Tribuna / José Antonio Pérez Tapias Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1285. 15  de marzo de 2019

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Tribuna / José Antonio Pérez Tapias

El feminismo y el ‘sentido (de lo) común’

EUROPA PRESS

El movimiento feminista ha mostrado su capacidad de convocatoria logrando que sus objetivos sean ampliamente compartidos: igualdad de género, equiparación de derechos entre mujeres y hombres, eliminación de la brecha salarial, erradicación de la violencia machista…

De nuevo queda para la memoria un 8 de Marzo pleno de sentido feminista. Millones de personas, con masiva presencia de mujeres, cargaron de fuerza reivindicativa las manifestaciones del Día Internacional de la Mujer. Superado en este 2019 el listón que dejó el 8-M del año pasado, se confirma, desde España –también desde otros países aunque no haya habido actos con tanto alto índice de participación–, que no estamos ante algo coyuntural.

El movimiento feminista ha mostrado su capacidad de convocatoria logrando que sus objetivos sean ampliamente compartidos: igualdad de género, equiparación de derechos entre mujeres y hombres, eliminación de la brecha salarial, erradicación de la violencia machista…, son metas suscritas por personas y colectivos que así lo expresaron en calles y plazas. Las implicaciones de esos objetivos en cuanto a políticas públicas, más lo que todo ello supone para un feminismo que no sólo es alternativa al patriarcado, sino fuerza social que para ello mismo se perfila como antirracista, antixenófoba, antihomófoba y anticapitalista, son las que se desgranan en el manifiesto con el que las organizaciones convocantes llamaron a la huelga.

En medio de situaciones de regresión democrática, de repliegues identitarios, de nacionalismos excluyentes y de machismos recalcitrantes, las razones y la constatada potencia política del feminismo hacen que sea percibido como el movimiento hoy por hoy con mayor capacidad de transformación social. Cuando así se corrobora es obligado aparcar cierto pudor en cuanto a decir que el feminismo actualmente es ‘revolucionario’, pacíficamente revolucionario, pero con capacidad de cambiar estructuras sociales, mentalidades colectivas, pautas culturales… Desde cómo reestructurar procesos productivos hasta cómo provocar cambios en el orden simbólico de nuestras sociedades, pasando por abordar todo lo relativo a la reproducción, nada queda ajeno a las exigencias de las mujeres reivindicando igualdad. Esto es lo que desata las fuerzas reactivas que se aferran a lo que hasta ahora ha sido orden establecido, defendiendo injustificables posiciones patriarcalistas y machistas, trufadas de racismo y xenofobia, tal como las ofrecen partidos que se ubican en la extrema derecha, cuando no en un neofascismo agresivo.

Hoy no hay acción política que pueda llevarse a cabo al margen del feminismo –hasta partidos de derecha tratan de sumarse al carro, aunque sea distorsionando el feminismo para reducirlo a su medida–. Pero siendo también verdad que el feminismo solo no aporta todas las claves, es desde su mismo campo como se plantea la articulación del feminismo con otras demandas y propuestas, y con los movimientos y colectivos que las hacen valer. Ello no quita, sino todo lo contrario, que se insista, como hacen Nancy Fraser y otras muchas activistas, en que el feminismo ofrece el cauce para un nuevo ‘sentido común’ sobre el que converger mujeres y varones, sociedades y culturas, para promover un nuevo orden social donde las exigencias de igualdad y el reconocimiento de las diferencias tengan cabida real, como es de justicia.

A esa percepción sobre el alcance del feminismo cabe añadir el matiz que supone hablar del ‘sentido de lo común’, tanto entre mujeres y hombres, desde la afirmación de la igualdad ontológica que nos permite alzar exigencias éticas de igualdad de género y la demanda política de total equiparación en derechos, como ‘de  lo común’ entre mujeres de culturas diversas, con sus reivindicaciones y prácticas en contextos diferentes. Poniendo el acento sobre el ‘sentido de lo común’ se puede lograr mejor articulación del pluralismo interno al movimiento feminista y de la relación de éste con el espacio plural LGTBIQ. Trabajando el ‘sentido de lo común’, en vez de cargar las tintas sobre expectativas de hegemonía, se abren mejores posibilidades para el internacionalismo feminista.

 

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Catedrático de Filosofía y decano de su Facultad en la Universidad de Granada. Diputado del Grupo Parlamentario Socialista del Congreso en Legislaturas VIII y IX. Autor de libros como "Del bienestar a la justicia. Aportaciones para una ciudadanía intercultural"(2007), "Invitación al federalismo. España y las razones para un Estado plurinacional" (2013) y "La insoportable contradicción de una democracia cínica" (2016).

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