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 Nº 1281. 15 de febrero de 2019

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Pedro Sánchez ha asumido que la legislatura se agota tras el fracaso de las negociaciones con la ERC de Oriol Junqueras y el PDeCAT.


José Luis Ábalos ha liderado a quienes pensaban que alargar la legislatura hasta otoño podría ser contraproducente
A la mayoría de dirigentes de ERC les resultaba muy difícil explicar un acuerdo sin concesiones de calado y con el juicio del 1-O en marcha

"Hay derrotas parlamentarias que son victorias sociales". Desde este punto de partida, entendiendo que su discurso social y de búsqueda de entendimiento ha salido reforzado del debate de Presupuestos, Pedro Sánchez ha decidido ir a las urnas. Y hacerlo antes de las elecciones municipales y autonómicas, como le pedían sus barones. Será el 28 de abril cuando los españoles vuelvan a las urnas.

No hace tanto que el presidente y el núcleo duro monclovita, con Iván Redondo, su director de Gabinete, a la cabeza, apostaban por alargar la legislatura, al menos, hasta otoño. Así lo transmitió el presidente el pasado 28 de diciembre en su comparecencia ante los medios, subrayando que “la vocación del Gobierno es agotar la legislatura”. Así se lo transmitió también el presidente a los secretarios generales autonómicos del PSOE, a los que fue recibiendo en la Moncloa durante las semanas previas a las vacaciones navideñas. A los barones también les prometió que, en la medida de lo posible, trataría de evitar que los comicios coincidieran con los municipales, autonómicos y europeos ya previstos para el mes de mayo. Aunque hay opiniones para todos los gustos en las filas socialistas, la mayoría de los líderes autonómicos y de los principales alcaldes, quieren que sus campañas no se vean contaminadas por la política nacional y, sobre todo, por el conflicto catalán. Quieren que se les evalúe a ellos por un lado y a Sánchez por otro.

Mientras Moncloa estaba por resistir, en el Gobierno y, sobre todo, en Ferraz no han faltado voces que le han argumentado al presidente que el relato se les estaba agotando y que, sin Presupuestos, tratar de alargar la legislatura sería contraproducente. Ha sido el ministro José Luis Ábalos quien ha capitaneado a esta corriente de opinión. Ya desde noviembre, Ábalos venía defendiendo la posibilidad de celebrar las elecciones a principios de 2019, antes incluso de las municipales de mayo. Así lo expresó en el sanedrín que se reúne todos los lunes y del que salen las líneas maestras de la acción de gobierno. Una cita en la se sientan, junto al presidente, la vicepresidenta, Carmen Calvo, su jefe de gabinete, Iván Redondo, la portavoz del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra, el secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver y el propio Ábalos.

El ministro de Fomento y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos,
fue quien abrió fuego en torno a las quinielas electorales aludiendo al superdomingo
en mayo. / EP

Fue él quien abrió fuego públicamente en torno a las quinielas electorales, durante un desayuno informativo en el que puso encima de la mesa la posibilidad del superdomingo electoral en mayo. Quienes apostaban por esta posibilidad ponían su punto de mira en Ciudadanos, bajo el argumento de que la formación de Albert Rivera no dispone de la estructura ni de la implantación territorial suficiente como para abordar cuatro campañas electorales a la vez.

Pero ahora hay un nuevo argumento contra Ciudadanos: la foto de Colón, que reunió por primera vez a Albert Rivera con Santiago Abascal. Tan preocupada ha estado la dirección de Ciudadanos de no mezclarse con Vox, que inventaron un alambicado sistema de negociaciones tras las elecciones andaluzas por el cual ellos hablaban con el PP y eran los populares los que después se sentaban con Vox para cerrar la mayoría parlamentaria que ha colocado en la presidencia de la Junta a Juan Manuel Moreno Bonilla. Según la versión oficial, ningún dirigente de Ciudadanos se había acercado siquiera a uno de Vox. Hasta el sábado pasado. Y aún así, los dirigentes naranjas trataron de difuminar la imagen por todos los medios, subiendo al escenario a muchas más personas de las que estaban previstas para provocar un overbooking y alejar lo más posible a Rivera de Abascal. Aunque hubo dirigentes de Ciudadanos que se alejaron aún más. Como Inés Arrimadas, que no estuvo ni en Madrid. Perdió el vuelo que debía trasladarla desde Barcelona, según explicó su equipo. Ya es mala suerte.

