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 Nº 1276. 11 de enero de 2019

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Política / Virginia Miranda

Nervios entre los candidatos más esperados

Las quinielas de Madrid

Madrid siempre ha sido la plaza que más morbo y más desvelos ha despertado en las citas electorales. Por ella pasan las más altas aspiraciones políticas y este año, que viene cargado de urnas, novedades y pactos por alcanzar, se ha convertido en la más deseada. Tanto que sus pretendientes van a deshojar la margarita hasta el último momento. PSOE y Podemos confían en sacar provecho de la competición virtuosa de sus candidatos a la Comunidad, mientras que su desventaja por la izquierda subraya la eterna dificultad de los socialistas para encontrar cabeza de cartel en la capital y las quinielas de nombres –Reyes Maroto, José Manuel Rodríguez Uribes o Pilar Llop– aún tardarán en despejarse. En las primarias de enero de Ciudadanos no se esperan grandes sorpresas y el PP ha dejado para el final un anuncio marcado por eventuales acuerdos con la formación naranja y el efecto Vox.


De izqda. a dcha.: Maroto y Uribes suenan para la Alcaldía de Madrid y Casado ya ha elegido a Díaz Ayuso y a Martínez-Almeida para gobierno regional
y ayuntamiento. / EUROPA PRESS

Reyes Maroto es afiliada socialista y persona de confianza de Pedro Sánchez, por lo que contaría con un doble aval ante una militancia que comienza a impacientarse Los ‘populares’ harían alcaldesa a Begoña Villacís si Ignacio Aguado, que también se da por vencedor en las primarias de Cs, les ayudase a conservar el Gobierno regional

La de Madrid se ha convertido en la madre de todas las batallas. Siempre ha ido una plaza clave para PP y PSOE, acostumbrados a medir sus fuerzas en un territorio que se ha revelado fiable termómetro de su salud electoral. Pero la pelea es ahora tan ajustada y los combatientes tantos y de tan diverso origen que los cuarteles generales de los principales partidos están afinando aún más sus estrategias para tratar de optimizar sus resultados.

Los últimos en llegar no arrastran las cuentas pendientes de sus mayores y tampoco tienen tanto banquillo donde escoger. Podemos ya ha elegido a su candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Íñigo Errejón, y tan sólo le queda echar un último pulso interno en la confección de la lista de Más Madrid con la que concurrirá la alcaldesa, Manuela Carmena.

El que en otro tiempo fuera número dos de Pablo Iglesias es quien más claro tiene el escenario postelectoral. Designado también en primarias, Ángel Gabilondo competirá con él por el Gobierno autonómico de forma “virtuosa”, como le gusta denominarla al politólogo madrileño. Los dos se respetan políticamente y mantienen canales de comunicación abiertos con el concurso del secretario general de los socialistas madrileños, José Manuel Franco. Una buena base para levantar un acuerdo de gobierno sobre el que hacer realidad lo que PSOE y Podemos tocaron con la punta de los dedos en 2015: desplazar al PP del gobierno de la Comunidad de Madrid por primera vez desde 1995.

El tirón de Carmena entre el electorado progresista está suponiendo un problema para el PSOE, que a estas alturas sigue sin candidatura y no se la espera hasta finales de febrero o principios de marzo, según anunció esta semana el secretario de Organización socialista, José Luis Ábalos, quien justificó el retraso de unas primarias que en principio estaban previstas para otoño alegando que “cuando un partido gobierna se reserva normalmente sus candidaturas para ser la última formación, porque tiene otras responsabilidades, otras posibilidades y otras circunstancias”.

 

Crisis de Gobierno
El número tres de Ferraz planteaba así la posibilidad de que Pedro Sánchez tire de Consejo de Ministras y Ministros para cubrir un hueco que a la militancia se le está haciendo demasiado hondo y, sobre todo, difícil de cubrir en los meses que restarán desde las primarias, donde lo único claro hasta ahora es que se presentará el veterano Manuel de la Rocha, hasta las elecciones del 26 de mayo.

Destacados nombres del Gobierno como Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska ya se dan por descartados, engrosando la nómina de nombres célebres que le dicen no a Pedro Sánchez y que encabeza el exsecretario general del PSOE y exvicepresidente del Gobierno ya retirado de la política, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Los socialistas siempre han tenido grandes dificultades para presentar en Madrid una candidatura atractiva dispuesta a hacer política municipal desde los bancos de la oposición. Primero, porque el PP fue imbatible durante 24 años. Y ahora, porque Carmena se ha revelado como el voto útil en la izquierda tras cuatro años de Gobierno. El PSOE-M concurre a unas municipales y autonómicas pacificado por primera vez en mucho tiempo, pero las cuestas de Madrid le siguen resultando demasiado empinadas.  

No para Sánchez, que se la juega en los próximos comicios y, como socialista madrileño, también con cierto componente interno. Por eso necesita un escalador capaz de esprintar en algo más de dos meses y de permanecer a la sombra del mallot amarillo durante cuatro años esperando opciones de ganar en la próxima carrera.

Si además es mujer para hacer tándem con Gabilondo, mucho mejor. Reyes Maroto se perfila a día de hoy como la opción más factible. La ministra de Industria ha tenido un perfil bajo en el más de medio año de Gobierno socialista, pero compensa el perfil independiente del catedrático de Metafísica –ella es afiliada del PSOE de Alcorcón– y es persona de confianza de Sánchez, por lo que contaría con un doble aval ante una militancia que comienza a impacientarse.


