Index Politica PSOE Tiempos de hoy

*

 
   

 Nº 1282. 22 de febrero de 2019

- - --

Política / Manuel Capilla

La Moncloa da brillo, las listas se renuevan y los barones se resignan

El sanchismo se hace con el PSOE

Pedro Sánchez no ha tenido nunca mayor autoridad en el PSOE como ahora. La convocatoria electoral ha provocado que todos los barones se pongan firmes, con Susana Díaz a la cabeza, y le va a dar la oportunidad al presidente de redactar las listas a su imagen y semejanza. Siempre contando con el visto bueno de las federaciones, Ferraz va a poder aligerar la oposición interna que ha tenido que afrontar en el Congreso de los Diputados. Y como guinda del optimismo socialista, Ciudadanos renuncia oficialmente al centro político, ratificándose en la foto de Colón y rechazando cualquier acuerdo con el PSOE.

Las buenas expectativas de Sánchez en las encuestas han inundado de optimismo Ferraz. / PSOE

“Esperanza frente a miedo”. Así sintetizan en el entorno del presidente la campaña electoral que el PSOE ha iniciado con un optimismo que no se veía desde hacía tiempo. Y razones tienen. En 2011, la victoria electoral del PP estaba más que cantada; en 2015 y 2016, el fantasma del sorpasso de Podemos se paseaba por Ferraz. Ahora, las encuestas les colocan como la fuerza más votada, con una cierta ventaja sobre el PP. No es sólo que prevean que el PSOE vaya a aumentar sus apoyos, sino que la media de sondeos les coloca por encima del 25% de los votos, una cifra que no se veía desde octubre de 2015.

Desde esta posición, Pedro Sánchez ha conseguido meter en cintura a los barones con una convocatoria electoral que les obliga a ponerse firmes y a dejar de lado el habitual ruido de sables en cuanto se intenta algún tipo de diálogo con el independentismo. Los barones han tenido que cuadrarse ante la apertura de un ciclo electoral de apenas tres meses en las que se juegan su futuro junto a su secretario general. Una tregua que va a aligerar la tensión acumulada estos últimos días, cuando la situación interna del PSOE alcanzó el punto de ebullición al conocerse el asunto del relator. Emiliano García Page, Javier Lambán y hasta Guillermo Fernández Vara –en teoría el barón más cercano a Sánchez- volvieron a cargar contra la posición del Gobierno ante la crisis política en Cataluña y el presidente echó el freno. Ante el pánico de los barones y la posibilidad de que la concentración de Colón fuera un éxito para las derechas, el presidente echó el freno y rompió la negociación con ERC y PDeCAT, que tampoco se avinieron a renunciar a la autodeterminación.

El adelanto de las generales ata el futuro de los barones al de Pedro Sánchez en un ciclo electoral de poco más de un mes. / EP

Tampoco se pueden quejar los barones porque el presidente ha atendido su otra gran demanda: que las generales no coincidieran con las municipales y autonómicas. Hace ya meses que entre los líderes regionales que gobiernan y algunos de los que no se había instalado el temor de que el debate sobre Cataluña lastrara sus campañas. Querían examinarse por su cuenta y que el presidente se examinara por la suya. Al final, lo han conseguido.

Eso sí, ahora que hay una cierta calma en la cúpula del PSOE, está por ver el alcance de lo que Sánchez cuenta en su libro, ‘Manual de Resistencia’. Muchos dudan de que este sea el mejor momento para airear los detalles de los conflictos que ha vivido con Susana Díaz y el resto de líderes territoriales del partido. Por ejemplo, sobre la propia Díaz explica que “obtuve el cargo de secretario general, pero no me concedió la legitimidad política para ejercerlo” y que “hubo numerosos desplantes, en público y en privado, destinados a mí, pero que hacían un daño enorme al partido”, afirma, “hasta tal punto que el propio Felipe González hubo de intervenir”. 

Lo dejó claro Pedro Sánchez en la presentación, esta misma semana, de la campaña ‘La España que quieres’: “yo pertenezco a una nueva generación de dirigentes”. Pero habrá que ver qué papel juegan ‘sus mayores’ el día después de las elecciones. Desde 2016, los principales líderes territoriales del partido, apoyados por tótems como Felipe González y Alfonso Guerra, vienen dejando meridianamente claro que su apuesta política no pasa por apoyar el gobierno en los partidos catalanes. Los hechos consumados de la moción de censura les hicieron comulgar con ruedas de molino, pero tras el veto de ERC y PDeCAT las voces que reclaman un acuerdo con Ciudadanos van a cobrar fuerza de nuevo.
De momento, en Ferraz están muy cómodos con el hecho de que Albert Rivera les haya regalado el centro político, haciéndose fotos con Santiago Abascal y renunciando a oficialmente a cualquier acuerdo con el “sanchismo”, como le llaman los líderes naranjas. En Ciudadanos han detectado una mayor fuga de votos hacia PP y, sobre todo, a Vox. Han preferido cerrar esa vía antes que tratar de retener a quienes vuelven al PSOE, que también los hay, según los datos demoscópicos. Una oportunidad de oro para que Sánchez se consolide en el centro del escenario político.

El problema para los que apuestan por reeditar el ‘pacto del abrazo’, de marzo de 2016, entre Sánchez y Rivera, es que la relación entre ambos es la que había entre Sánchez e Iglesias hasta hace un año, gélida. Hace mucho tiempo que no tienen contacto directo y, lo que es peor, el presidente considera al líder de Ciudadanos alguien que no es de fiar. Y con motivos, según la versión que sostiene en ‘Manual de Resistencia’. Días antes de la moción de censura, Sánchez llamó a Rivera para tratar la situación, pero éste le transmitió que era mejor que se reunieran sus números dos, José Manuel Villegas y José Luis Ábalos. Ese mismo día, Rivera aseguraba a la prensa que “yo no le he llamado porque no quiero pactar con los independentistas y romper España”.