En el PSOE quieren explotar la enorme incomodidad de Ciudadanos por cerrar acuerdos con una fuerza política de extrema derecha. Con Rivera en su laberinto y con Pablo Casado echado al monte, tratando de cerrar la vía de agua que la ha abierto Vox, las cabezas pensantes de Moncloa y Ferraz lo ven como la oportunidad ideal de ocupar todo el centro político. Y para disputarlo, los estrategas de Moncloa y el PSOE subrayan un elemento fundamental: que Sánchez va a comparecer en las urnas sin la mochila de Cataluña, habiendo demostrado que, tras el veto a los Presupuestos, no hay ningún acuerdo, ni secreto ni público, con los independentistas.


Las cuentas de Junqueras
A la mayoría de dirigentes de ERC, incluido el propio Junqueras, les habría gustado llegar a un entendimiento con el Gobierno, pero les resultaba muy difícil explicarlo sin concesiones de calado y con el juicio del 1-O en marcha. Prefieren ganar tiempo, esperar a que se celebren las elecciones municipales y europeas y a  que se conozca la sentencia del 1-O. Pere Aragonès y Roger Torrent esperan confirmar en las urnas el sorpasso a la posconvergencia que vuelven a predecir las encuestas. Ya desde esa posición, con la tensión emocional del juicio desactivada, sería más fácil retomar las conversaciones con el Gobierno. Aunque ahora se dan cuenta en ERC que quizá, cuando quieran retomar las conversaciones, quien esté en la Moncloa sea Casado o, incluso, Rivera.    

En el PDeCAT, la división es mucho más profunda. De un lado, su presidente, David Bonvehí, y su portavoz en el Congreso, Carles Campuzano, están en el pragmatismo y en tratar de consolidar la colaboración con el Gobierno. Del otro, la diputada y número dos del partido, Mìriam Nogueras, es una de las principales representantes del “cuanto peor, mejor”. En línea con el president Torra y con el núcleo duro de Waterloo, están en que un gobierno de las derechas sería mejor para sus intereses. Bajo esta lógica, un aumento de la represión –a través de un nuevo 155, por ejemplo- podría aumentar los apoyos del independentismo y ayudaría a internacionalizar la situación.

El núcleo duro monclovita, con Iván Redondo a la cabeza, apostaba por alargar
la legislatura, al menos, hasta otoño. / EP

Que este sector no tiene intención de moverse ni un ápice da cuenta la entrevista que Torra concedía esta misma semana a Catalunya Ràdio. "Nosotros no podemos renunciar a lo que somos. No volveremos a negociar los Presupuestos si en el papel no está el derecho a la autodeterminación", aseguraba el president. Un tono muy diferente del que utilizaba Gabriel Rufián en la Ser. El diputado de ERC ponía dos condiciones para volver a abrir el diálogo. “La primera es que haya un comunicado formal que huya de esta deriva represiva y que garantice que en el futuro no se vuelvan a encarcelar activistas, periodistas o políticos sin orden judicial en las calles de Cataluña”, en referencia a las detenciones de miembros de los CDR que se han producido en los últimos días, acusados de cortar las vías del AVE el pasado 1 de octubre. “La segunda, una mesa de negociación a la que se siente los seis partidos y los dos Gobiernos”, explicaba Rufián, que se olvidaba de cualquier alusión a la autodeterminación. A buenas horas, piensan en el Gobierno.

Fue el portavoz del PNV, Aitor Esteban, siempre brillante en sus intervenciones, quien le puso ciertos puntos sobre las íes a ERC y al PDeCAT en el debate de los Presupuestos. Aún defendiendo expresamente la posibilidad de que los catalanes celebren un referéndum de autodeterminación, “con todo el respeto y sin pretender dar lecciones a nadie, he de decirles que en unas negociaciones siempre hay que intentar reconocer cuáles son los límites del interlocutor en la coyuntura del momento. Y saber gestionar los tiempos. […] No se puede estar pensando continuamente en el qué dirán”. Esto es precisamente lo que sienten en el Gobierno, que les han llevado hasta el límite con la mesa de partidos, con árbitro y sin renuncia al derecho de autodeterminación.

Toca volver a las urnas y los 'notables' del PSOE sigue insistiendo en intentar formar gobierno con Ciudadanos, una opción que puede abrirse paso si ERC y PDeCAT siguen en su propuesta de máximos. Rivera no quiere saber nada del “sanchismo”, pero ya negó a Rajoy en dos campañas electorales para terminar invistiéndole. Habrá que ver si el escenario político español no vuelve a la casilla de salida de 2016.

