Cultura Nunez Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1280. 8 de febrero de 2019

- - --

Entrevista / Juana Vera (Santiago de Compostela)

Carlos Núñez, músico

“Tenemos todo el derecho a usar la marca ‘celta”

Carlos Núñez (Vigo, 1971), uno de nuestros artistas más internacionales, acaba de presentar en Galicia su libro titulado La hermandad de los celtas ( Editorial Espasa), del que ya se han editado cuatro ediciones en tres meses. En esta obra, el músico defiende la marca ‘celta’ como una vía magnífica para  iluminar el patrimonio musical de dos terceras partes de la Península Ibérica. Y reflexiona sobre ese patrimonio quien en sus 20 años de carrera ha vendido más de un millón de discos, algo insólito tocando la gaita, instrumento que él ha llevado por primera vez a los tres grandes templos de la música: la Musikverein de Viena, el Royal Albert Hall de Londres y el Carnegie Hall de Nueva York.


EUROPA PRESS

“España y Portugal, más allá del flamenco y del fado, no han sabido poner en valor su patrimonio musical”   “¡Es muy fuerte pensar que hoy los estudiosos británicos nos dicen que la lengua celta, los bardos y la gaita les pudieron haber llegado de la Península Ibérica!”   “Nosotros tenemos tradiciones vivas, tenemos que tomar conciencia de las mismas y estar orgullosos de ellas”

¿Por qué nace el libro La hermandad de los celtas?
Fue un encargo de la Editorial Espasa, en el que he trabajado durante tres años. Necesitaba hacerlo porque todo lo celta, la música celta más aún, parece que está relacionada con el misterio, la magia, las brumas... Tengo la sensación de que en Galicia da miedo pronunciar la palabra celta. Nos sacuden dudas existenciales cuando lo hacemos.  La música celta, por otro lado, ha sido la forma más exitosa de exportar músicas tradicionales europeas y de que éstas hayan evolucionado durante siglos pero a pesar de ello apenas ha sido estudiada. Durante mi investigación conversé con sabios que han vuelto a situar a la Peninsula Ibérica en el mundo celta. Entre ellos se halla Sir Barry Cunliffe, eminente arqueólogo y catedrático de la Universidad de Oxford (Reino Unido). Los musicólogos, así mismo, han hallado en el pop anglosajón elementos que proceden de las arpas y de las liras de los bardos celtas, que también aparecen en nuestras cantigas medievales y que siguen vivos por tradición oral aquí y en Latinoamérica, al contrario de lo que sucede en casi toda Europa, en donde desaparecieron con la industrialización. El objetivo de este libro es dar a conocer esta parte esencial de nuestra cultura para que el público y los artistas la descubran y la disfruten.

“Estamos comportándonos como nuevos ricos, tirando a la basura lo más valioso que tenemos, como por ejemplo la marca ‘celta”, dice Manuel Gago, de la Universidad de Santiago y el bloguero más antiguo de Galicia, en su libro. ¿Podría usted ahondar en el sentido de esta frase?
¿Imagina usted a Andalucía tirando la marca ‘flamenco’ a la basura porque no sabe, con exactitud, de dónde procede la palabra flamenco? Sería una pena que Galicia desperdiciase la marca ‘celta’. Me temo que lo hace y apuesta por géneros musicales que no la identifican en el mundo. En España, por otro lado, hay una idea obsoleta de la música celta, de festival cervecero sólo para ‘folkies’... Esto ya no es así. La música celta, desde el ‘boom’ de los años 90 ha evolucionado en el resto del mundo. Hoy los circuitos de música antigua programan música celta. Hace un año actué en París, junto al gran violagambista Jordi Savall, en la prestigiosa Salle Gaveau. Los responsables de la producción llamaron a nuestro espectáculo Dialogues Celtiques (Diálogos celtas), pero era un concierto enteramente acústico, música de cámara barroca, como mucha música celta en efecto lo es. También hemos tocado en la Musikvererein de Viena, en la famosa Sala Dorada, marco de los míticos conciertos de Año Nuevo. ¿Cómo llamaron a nuestro concierto?: Celtic pilgrimage. Con esta denominación sumaron los conceptos peregrinaje y celta. Sumaron dos marcas, seguramente las más potentes que tiene Galicia, algo que debería hacernos reflexionar. El Festival Celtic Connections de Glasgow, en pleno invierno escocés, vende 100.000 entradas y reúne música folk, indie, clásica, rock, pop... Últimamente participan también en este festival bandas sonoras de películas o de vídeojuegos relacionadas con Escocia, bajo el paraguas de la palabra celta. La música tradicional no debería ser un gueto, sino un sustrato en el que nos inspiremos.

