Entrevista / José A. Gómez Yáñez Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1283. 1  de marzo de 2019

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Entrevista / Javier de Benito

José A. Gómez Yáñez, coautor, junto a Joan Navarro, de ‘Desprivatizar los partidos’

“Hay que obligar por ley a los partidos a un proceso de elección de dirigentes”

José Antonio Gómez Yáñez , doctor en Sociología y profesor en la Universidad Carlos III, ha publicado junto al sociólogo Joan Navarro, Desprivatizar los partidos, un libro que, de un modo “aséptico y casi inmisericorde”, como ellos mismos describen, destripa el deficiente funcionamiento de los partidos políticos en España. Esta obra forma parte de la serie Más Democracia, un conjunto de ensayos que pretenden aglutinar el pensamiento crítico sobre asuntos relacionados con la política contemporánea. En éste de Yáñez y Navarro, que acaba de salir a la venta, se resalta el importante papel de la democracia interna en las organizaciones políticas.

ALEX PUYOL

“Las primarias abiertas funcionan. En Estados Unidos, en Alemania, en Reino Unido… Los procedimientos pautados y abiertos impiden que la dirección de los partidos consigan lo que quieren”   “PP y PSOE fueron incapaces de captar lo que pasaba en sus bases sociales, por eso Ciudadanos y Podemos. Ahora, PP y Cs no han captado lo que pasaba en el centro derecha, y ha surgido Vox”

En su libro afirman que es necesario actualizar la organización de los partidos políticos españoles. ¿Qué medidas deberían tomar con más urgencia?

En España, los partidos se han anquilosado. Se han convertido en maquinarias puramente internas, que lo único que producen son listas electorales. Hay partidos en este país que no han celebrado un congreso en el que se apruebe una resolución política desde hace más de diez años. Entonces, el problema de los partidos españoles es que necesitan verse obligados a generar contrapesos internos y espacios de debate. Es decir, necesitan tener congresos cada año (o cada dos años). La CDU alemana, por ejemplo, organiza congresos cada año, al igual que todos los partidos británicos. Y estos partidos necesitan que sus parlamentos internos funcionen, pues se reúnen cada cuatro o seis meses para pedir cuentas a sus direcciones. Esto es lo esencial de la democracia interna: el que haya pesos y contrapesos; que políticos profesionales, que están en los órganos del partido, controlen a políticos profesionales que dirigen el partido.

¿Por qué es la democracia interna un elemento tan fundamental para el correcto funcionamiento de los partidos políticos?

Porque es el instrumento para hacer posible la competencia interna. En la medida en que los afiliados voten y que tengan diferentes referentes internos (también aquellos que cubran posiciones minoritarias dentro del partido), se generarán contrapesos. Y así también se genera competencia interna entre los propios dirigentes.

¿Y cree que los españoles deberíamos participar más en la vida interna de los partidos?

Los españoles necesitamos que los partidos ofrezcan oportunidades de participación. Necesitamos saber que ser afiliado a un partido no significa perder el tiempo en reuniones absurdas ni significa que no te pregunten sobre quién será el candidato a alcalde o quiénes vayan a ser los concejales. Estoy convencido de que los partidos serían mucho más atractivos si quien se afilie sabe que habrá cada año un debate sobre la política del partido y que va a poder participar en él. Si sabe que podrá elegir a los cuadros internos que van a dirigir el partido. Si sabe que va a poder votar para elegir al candidato a alcalde o presidente de la Comunidad. O si sabe que podrá votar a quiénes van a ser concejales o diputados por su circunscripción.
Pero si no hay esas oportunidades de participación que hagan sentir al afiliado que pertenecer a un partido es relevante, que puede aportar algo al partido y a la sociedad, éste sentirá que pertenecer a dicho partido es completamente inútil.

¿Qué partidos europeos considera referentes?

Todos los partidos españoles incumplen la ley de partidos alemana. También incumplen la ley de partidos finlandesa. También la de Chile o la de Argentina. En Alemania, los partidos tienen que organizar congresos por lo menos cada dos años, los parlamentos internos cada seis meses y los candidatos a diputados o a concejales son elegidos en asambleas del partido. Y si la dirección regional del partido no está de acuerdo con el candidato elegido, puede forzar una segunda votación a la semana siguiente en la asamblea local del partido. Es decir, son partidos en donde militar es relevante. Y los problemas internos se resuelven en un plazo razonable. Merkel anunció en junio o julio del año pasado que no volvería a presentarse como candidata a canciller y en diciembre la CDU organizó un congreso y eligió a su sucesor.
En los partidos británicos, los grupos parlamentarios cooperan y pueden poner en cualquier momento una moción de censura al líder del partido que se tiene que resolver esa misma tarde. Los diputados de los partidos británicos deben tener la doble confianza, la de su organización interna y la de los ciudadanos, porque en Inglaterra los candidatos a diputados se presentan con su nombre y apellido.

Podemos presume de ser un partido abierto y participativo para la militancia ¿Lo es, en su opinión?

Es un partido peronista. A nadie se le había ocurrido hacer una votación sobre si la pareja dirigente puede comprarse un chalet. Creo que esto devalúa completamente la organización interna de Podemos.