A Pablo Iglesias y Pedro Sánchez les costó años superar su mutua desconfianza y abrir la puerta a la fluida relación que se ha consolidado desde la moción de censura. No son pocos en el PSOE los que aspiran a que el presidente y Rivera puedan superar el abismo que hoy por hoy los separa.

Los ministros, al Congreso

Las quinielas apuntan a que María Jesús Montero será cabeza de lista por Sevilla. / EP

La convocatoria electoral le va a servir a Sánchez para llevar al Congreso a buena parte de sus ministros. Al igual que otros presidentes, quiere reforzar a su núcleo duro otorgándoles un escaño en detrimento de algunos diputados críticos que a estas alturas –y salvo sorpresa- están más fuera que dentro. La decisión final le corresponde a José Luis Ábalos –quien podría ser el número uno por Valencia, según algunas informaciones-, en calidad de presidente de la comisión federal de listas. De ahí partirá el informe preceptivo para que sea el comité federal quien dé el visto bueno definitivo a mediados del mes de marzo.

De momento, en las quinielas de ministros, se da prácticamente por hecho que María Jesús Montero –que se ha convertido en la sensación del Ejecutivo tras el debate presupuestario- será la cabeza de lista por Sevilla. En Barcelona, otra de las circunscripciones clave, donde los socialistas aspiran a volver a ser la fuerza más votada, Meritxell Batet volverá a estar al frente de la candidatura. 

La responsable de Educación, Isabel Celaá, apunta a número uno por Vizcaya, siempre que no repita Patxi López. De ser así, encabezará la candidatura de Álava. Magdalena Valerio parece tener garantizado el número uno por Guadalajara. Y en la lista de Madrid podrían tener cabida un buen número de miembros del Ejecutivo. La primera, Carmen Calvo que podría ser número dos de Sánchez o, según apuntan algunas informaciones, liderar la lista en Córdoba. En los siguientes puestos de la lista madrileña podrían estar el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, la de Justicia, Dolores Delgado, la de Industria, Reyes Maroto –que también suena para su provincia natal, Valladolid-, la de Defensa, Margarita Robles, o la de Transición Ecológica, Teresa Ribera.

Mientras, hay algunos ministros que ya habrían mostrado su disposición a entrar en el Congreso, pero que todavía no tienen un puesto adjudicado. Uno es el responsable de Cultura, José Guirao. En este grupo también estaría el ministro de Agricultura, Luis Planas, o su compañera en Sanidad, Luisa Carcedo. Quien está por ver si repite es Pedro Duque, que de momento ha definido su paso por el Ministerio de Ciencia como “traumático”.

Esto de cara al Congreso, porque la gran incógnita sigue siendo el cabeza de cartel para las europeas. El preferido del presidente sigue siendo Josep Borrell, que todavía no ha dado un sí. Una alternativa que está encima de la de Nadia Calviño, amparada por su amplio currículum bruselense. Hay que tener en cuenta que, probablemente, al líder de la lista europea le corresponderá una cartera en la Comisión. Siempre, claro, que Sánchez siga en la Moncloa cuando los gobiernos tengan que proponer sus candidatos para renovar el ejecutivo comunitario.

 

Los históricos que se quedan fuera

José María Barreda ha decidido retirarse de la política. / EP

Pocas horas después de que se confirmara el veto a los Presupuestos, el grupo parlamentario socialista relevaba a José María Barreda en la Diputación Permanente del Congreso. Y la exportavoz del grupo socialista, Soraya Rodríguez, era relevada de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa. Ambos estuvieron entre los notables del PSOE que más duramente cargaron contra Sánchez por sus negociaciones con la Generalitat, y sus ceses se han interpretado en el grupo parlamentario como un aviso a navegantes de lo que está por venir en la redacción de las listas electorales.

Barreda ha afirmado que el ya transmitió a la dirección castellano-manchega que no quería repetir y que ya ha pedido su ingreso como profesor de Historia Contemporánea en la UCLM. Soraya Rodríguez ha explicado a Efe que se considera “depurada” por la cúpula socialista: “Doy por finiquitada mi vida como diputada. Ni me postulo, ni me presento, ni quiero repetir. Y ellos, además, me depuraron”. No hay que olvidar que la exportavoz –que ahora volverá a su plaza de asesora jurídica en el Ayuntamiento de Medina del Campo- ha encabezado la lista de Valladolid desde 2008.

Barreda y Rodríguez son dos ejemplos de los nombres que se pueden quedar fuera de las listas electorales para el próximo 28 de abril. Únicamente alrededor de un tercio de los 84 diputados del PSOE son claramente sanchistas. Así que Ferraz tiene camino por recorrer a la hora de rediseñar las candidaturas. A la espera de que se conozca quien se queda y quien se va, hay algunos que, salvo sorpresa, tienen todas las papeletas para dejar de ser diputados. Es el caso de Antonio Hernando, diputado por Madrid desde hace 15 años y portavoz parlamentario tanto de la primera dirección socialista encabezada por Sánchez como de la gestora que lo defenestró. O de César Luena, primer secretario de Organización de Sánchez y uno de los que cambió de bando tras el infausto Comité Federal de octubre de 2016.

Otra opositora a Sánchez, la castellano-manchega Isabel Rodríguez, deja el Congreso para concurrir como candidata a la alcaldía de Puertollano. El valenciano Cipriá Ciscar, ex secretario de Organización con Felipe González y diputado desde hace más treinta años, también tiene complicado repetir, según algunas informaciones.