¿Cómo podemos evitar esto?
Rosalía, por ejemplo, desde el flamenco hace pop sin dejar de ser catalana porque también se inspira en un román medieval occitano. Aquí, en el norte, tenemos unas tradiciones maravillosas que deberían ser una inspiración para los artistas contemporáneos. Desde lo celta podemos hacer lo que queramos. En el pop anglo no es difícil encontrar a los grandes como Paul McCartney o Mark Knopfler hablando de la música tradicional escocesa e irlandesa y su mezcla con lo africano en América, como la base de la música popular en inglés. ¿Por qué aquí no, cuando tenemos elementos parecidísimos? ¿Por qué ceñirse sólo al flamenco o al fado y no proyectar también ese imaginario, que nos conecta con circuitos internacionales de música tan importante como los citados o con los Estados Unidos, donde como se sabe lo irlandés tiene un peso enorme.

Ha comentado usted, durante una de las presentaciones de su libro La hermandad de los celtas, que la Arqueología ha sido la disciplina que más le ha sorpendido y de la que más ha aprendido durante la investigación que ha realizado para poder escribir esta obra. ¿Podría explicarnos, con algunos ejemplos, la luz que ha aportado la Arqueología al mundo celta?
Hay un petroglifo en el norte de Portugal (o sur de la antigua Gallaecia) en el que acaba de aparecer una lira tallada, como las mediterráneas, pero ya en contexto atlántico, de la Edad de Bronce. En Bretaña apareció la única representación de un bardo, hecha por los propios celtas, con una lira casi idéntica a la anterior aunque ya del final de la Edad de Hierro. Y en la Isla de Skye, en Escocia, he visitado el lugar donde acaba de aparecer un fragmento de madera de una lira, es decir, no una representación, sino un trozo de un instrumento real, también de la Edad de Bronce, lo que da pistas a los estudiosos sobre el número de cuerdas, etcétera. Este corredor atlántico en activo desde la prehistoria, por otro lado, permite aventurar a los estudiosos que la increíble semejanza entre la representación de la gaita más antigua de Escocia, tallada en madera en el siglo XV, con las gaitas del noroeste de la Península Ibérica, indicaría que probablemente la gaita llegó a Escocia desde la Península Ibérica en fecha mucho más tardía de lo que podríamos imaginar. ¡Es muy fuerte pensar que hoy los estudiosos británicos nos dicen que la lengua celta, los bardos, la gaita, les pudieron haber llegado desde la Península Ibérica!

Usted ha reunido, por primera vez, la orquesta medieval, tal y como está representada en piedra por el Maestro Mateo en el Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela. ¿Qué instrumento de esta orquesta le ha fascinado más y por qué?
Quizá el organistrum que lo preside, no sólo porque es espectacular, sino también poque viví de niño la primera reconstrucción que se realizó en Galicia, en los años 80, con mi maestro Antón Corral. Por otro lado, me sucedió una anécdota relacionada con el organistrum: viendo una exposición sobre arte celta hace un par de años en el British Museum, vi una cruz de piedra del alto medioevo con un entrelazado que me recordó muchísimo a algo, hasta que me di cuenta de que el entrelazado era idéntico al esculpido en el organistrum del Pórtico de la Gloria. Llamé inmediatamente a la Universidad de Santiago de Compostela y pregunté si lo habían estudiado. Me dijeron que no. Que habían estudiado la ornamentación grecolatina y su significado cristiano, pero no el entrelazado que ocupa la otra mitad del organistrum. ¿Qué quiere decir esto? Que está todo por hacer. Esta parte altlántica en general  en España se ha dejado de lado, es como si España solo fuese mediterránea. Por otro lado, fíjese, por ejemplo, en que los “violines” medievales del Pórtico de la Gloria se llaman fídulas. ¿Cómo se llaman hoy los violines en Escocia y en Irlanda?: fiddles. Estos instrumentos se tocaban y se tocan con dobles cuerdas y a partir de un sistema anterior al de la música clásica, que tiene 300 años de antigüedad. En música medieval en España se ha ido una vez más hacia el exotismo un poco tópico y nos hemos concentrado sólo en hacer, por ejemplo, Cantigas de Alfonso X con inspiración andalusí. Pero queda todo un nuevo camino por recorrer con esta perspectiva atlántica y a partir de nuestras propias tradiciones del Norte. Por último permítame citarle el rabel que toca el rey David, figura representada en piedra en la Catedral de Santiago. Este rabel de 800 años es casi idéntico al que se toca hoy en Sanabria, en Cantabria... ¿En qué lugar del mundo encontramos este instrumento vivo, tocado por un paisano y construido con el mismo sistema que los de hace 800 años? Ni los alemanes, ni los ingleses tienen esta suerte. Ellos desde sus hoy desaparecidas tradiciones crearon la música clásica y el pop. Nosotros tenemos tradiciones vivas. Tenemos que tomar conciencia de las mismas. Estar orgullosos de ellas. Beber en ellas y crear a partir de ahí, no malcopiar lo que han creado otros.

