Waterloo manda Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1285. 15  de marzo de 2019

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Política / Manuel Capilla

Puigdemont ‘resucita’ y arrasa al PDeCAT para bloquear la legislatura

Waterloo manda

Bloquear el Parlamento español. Con esa intención llegan a las generales Carles Puigdemont y su núcleo duro, tras  haberle doblado el brazo a los moderados del PDeCAT. El ex president ha llenado las listas con los presos y con el ala dura, con la vista puesta en unos sondeos que colocan a la posconvergencia ante el precipicio de la irrelevancia. Puigdemont trata de tocar la fibra del independentismo y de mantener el pulso con Oriol Junqueras y ERC. Un pulso que pone de los nervios a Moncloa y Ferraz, que cruzan los dedos para que se cumplan los pronósticos más optimistas y no sea necesario el apoyo de las fuerzas catalanas tras el 28-A.

En Waterloo están preocupados, las encuestas dibujan una tendencia a la baja que puede dejar a Puigdemont sin escaño   Para disgusto de Moncloa, ERC tampoco emite señales de distensión con la asunción de la portavocía por parte de Gabriel Rufián

 “Si tengo el acta de diputado, vuelvo a Cataluña”. No es la primera vez que Carles Puigdemont se compromete a regresar a España. Ya lo hizo en las semanas previas a las elecciones pos 155 de diciembre de 2017. Esa promesa quedó en el cajón, con la vista puesta de que su vuelta supondría su detención. Pero el expresident vuelve a tocar la fibra sensible del independentismo asegurando que si resulta elegido eurodiputado, desde su posición de número uno de JxCat para los comicios de mayo, desafiará a la justicia española y regresará desde Waterloo. Habrá que verlo. La Ley Orgánica de Régimen Electoral Central (LOREG) le obliga a pasar por el Congreso para “acatar la Constitución ante la Junta Electoral Central”. A no ser que renuncie, claro. Sin embargo, en el entorno del expresident consideran que este trámite es evitable, planteando la enésima argucia jurídica procesista. Veremos.

En cualquier caso, Puigdemont y su núcleo duro dejan claro que no renuncian a seguir por la “vía del cuanto peor, mejor”, yendo al Congreso de los Diputados a bloquear el trabajo del Gobierno y a seguir tensionando vida la política y social española y catalana. Y en el punto de mira, un objetivo claro ERC y su líder, Oriol Junqueras, que ya anunció que sería el candidato de la lista de los republicanos en las europeas. Puigdemont no podía ser menos.

En Waterloo llevan preocupados desde hace algunas semanas, porque las encuestas les dibujan con una tendencia a la baja que puede dejar a Puigdemont sin escaño en las europeas y que puede provocar que sus diputados en el Congreso no sean determinantes en la próxima legislatura, como sí lo fueron para la investidura de Pedro Sánchez. Una investidura a la que Puigdemont y su mano derecha en el Congreso, Míriam Nogueras, se opusieron. La posición de la por entonces líder del PDeCAT, Marta Pascal, y de su portavoz, Carles Campuzano, se terminó imponiendo y Sánchez pudo llegar a la Moncloa. Pero Puigdemont se ha cobrado cumplida venganza. Ya consiguió desplazar a Pascal de la dirección del partido el pasado verano. Ahora, ha sacado a Campuzano de las listas de JxCat para el 28-A.

Nogueras, nueva líder en el Congreso

Herido de muerte, habrá que ver si el PDeCAT se recupera de esta Opa por parte de Puigdemont y su núcleo duro. De momento, Campuzano se ha explicado en las radios catalanas, subrayando “el chantaje emocional” de los del expresident y señalando que él ha defendido la necesidad de “un soberanismo útil, tranquilo y eficaz”. “Estoy convencido de que a Madrid no se puede ir a bloquear la política española cuando existe la posibilidad de que se conformase una mayoría que parase a las derechas”, ha señalado Campuzano. Le respondía Nogueras, que seguramente le sucederá en la portavocía del PDeCAT en el Congreso, que: “Algunos confunden diálogo con bajada constante de pantalones. Quien bloquea España es aquel que no escucha a Catalunya y aquellos que nos piden que nos arrodillemos a pesar de que nadie nos escucha y a cambio de nada”.