 


La ministra de Hacienda se ha destapado como un perfil político de peso. / EP

Montero pide sitio en la nueva legislatura

Pedro Sánchez se ha quedado sin Presupuestos y sin legislatura, sí, pero en el debate parlamentario ha ganado un activo muy importante: María Jesús Montero. La ministra de Hacienda pide sitio en la nueva legislatura que se avecina de aquí a pocos meses, dejando claro que no sólo sabe cuadrar los números, sino que también se le da de maravilla fijar posición política y empezar a hilvanar el relato con el que Sánchez va a llegar a las urnas.

Al terminar el debate presupuestario, su actuación era la comidilla entre los diputados. Sobre todo de los socialistas, claro, que terminaron entregados. A Pablo Casado le paró los pies tras sacar pecho por la gestión económica de los populares: “Señor Casado, ¿sabe usted dónde está el milagro económico del PP? En la cárcel. El milagro económico del PP está en la cárcel”. A Albert Rivera le afeó “la foto de la vergüenza” con la “extrema derecha” y le llamó hasta siete veces “señor Casado”, ¿un lapsus?, del que se disculpó con un “a veces no se distinguen mucho”. Y hasta tuvo para la portavoz de Coalición Canaria, Ana Oramas, tradicional aliada de las derechas, que intentó bajarle los humos y lo que consiguió fue enseñar el plumero: “Vaya mitin. Esto no son las Tres Mil Viviendas de Sevilla, es el Congreso de los Diputados”. “¿Insinúa que los barrios pobres se merecen otro tipo de tono?”, le preguntó la ministra.

Montero llegó al Ejecutivo andaluz con un perfil técnico, de independiente. Médica de profesión, era vicegerente del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla y fue Manuel Chaves quien la ascendió a consejera de salud en 2004. Tras ocho años, se hizo cargo de la cartera de Hacienda y llegó a estar en las quinielas sucesorias de la Junta. Y desde su desembarco en Madrid se ha convertido en uno de los pilares del equipo de Sánchez. Una figura en alza que parece tener garantizado su puesto si Sánchez vuelve a formar Gobierno.

 

El ex ‘vicepresident’ se ha definido como un “preso político”. / EP

Primer 'discurso' de Junqueras

“Se me acusa por mis ideas y no por mis hechos. Es un juicio político. Me debo a mis votantes y no responderé a las acusaciones”. Así arrancaba su declaración un Oriol Junqueras del que se esperaba mucho. Él ha sido el que ha pilotado las negociaciones de ERC con el Gobierno, a pesar de estar encarcelado. Y a él se le ha supuesto el trazado de una línea política que, en teoría, contemplaba tender puentes con Sánchez. Pero poco se ha visto de ese pragmatismo en la declaración de Junqueras, que ha tirado por lo alto y se ha considerado “un preso político”.

El ex ‘vicepresident’ sólo ha respondido a las preguntas de su abogado, trazando un alegato que más parecía una respuesta a la intervención del fiscal Javier Zaragoza en la primera jornada del juicio. Zaragoza insistió en que “no es el independentismo lo que se juzga”, sino que “son los gravísimos hechos que se produjeron en su mayoría en septiembre y octubre de 2017 los que son objeto de enjuiciamiento”. Zaragoza recordó que las resoluciones de la ONU, tan aludidas por los independentistas, limitan el derecho de autodeterminación a los países descolonizados tras la II Guerra Mundial y trajo a colación las sentencias de los tribunales constitucionales de Alemania e Italia que prohibieron sendos referéndums de autodeterminación en Baviera y el Véneto. “Ni es delito organizar un referéndum, ni votar en un referéndum, ni promover o defender pacíficamente la independencia”, explicó Junqueras, que insistió en eso, en el pacifismo de sus acciones y en que “amo a España”.

Habrá que ver qué posiciones toman el resto de los acusados en sus declaraciones, pero, de momento, las cámaras captaron una estampa que da testimonio del estado de las cosas en el seno del independentismo. Cuando Quim Torra entró en la sala donde se está celebrando el juicio, saludó desde lejos a los acusados, que se encontraban de espaldas. Todos se giraron salvo Junqueras, con la mirada perdida, y el ex ‘conseller’ Carles Mundó, también de ERC, que se quedó mirando al techo.