Opinion Aguilar Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1280. 8 de febrero de 2019

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Tribuna / Miguel Ángel Aguilar

Relato, relator y relatar

El vocablo “relator” disparó las sospechas y la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, que compareció con el intento de desactivarlas, consiguió el efecto contrario                


A comienzos de semana trascendió cómo a propuesta de sus interlocutores de la Generalitat de Cataluña, el Gobierno de Pedro Sánchez aceptaba incorporar la figura de un relator a las negociaciones que se quieren entablar en una denominada “mesa de partidos” de ámbito nacional. Enseguida se vio que “relator” funcionaba como subterfugio eufemístico de “mediador”. Asomaba así en escena de modo vergonzante la mediación, que es característica de los conflictos internacionales, donde se encomienda a un tercero de distinta nacionalidad que se considere ajeno a intereses de parte. Agazapados detrás del relator, los secesionistas lograban su objetivo de revestir los propósitos independentistas que animan a un sector social carente de mayoría con el ropaje de los conflictos entre partes de equivalente legitimidad, de esos que acaban ventilándose con el recurso a una mediación.

Se entendía que el “relator” era un primer triunfo secesionista. El “relator” haría el “relato” y precisamente en ese campo es donde se dirime cuál de las versiones prevalecerá. Nos tiene explicado Rafael Sánchez Ferlosio en Glosas castellanas y otros ensayos que “hay” es el verbo traspunte, el verbo que pone en escena, el que aparece en el inicio de todos los cuentos. Este cuento que se están preparando para contarnos también iba a empezar: “Había una vez un relator”. Pero el vocablo disparó las sospechas y la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, que compareció con el intento de desactivarlas, consiguió el efecto contrario. Enseguida se vio que la cuestión era de mayor calado y que apuntaba a la desconfianza suscitada por la actitud del presidente Pedro Sánchez en cuanto se refiere a Cataluña, así como, en particular, por los temores de que pudiera hacer cesiones a los independentistas si conviniera mejor a sus designios políticos personales.

Sabemos que en política, como en el amor, la transparencia absoluta es paralizadora. Nadie resiste permanecer bajo el panóptico de Bentham. Se requieren áreas de penumbra para sobrevivir. Pero aquí la cuestión en disputa es la voluntad de la población, ahora dividida casi por la mitad con pretensiones antagónicas. Los supremacistas se creen legitimados para imponerse sobre les oltres catalans que esperan reducir a la docilidad encajando con resignación su cualidad ancilar, de segunda división. Léase el libro de Michael Ignatieff Sangre y pertenencia, particularmente esclarecedor en relación con “el narcisismo de las pequeñas diferencias” que calienta estos enconos.

Entre tanto, aparece corriendo por la banda Alfonso Guerra y presenta su libro ‘La España en la que creo. En defensa de la Constitución’ en la sede del Congreso de los Diputados con intervenciones del profesor Francesc de Carreras y de la presidenta de la Cámara, Ana Pastor. Lleno hasta la bandera en la sala Ernest Lluch, la de mayor cabida después del hemiciclo. Presencia de figuras relevantes de UCD, de Ciudadanos y del socialismo más o menos descreído del actual secretario general. Entrada de callejón para los presidentes de Asturias, Javier Fernández, y de Aragón, Javier Lambán, y excusa presentada de Josep Borrell, obligado por el compromiso sobre Venezuela en Montevideo. Alfonso Guerra marca la diferencia. Se declara autor del libro. Cuenta otro relato, el de la historia de éxito de la Constitución que hace iguales a todos los españoles. Es aplaudido hasta el delirio. Queda izada una bandera. Veremos. 

 

 

 

 

      

 

Firma:

Periodista y secretario general de la Sección Española de la Asociación de Periodistas Europeos. Licenciado en Ciencias Físicas y graduado en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid, fue director de Diario 16, la agencia EFE, el periódico El Sol y presentador de los informativos de fin de semana y del Informativo diario Entre Hoy y Mañana en  la madrugada de Telecinco. En la actualidad es columnista en varios medios y colabora en distintos programas de radio y televisión. Ha escrito varios libros, entre ellos, Las últimas Cortes del franquismo; El golpe, anatomía y claves del asalto al Congreso, y España contra pronóstico (Ed. Aguilar).

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