Míriam Nogueras releva a Carles Campuzano como cabeza de lista del PDeCAT. / EUROPA PRESS

Nogueras promete pelea. Como también la promete el hecho de que los presos Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull encabezarán las candidaturas de JxCat en las generales, por Barcelona, Lleida y Tarragona, respectivamente. El abogado de Puigdemont, Jaume Alonso-Cuevillas, lo hará por Girona. Y el exconseller de Interior, Joaquim Forn, también en prisión preventiva, será el cabeza de lista en las municipales barcelonesas, con Elsa Artadi, portavoz del Govern, de número dos. Tanto Sànchez, como Turull, Rull y Forn pueden ser elegidos porque no están condenados todavía, según establece la Ley Orgánica del Régimen Electoral, ni están inhabilitados. De momento, están suspendidos de sus actividades políticas como diputados del Parlament, una vez emitido el auto de procesamiento por el juez Pablo Llarena el pasado mes de marzo. Por tanto, pueden ir en las listas para las generales, pero no podrán tomar posesión de sus escaños. Sus defensas solicitarán el permiso para hacerlo, pero el Supremo lo rechazará.

La incógnita ERC

Con este cartel electoral, en el PSOE ya tienen asumido que con JxCat no se puede contar para renovar el Gobierno. Habrá que ver qué sucede después del 28-A. Todas las encuestas prevén un descenso de los apoyos y el último CIS señala que podría perder la mitad de sus votos y quedarse por debajo del 1%, con cuatro o cinco escaños.

Descartado el PDeCAT, lo que preocupa en Moncloa y en Ferraz es si se puede recurrir a ERC. Existe la posibilidad de que no sea necesario recurrir a los partidos catalanes, sí, pero es improbable, según los sondeos. Lo más seguro a día de hoy es que Sánchez necesite el apoyo de, al menos, dos de los grupos vascos y catalanes. Y las señales que emite ERC no son tranquilizadoras precisamente.

Joan Tardà, en el centro, abandona el Congreso y será Gabriel Rufián quien asuma la portavocía. Carolina Telechea será la nueva número dos. / EP

Los republicanos vienen demostrando que son muy sensibles a la presión que les inyectan Puigdemont y los suyos. Hay que leer muy entrelíneas las declaraciones de algunos de sus dirigentes para percibir las posiciones más pragmáticas que defienden más abiertamente en privado. Buena muestra de los vasos comunicantes que son ERC y JxCat es que nada más conocerse que los exconsellers encarcelados iban a liderar las listas para las generales, ERC hacía público que el también preso Raül Romeva liderará la candidatura al Senado. 

También se esperaba mucho de la declaración de Oriol Junqueras en el juicio del 1-O. Pero sus palabras fueron casi un jarró de agua fría entre quienes pensaban que el vicepresident de la Generalitat afloja en la estrategia de desobediencia. Con buenas palabras, siguió defendiendo que no hubo delito. Ya antes del arranque del juicio, en una conferencia en la que apareció como holograma, dejó claro que no se arrepentía de nada y que “volvería a hacer” lo que hizo en las semanas del referéndum.

Tampoco se puede interpretar como un gesto de distensión que Gabriel Rufián vaya a ser el líder del grupo parlamentario en el Congreso, relevando a un Joan Tardà que da un paso atrás después de 15 años como diputado. Rufián irá como número dos por la provincia de Barcelona y como número tres estará Carolina Telechea, diputada desde mediados de 2018. Telechea, exmilitante del PSC y cercana a Junqueras, será probablemente la persona que se ocupe de llevar buena parte de las negociaciones con los grupos, heredando el rol de Tardà.

