watergate. La reacción de los partidos es perniciosa para la democracia. 

"El PSOE no está dispuesto a enfrentarse a los bancos ni a los 'fondos buitre"

 

Pablo Iglesias está insistiendo en su voluntad de articular un gobierno de coalición tras el 28-A. ¿Prefiere esa opción, el gobierno de coalición, o el apoyo externo al gobierno?
Nosotros trabajamos para mejorar al máximo el resultado de Unidas Podemos, y a partir de ahí, cuando tengamos los resultados, analizaremos los diferentes escenarios. Ábalos ya ha dicho que su prioridad era pactar con Ciudadanos. Eso existe, la posibilidad está encima de la mesa. Mucha gente que esté pensando en votar al PSOE para parar a la extrema derecha se puede encontrar con la desafortunada noticia de que Albert Rivera sea ministro de Trabajo en un gobierno de Pedro Sánchez. Está todo tan abierto, y la ley electoral es tan puñetera, que ahora mismo es imposible saber cuál va a ser el mapa del Congreso.

Menciona la declaraciones de Ábalos, ¿ve a Sánchez y a los socialistas con ganas de llegar a un acuerdo con Ciudadanos que de reeditar la mayoría de la moción de censura?
Hay una pulsión muy fuerte en el Partido Socialista de construir un gobierno con Ciudadanos. Una pulsión empujada por gran parte del poder económico, que ya pidió eso en 2016. Pedro Sánchez ya lo intentó. Estamos hablando de recuperar una hoja de ruta. Sería un gobierno basado en el liberalismo salvaje de Ciudadanos. Y para las familias trabajadoras es una muy mala noticia.

¿Están asumiendo Casado y Rivera el discurso de Vox?
Absolutamente. Pero es que son ellos los que han creado a Vox. Cuando se produce una radicalización discursiva de estas características, el electorado empieza a normalizar ciertas barbaridades que no eran legítimas. Llamar golpista a todo el que opine algo distinto a ellos sobre Cataluña, es una barbaridad democrática que socava los principios representativos más básicos. Han recurrido a un discurso belicista y hostil que ha cristalizado en esa manifestación que decía no al diálogo. Pedir no al diálogo en democracia es la antipolítica. PP y Ciudadanos son los padres y madres de Vox.

Cambiando de tercio y aterrizando en la Comunidad de Madrid, ¿es un error presentar una candidatura alternativa a la de Podemos en la Comunidad?
He defendido que es un error. Desde la dirección federal, hemos defendido que la opción adecuada era construir una candidatura conjunta con Podemos. Tras encontrarnos con la decisión unilateral de Errejón de montarse un partido aparte, hemos defendido que no debíamos seguir fragmentando a la izquierda. La dirección de IU Madrid no compartía ese análisis y en el referéndum han ganado sus tesis. Seguimos pensando que es un error, pero es una decisión legítima de las bases de Madrid. Aún queda algún resquicio de esperanza, porque todavía los plazos no se han cumplido.

Eso le iba a preguntar, porque todavía hay ciertos contactos. ¿Me puede dar algún detalle sobre ellos? ¿Cree que la situación se reconducirá?
Sería cauto con esto. Hay unos intentos, efectivamente, en los que la dirección federal está ayudando. Hemos defendido siempre la unidad. Vamos a ver, todavía es pronto. Espero que se pueda reconducir, pero depende de las direcciones territoriales de las dos fuerzas.

Haga un pronóstico para el 28-A.
Es demasiado ambicioso hacer un pronóstico en estos momentos, porque hay un 30% de la población que dice que se va a quedar en casa. Otro 30% no sabe a quién va a votar. Hemos aprendido en las elecciones anteriores que la gente decide el voto el último día y, a veces, de forma innovadora, informándose por lo que recibe en el Whatsapp. La sociedad es volátil y está todo abierto. Además le ley electoral es injusta. Pero en esta ocasión, la injusticia puede estar muy repartida. Yo, de momento, voy a ser prudente.

¿Los partidos catalanes son socios fiables para reeditar una mayoría parlamentaria?
Vivimos en un escenario de tanta volatilidad, de tanta conflictividad, que es difícil contar con certezas. Vimos al PNV apoyar los Presupuestos de Rajoy y, una semana más tarde, apoyar la moción de censura. Los partidos independentistas tienen su propia hija de ruta que han antepuesto a cualquier otro criterio. Han preferido tumbar unos Presupuestos que, sin ser revolucionarios, mejoraban la vida de las familias trabajadoras, también de las catalanas. Si siguen en esa línea, no vamos a verlos como socios confiables. No creemos que el conflicto territorial sea siquiera una prioridad.