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 Nº 1282. 22 de febrero de 2019

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Política / Javier Espada

Elecciones en la Complutense: algo más que una batalla política

Al rector le sale un competidor a su izquierda


La Universidad Complutense de Madrid ya se prepara para el proceso electoral del próximo 3 de abril, después de conocer los nombres de los candidatos que se disputarán el Rectorado. Dos serán los aspirantes, el actual rector, Carlos Andradas, y el catedrático de Veterinaria Joaquín Goyache. Entre ambos se abre una pugna en la que Andradas intentará revalidar su mandato frente a un competidor que buscará capitalizar el descontento generado entre el profesorado por la reestructuración de los departamentos en la mayor universidad presencial del país. Como novedad, en esta ocasión no será necesaria una segunda vuelta, ya que los electores tendrán que elegir únicamente entre dos candidaturas en una sola votación.


La universidad se prepara para el proceso electoral del próximo 3 de abril, en el que Carlos Andradas y Joaquín Goyache se disputarán el rectorado.

Las elecciones al Rectorado de la Universidad Complutense han ido casi siempre más allá de una mera discrepancia de proyectos académicos. El componente político ha estado presente, en mayor o menor medida, en muchos procesos electorales. Así, desde que en el año 2003 Carlos Berzosa sucediera a Rafael Pujol como rector, la izquierda ha mantenido el control de la universidad. No obstante, durante estos años se han abierto grietas y han emergido diferentes opciones dentro de esa izquierda. Prueba de esta división fue la última elección que enfrentó a un candidato de la izquierda académica universitaria, como José Carrillo, y al actual rector, Carlos Andradas, considerado por algunos sectores como un candidato del progresismo moderado, quien finalmente consiguió la victoria.

Sin embargo, el trasfondo político de las elecciones del próximo 3 de abril no es tan evidente como el de las últimas citas electorales. Si no hay sorpresas hasta el próximo 1 de marzo, fecha en la que se proclamarán definitivamente las candidaturas, dos candidatos a los que une la amistad y les separan las diferencias académicas, se disputarán el rectorado. Pese a que Goyache formó parte del equipo de gobierno del hijo de Santiago Carrillo, no cuenta con su mismo perfil político e intentará jugar la baza de un proyecto inclusivo y transversal para contrarrestar el perfil moderado de Andradas y atraer así a electorados de diferentes opciones políticas.

Una parte de la estrategia de Joaquín Goyache se centrará en criticar los principales puntos débiles de los que se acusa a la gestión de Andradas, la falta de transparencia y sobre todo, la reestructuración de los departamentos. Pero Goyache tiene claro que el punto fuerte de su campaña será su programa, que le servirá para articular un proyecto que intentará “recuperar el prestigio Complutense que se ha perdido”.  

Sin duda, la reorganización de los departamentos, que ha provocado cambios en la plantilla del profesorado, ha sido motivo de descontento en muchas facultades de la Universidad. El proyecto de “reagrupación”, más conocido entre la comunidad complutense como “departamentazo”, ha reducido prácticamente a la mitad el número de departamentos, que han pasado de 184 a 94. Pese a ello, el rector no ha conseguido el que era su principal objetivo al inicio de su mandato, la reducción del número de facultades.

La otra punta de lanza del proyecto de Goyache será la lucha por la transparencia, especialmente en los asuntos de gestión económica, que siempre han sido motivo de conflicto en la Universidad. La dependencia de la Universidad de la Comunidad de Madrid ha sido fundamental para su supervivencia, pero además ha sido el origen de malentendidos y situaciones de tensión entre ambas instituciones. Las pésimas relaciones entre Carlos Berzosa y el gobierno de Esperanza Aguirre se suavizaron con la llegada de José Carrillo, y posteriormente, de Carlos Andradas, que intentaron calmar las aguas, por lo que han sido criticados de cierta “tibieza” por determinados sectores de la comunidad universitaria. Ahora, Goyache promete ser “exigente pero leal” y adoptar una posición más dura que la de Andradas en la defensa de los derechos de la universidad.