Eso sí, mientras Nogueras no pierde la ocasión de insistir en el conflicto del independentismo con el Estado, la dialéctica de Rufián va por otros vericuetos. Hace pocos días, Rufián fijaba a ERC como “un muro contra el fascismo” y “contra el bloque del 155”. Un bloque en el incluía, por cierto, al PSOE, que aplaudió “con las orejas en el Senado” la intervención de la autonomía catalana. Unos argumentos entre los que se trasluce ya la unidad de acción que los republicanos van a poner en marcha con EH Bildu.

El hecho de que los duros del JxCat se hayan reforzado de cara al ciclo electoral que arranca en abril hace muy difícil a los republicanos acercarse a un hipotético gobierno socialista. Aunque quieran. Además, Quim Torra tampoco afloja en su desobediencia de baja intensidad. Ya se ha negado a retirar los lazos amarillos y el resto de símbolos independentistas de los edificios de la Generalitat, como le ha instado la Junta Electoral Central. En el escrito dirigido a la Junta, Torra argumenta que debe respetar el “derecho fundamental a la libertad de expresión” de los funcionarios y subraya la “dificultad legal” de cumplir con la orden. El pulso definitivo, simbólico, entre Junqueras y Puigdemont tendrá lugar en las europeas de mayo. Hasta entonces, cualquier entendimiento de los socialistas con ERC será un sudoku irresoluble.

 

José Luis Ábalos ha expresado su desconfianza en las fuerzas catalanas de cara a la próxima legislatura. / EP

En Moncloa echan cuentas

A la vista de la deriva que han tomado el PDeCAT y su marca electoral, JxCat, en Moncloa ya están echando cuentas para el 29 de abril. Y teniendo en cuenta que es muy probable que esa deriva termine arrastrando a ERC, los socialistas ya están contando escaños para prever qué combinaciones serían necesarias. Lo explicaba José Luis Ábalos en la habitual rueda de prensa de los lunes tras la reunión de la Ejecutiva socialista. Refiriéndose a las listas de JxCat, señaló que “Lamentablemente, esto significa lo que aparenta, explicó el ministro y secretario de Organización, “porque los independentistas no insisten precisamente en la vía del diálogo y están en otros intereses […] están, en todo caso, dirimiendo quién va a liderar y a concentrar la representación de la opción independentista”.   

Los expertos consultados por El Siglo, a la vista de los datos brutos del último CIS, no descartan que la suma de PSOE y Unidos Podemos consiga más votos que PP, C’s y Vox. Un escenario ideal para los socialistas, impensable hace apenas un par de meses, que podría colocarlos en el escenario ideal de poder prescindir de las fuerzas políticas catalanas. Pero está todo en el aire. De lo poco seguro hoy por hoy, en un escenario en el que un tercio de las personas que van a ir a votar todavía no sabe a quién, es que los socialistas se están disparando en los sondeos. “Si antes decía que iba a haber más votos de Vox, PP y Ciudadanos que de el Partido Socialista y Unidos Podemos, ya no lo puedo afirmar. Y sí puedo afirmar que el partido con más votos y con más escaños va a ser el Partido Socialista”, afirmaba recientemente Narciso Michavila,  presidente de GAD 3 y gurú demoscópico de la derecha.

Una encuesta de GAD 3, ha sido una de las que ha rebajado las expectativas de la derecha estos últimos días. Sin embargo, según este sondeo, sólo sumarían mayoría en el Congreso los grupos que hicieron posible la moción de censura en mayo, con lo que los partidos catalanes seguirían siendo imprescindibles. Preocupa en Moncloa, y mucho, que Unidos Podemos se desplome. Todas las encuestas le colocan ya por debajo de la barrera del 15%, la cifra a partir de la cual la ley electoral castiga. Mientras, un sondeo de Sigma Dos para El Mundo sobre las europeas confirmaba la opción más optimista para Pedro Sánchez. Según esta encuesta, el PSOE conseguiría casi el 29% de los votos, mientras que Unidos Podemos estaría por encima de ese 15%, en el 15,6% exactamente. La suma de PP, C’s y Vox estaría un punto por debajo en intención de voto. Sánchez y los suyos cruzan los dedos.