De los partidos políticos españoles, ¿cuáles tienen mayor democracia interna? ¿Y cuáles menos?

En este momento ninguno. Hemos llegado a un punto lamentable en el que se ha degradado mucho la democracia interna de los partidos. El PSOE, por ejemplo, ha hecho un experimento consigo mismo eligiendo a su principal dirigente a través de unas primarias, unas elecciones internas. Y el resultado es que toda la organización ha quedado a disposición de ese dirigente. No hay ningún líder en el PSOE que responda al secretario general y actual presidente del Gobierno. Y los que lo hacen están ya fuera de las listas de diputados.

¿Los colocaría todos exactamente al mismo nivel?

Sí. Se pueden poner ejemplos. Ciudadanos convoca primarias en una semana. Nadie ha votado en los últimos años a Rivera. En el número uno de la lista de Barcelona va una persona designada; sin duda la dirigente que tiene más apoyos, pero ese no es el procedimiento. Lo de Podemos es una broma, es un circo de varias pistas. Y en el PP los que hacen las listas hacen lo que quieren. El panorama es muy lamentable.

Vox ha eliminado las primarias…

Si. Poniendo la excusa de que como es un partido nuevo, no haya infiltrados. Bueno, esta es la excusa habitual, yo creo que lo que necesitamos en España es una ley de partidos que obligue a que cualquier partido que se presente a las elecciones debe pasar por un proceso de elección de sus dirigentes. Es decir, el primer paso de la elección de los diputados es la elección de los candidatos. En Alemania se tienen que celebrar asambleas, se vota en ellas, y el presidente, el vicepresidente y el secretario de dicha asamblea tienen que firmar un acta cuya copia se envía a la junta electoral de zona. Y la junta electoral no admite ninguna candidatura si no va firmada por quienes han presidido o dirigido la asamblea.

En la presentación de su libro afirman que el funcionamiento de algunos partidos en otros países es exitoso. ¿Cuál es la clave de ese éxito?

Los partidos alemanes funcionan muy razonablemente. En Gran Bretaña también. En Chile, aunque es un sistema extraño porque hay dos confederaciones de partidos, también. Y aunque sorprenda, en Estados Unidos los partidos están, gracias a un sistema de primarias muy abierto, consiguiendo integrar la diversidad de apoyos que tienen en la sociedad. Que en la sociedad haya apoyos extremistas y moderados es algo que no se puede resolver mediante la organización de los partidos; pero en EE UU los partidos están siendo capaces de integrar a nuevos dirigentes, de integrar nuevos discursos. Esto demuestra que las primarias abiertas funcionan. La clave de estos países son procedimientos pautados: todo el mundo sabe que cada dos años hay elecciones primarias para elegir al senador del estado o que hay elecciones primarias para elegir a los candidatos a representante. En Alemania igual. Es decir, la clave es que existan procedimientos pautados y abiertos. Que no estén distorsionados por la dirección de los partidos para conseguir que el resultado sea el que quieren.

¿Cree que la fragmentación política que vive la política española se debe, en parte, al deficiente funcionamiento de los partidos?

Sin duda. Tanto el PP como el PSOE han sido incapaces de captar lo que estaba sucediendo en sus bases sociales. El resultado ha sido que aparecieron Podemos y Ciudadanos. Y más recientemente, el PP y Ciudadanos están siendo incapaces de captar lo que estaba pasando en el centro derecha y ha surgido Vox. En realidad, esto responde a un problema de sordera, es decir, las organizaciones de los partidos tradicionales son incapaces de captar lo que está sucediendo en la sociedad. Por tanto, la fragmentación política que estamos viviendo en España tiene mucho que ver con el mal funcionamiento de los partidos.

¿Qué escenario pronostica para las próximas elecciones generales?

Sin duda va a ganar el PSOE porque va a captar una buena parte de la franja de indecisos que está dejando Podemos. Y esa franja votará al PSOE no porque lo quiera demasiado, sino porque el discurso que están emitiendo los tres partidos de la derecha produce una gran preocupación en los votantes de izquierda. Por tanto, el que pueda haber un Gobierno tripartito con un telón muy elevado presidido por Casado o Rivera hace que los votantes de izquierda vayan a votar al PSOE como refugio. Estoy casi seguro de que en la estructura de voto del PSOE en las próximas semanas se va descubrir una importante presencia del voto femenino. El discurso de la derecha puede inquietar mucho a las mujeres. Y el PSOE ese discurso nunca lo ha tenido.

Y esa pérdida de votos de Podemos, ¿a qué cree que se debe?

Podemos se ha convertido en un reino de taifas. Lo de las confluencias era una manera disimulada de enmascarar que no son un partido unido. Esto, sumado a las tensiones ideológicas del partido, que, a su vez, no ha sido capaz de llegar a una síntesis ideológica razonable, lo está rompiendo. Podemos ha tenido una oportunidad insólita, que es el tener a todos los alcaldes de las grandes ciudades españolas bajo su órbita. Y no ha sido capaz de hacer que esos representantes hicieran una política coherente. Y no solo eso, sino que la alcaldesa de Madrid ha sido el origen de la ruptura interna de Podemos.