Por su parte, Andradas buscará revalidar su mandato para completar su programa de gobierno durante los próximos cuatro años. El actual rector afronta estas elecciones como una “rendición de cuentas” ante la comunidad universitaria, a quien volverá a pedir el apoyo para seguir al frente de la Complutense. Su proyecto, bautizado como con el nombre de Vive Complutense, recoge promesas que pueden tener gran calado como la renovación de las plantillas del personal docente e investigador (PDI) y del personal de administración y servicios (PAS), la mejora de la relación con los estudiantes, y la apuesta por una “transformación digital” concretada en la “dotación de los servicios tecnológicos para una gestión moderna y para las necesidades docentes”, según detalla su programa electoral.

A las propuestas de su programa, Andradas suma su experiencia en la gestión universitaria y los logros conseguidos durante estos cuatro años. Para el rector, “la Universidad Complutense es hoy más respetada y reconocida entre la sociedad” que en el momento en el que llegó al rectorado. No obstante, la experiencia puede jugar en su contra, ya que pese a exhibir una candidatura fuerte, puede acusar el desgaste de su mandato.

Las elecciones del 3 de abril serán diferentes a todas las anteriores porque únicamente se presentan dos candidatos. Tradicionalmente, han sido más de dos postulantes los que han aspirado a alcanzar el rectorado, lo que facilitaba una segunda vuelta de las votaciones si en la primera ninguno de los que se presentaban alcanzaba el 50%. La existencia de varios candidatos propiciaba pactos y acuerdos para conseguir la victoria de cara a la segunda vuelta. Pero en esta ocasión, la reducción del número de aspirantes condena a los candidatos a jugárselo todo a una carta, algo que podría beneficiar a Goyache, cuya candidatura aglutinaría todo el voto de castigo al actual rector.

El próximo 1 de marzo se dará el pistoletazo de salida a la campaña electoral, que será determinante para el devenir de la elección, no sólo por servir de trampolín para que la comunidad universitaria conozca a los candidatos, especialmente a Goyache, sino porque actuará como termómetro de la cita electoral. Además, las particularidades de este proceso respecto a los anteriores, pueden aumentar la incertidumbre en estas elecciones entre un rector con una candidatura, a priori, fuerte, y un aspirante que intentará explotar el desgaste de su mandato. No obstante, habrá que esperar hasta el 3 de abril para conocer el nombre del candidato que ocupará el sillón con más responsabilidad de la Complutense durante los próximos cuatro años.

El profesorado, decisivo en la votación


Las particularidades de este proceso pueden aumentar la incertidumbre en estas elecciones entre un rector con una candidatura, a priori, fuerte, y un aspirante que intentará explotar el desgaste de su mandato.

Las particularidades del sistema de votación convierten en actores decisivos a los profesores doctores con vinculación permanente, que representan un 53% de los votos, mientras que el resto del personal docente e investigador concentra un 10%. Los estudiantes, que acumulan un 25% del voto ponderado, y el personal de administración y servicios, con un 12%, completan el resto del electorado.

Las principales esperanzas de Goyache pasan por obtener un buen resultado entre un profesorado descontento por la reestructuración de los departamentos. Sin  embargo, entre los investigadores todavía está muy presente el trabajo de Andradas al frente de la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE), lo que le granjeó la mayoría de las simpatías de este colectivo en los últimos comicios.

Otra de las claves será la movilización de los estudiantes, desinformados y mayoritariamente desentendidos de los últimos procesos electorales. De hecho, en la primera vuelta de las últimas elecciones que catapultaron a Andradas como máximo responsable de la universidad, únicamente votaron 9.375 alumnos de un censo de aproximadamente 77.000 estudiantes.

Por su parte, el personal de administración y servicios (PAS), que optó mayoritariamente por Carrillo en las últimas elecciones, utiliza criterios alejados de cuestiones académicas para decidir el sentido de su voto. Aspectos como las condiciones de trabajo, el número de despidos o incorporaciones, son determinantes para estos trabajadores a la hora de decidirse por un candidato u otro, por lo que en muchas ocasiones sus inquietudes no se corresponden con las de alumnos y profesores.

El sindicato más representativo en la universidad, CCOO, que cuenta con influencia entre el personal administrativo y de servicios, todavía no ha tomado partido por ningún candidato y decidirá su postura en una asamblea de afiliados que se celebrará próximamente.

 

 

 

 

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