Arnaldo Otegi ha sido el motor de la alianza. / EP

Otegi cose a EH Bildu y ERC

Ganar capacidad de influencia. Con ese objetivo ha nacido la alianza entre ERC y EH Bildu para formar un mismo grupo en el Parlamento español. El coordinador de la formación vasca, Arnaldo Otegi, llevaba tiempo trabajando por esta alianza y ya ha conseguido el sí de los catalanes, en una entente a la que también podría sumarse el BNG. La estrategia replica la alianza que ya está vigente para las elecciones europeas, aunque a las generales no acudirán en coalición por las barreras legales que existen. Pero una vez en el Congreso, formarán parte del mismo grupo.

Actualmente, ERC y EH Bildu suman nueve y dos diputados, respectivamente. Unas cifras que podrían incrementarse, según los últimos sondeos, especialmente en el caso de los catalanes. Pero más allá de la aritmética, desde Bildu, que ha sido el verdadero motor del acuerdo, se subraya que la intención es “sincronizar” al País Vasco y a Cataluña en sus procesos soberanistas, defendiendo el derecho de autodeterminación y “la vuelta de los presos a casa”, tanto de los de ETA como de los líderes del procés.

En una entrevista concedida a Radio Euskadi, Otegi ha asegurado que “frente a la ola autoritaria” que viene en el Estado, hay que realizar “alianzas muy amplias”. Y que su objetivo es oponerse “al bloque reaccionario” de PP, Cs y Vox y al “tancredismo político” de PSOE y PNV. “Vamos a conformar un grupo mucho mayor que el del PNV porque vamos en coalición y vamos a ser más decisivos”, asegura.


Carles Puigdemont ha conseguido desplazar a Carles Campuzano de las listas. / EP

El naufragio de los moderados del PDeCAT.

Algunos de los arquitectos de la moción de censura, las personas que se han opuesto al cuanto peor mejor de Puigdemont y los suyos, han terminado orilladas en el PDeCAT. El último capítulo ha sido el de dos históricos como Carles Campuzano y Jordi Xuclá, que se han quedado fuera de las listas para las generales. Ya antes, este verano, el expresident se tomaba venganza excluyendo a Marta Pascal de la dirección del PDeCAT. Su mano derecha, David Bonvehí, se quedaba al frente de la nave, pero no ha sido capaz de parar los pies a los partidarios de la línea dura.
El drama para los moderados del PDeCAT es que han sido arrasados en las votaciones que han decidido las listas electorales. De los 412 integrantes del Consell Nacional de partido, sólo acudieron a la cita del pasado fin de semana 186, lo que da una idea del clima de desmovilización en el partido. Y de esos, el 76% aprobaron las listas en que los nombres designados por Puigdemont ocupan los puestos de salida.

Campuzano, en una entrevista concedida a Catalunya Ràdio, ha lamentado que no haya habido un proceso de primarias para elegir las listas y “confrontar ideas con los compañeros que piensan de manera diferente”. Eso sí, el ya exportavoz en el Congreso no ha dado al PDeCAT por muerto a favor de marcas como la Crida o JxCat. Según él, un soberanismo “tranquilo, útil, capaz y exigente”, “existe y continuará existiendo”. En la Ser, Campuzano ha señalado que, después del 26 de mayo, cuando acabe el ciclo electoral, el partido tiene que hacer algunos debates. “Pararse un rato, sin presiones ni chantaje emocionales de ningún tipo, y abordar los debates que haga falta”, ha detallado. Habrá que ver si con el terremoto político que ha vivido Cataluña en los últimos años aún queda hueco para esas formaciones políticas.