¿Cómo surgió la idea de reunir los instrumentos de música representados en el Pórtico de la Gloria y reconstruidos en los años 90?
Se me ocurrió preguntar si alguna vez habían sido tocados todos los instrumentos juntos, tal y como aparecen en el Pórtico de la Gloria. Me dijeron que no. ¿Cómo podía ser posible que nunca se hubiese hecho algo así? En la provincia de A Coruña hay, desde los años 90, dos orquestas sinfónicas profesionales. Me parece perfecto. Pero, ¿es más universal la música clásica centroeuropea, es decir, la música surgida en el siglo XIX en una pequeña parte del más pequeño continente del mundo, que el Pórtico de la Gloria, cuyos instrumentos aún se siguen construyendo por tradición oral de manera casi idéntica en España y Latinoamérica, norte de Africa, el Mediterráneo, incluso en Asia...? Y lo mismo podríamos decir de las cantigas y de las músicas medievales, muchas de cuyas características se han conservado por tradición oral en todos esos lugares y son la base de su música popular o clásica hasta hoy. ¿Esto no es universal? ¿No tiene sentido que lo defendamos? Es más fácil encontrar niños que suban al escenario a cantar con nosotros una cantiga en gallego medieval en Estados Unidos o en Canadá que en España. ¿Es lógico esto? Hemos hecho dos conciertos en la Catedral de Santiago con la orquesta del Pórtico de la Gloria, invitando a grandes músicos de diversos países y estoy impaciente por poder repetir la experiencia. De esta orquesta surge un sonido rico, lleno de texturas. Es realmente algo único y novedoso que merece ser conocido por nosotros y por el mundo.

El viaje de la gaita del este al oeste

“Los versos que cantaban los gallegos estaban en lengua céltica. Ninguno puede saber ya las palabras de los versos, pero en el tono de la gaita gallega vulgar se conserva la memoria de todo lo que no era lengua. Ese instrumento de los celtas, que no vino del Este, sino del Oeste”, escribió el Padre Sarmiento”. Carlos Núñez recoge esta frase en su libro La hermandad de los celtas (Editoral Espasa). Acerca del especial viaje de la gaita desde el Oeste hacia el Este, el músico explica: “Muy probablemente fue así. También es probable que nuestra música guarde esencias anteriores a la propia lengua romance, al latín. El arqueólogo Barry Cunliffe, catedrático de la Universidad de Oxford (Reino Unido), quien sabe de los celtas más que nadie, ha dado la vuelta a todo lo que pensábamos sobre los celtas. Siempre hemos escuchado que los celtas eran señores con cuernos de vikingo, que entraban por los Pirinéos y venían hacia el Oeste. Lo que piensa este investigador, y también distintos lingüistas con los que he conversado para la realización del libro La hermandad de los celtas, es lo contrario. Es decir, que los celtas, si fueron algo, no fueron una raza, un ADN, sino una lengua, su lengua. Y que esta nació entre gente que vivía aquí, en la zona atlántica y que viajó hacia el Este. Según sus deducciones, todas las novedades que llegaron por el Mediterráneo se unieron a la cultura atlántica creando una síntesis, que luego subió hasta las Islas Británicas. Llegan a decir estos investigadores que la lengua celta es indoeuropea pero hablada con acento ibérico, es decir, algo llegado por el Mediterráneo que al llegar al Atlántico, a la Península Ibérica, de alguna manera se hace celta y viaja hacia el Norte. Las lenguas celtas más antiguas se hallarían por tanto aquí, en la Península Ibéria. Es decir, que tenemos todo el derecho a usar la marca ‘celta’. Realmente es fascinante”.

-

-

-