Pilar Llop sería una opción frente el negacionismo de la violencia de género de Vox. / EUROPA PRESS

Otra mujer en las quinielas socialistas para la alcaldía de Madrid es Pilar Llop, que como Maroto es exdiputada en la Asamblea de Madrid y que, como jueza especializada en casos de violencia machista, fue nombrada delegada del Gobierno para la Violencia de Género. Este perfil profesional y político le ha conferido especial relevancia en estos días de negacionismo de Vox, cuya líder en Madrid y presumible candidata es la también vicesecretaria de Acción Social, Rocío Monasterio.

José Manuel Rodríguez Uribes podría correr la misma suerte que Cristina Cifuentes aunque, a diferencia de ella, él no ha usado políticamente la Delegación del Gobierno en Madrid para promover su propio ascenso político. El también secretario de Laicidad de la Ejecutiva de Ferraz y militante socialista en Pozuelo de Alarcón es el hombre que aún permanece entre los candidatos a alcaldables por el PSOE. Porque la paridad en Madrid es lo deseable pero no es condición imprescindible.

Con nombres que van y vienen, esta es hasta ahora la quiniela ‘oficial’ que se maneja entre los socialistas y que permanecerá vigente hasta que se dé a conocer el nombre de la persona avalada por el presidente para concurrir a unas primarias que pondrán fin a un invierno demasiado largo este año para los afiliados socialistas.


Cambio de cromos

Antes llegarán las de Ciudadanos; serán a finales de abril y en ellas se designarán las cabezas de lista de las elecciones de mayo. Se da por hecho que Begoña Villacís, quien acaba de anunciar su embarazo, hará campaña a la alcaldía de Madrid. De hecho, es a día de hoy la única candidata a la que las encuestas atribuyen alguna posibilidad de arrebatar el sillón consistorial a Carmena. Siempre y cuando logre un pacto con el PP y dependiendo de en qué medida logra Vox representación municipal, si bien la experiencia andaluza ya ha dado pistas de cómo se podría articular un acuerdo de Gobierno.

Los populares estarían dispuestos a hacerla alcaldesa si Ignacio Aguado, que también se da por vencedor en las primarias del partido de Albert Rivera, les ayudase a conservar el Gobierno regional si dan los números y los apoyos. El líder naranja en la región ya hizo posible la investidura de Cristina Cifuentes, superó la crisis del caso máster y la dimisión de la expresidenta sin acusar el desgaste y ha mantenido una buena relación con Ángel Garrido.

A partir de mayo y si Pablo Casado tiene la suerte de cara, Aguado tendría que acostumbrarse a otro 'partenaire'. Porque a pesar de haber manifestado su deseo de concurrir a las elecciones, el todavía presidente de Madrid Garrido ha sido descartado por no reunir el perfil que el líder popular ha elegido para sus candidaturas; personas sin complejos ni escrúpulos centristas ante discursos en clave nacional y eventuales pactos con la formación de Santiago Abascal.

Este domingo, Casado ponía el broche a la presentación de sus candidaturas en un multitudinario acto celebrado en el madrileño teatro Goya. La sorpresa ya había sido revelada, reventando todas las quinielas sobre los posibles aspirantes, pero aún quedaba escuchar a sus protagonistas. José Luis Martínez-Almeida, portavoz popular en el Ayuntamiento de la capital desde la dimisión de Esperanza Aguirre, bebe de las mismas fuentes liberales que el líder nacional y le apoyó durante su candidatura a la presidencia del PP.

En línea con el revival general, el concejal reivindicó la herencia de los exalcaldes del PP José María Álvarez del Manzano, Alberto Ruiz-Gallardón y Ana Botella. Y su compañera en el ticket electoral madrileño, Isabel Díaz Ayuso, ‘resucitó’ a las hasta hace unos meses defenestradas Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes.

La vicesecretaria de Comunicación del PP de Madrid fue una de las personas que acompañó a Casado a Génova,13 para entregar los avales que acabarían convirtiéndole en el presidente del partido y también en el líder de una generación, la suya, que ha acabado por tomar las riendas de su futuro con la vista puesta en su pasado.

A lo largo de su discurso los candidatos recurrieron a los argumentos clásicos, como la desregulación o la bajada de impuestos. Pero si lograron subir la temperatura del auditorio fue porque echaron mano del argumentario nacional que, ya se vio en las andaluzas, engullirá las campañas municipal y autonómica. “En Madrid no volverá a producirse esta foto, no permitiremos que ningún gobierno vuelva a humillar a la capital de España recibiendo a tres golpistas en el palacio de Cibeles. Manuela, se acabó, se te ha acabado el tiempo”, dijo Martínez-Almeida enarbolando una fotografía donde la alcaldesa, Manuela Carmena, aparece junto al expresidente y al exvicepresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, y al exconseller Raül Romeva.

Díaz Ayuso, en su presentación oficial y en las entrevistas concedidas hasta el momento, ha remarcado esa vocación nacional, comprometiéndose con Madrid y, también, con España. O, dicho de otra forma, con Casado, que tiene depositada en la región que le vio crecer políticamente su confianza para afianzar y hacer despegar su liderazgo.

Un liderazgo convertido en toda una oportunidad para los que se dicen defensores de los principios y valores del PP. Principios y valores que su presidente pretende reforzar en esta campaña para hacer frente a la acometida de Vox sin desdeñar posibles pactos postelectorales con Abascal.

Así, los partidos van a librar una doble batalla por ver quién reina en el mismo espectro ideológico y cuál de ellos se impone al otro. Con Madrid de escaparate. Porque “Madrid me mata, me da la vida”.

 

Los secretarios generales de PP y Vox acompañaron a sus líderes en Andalucía durante la firma del acuerdo de investidura de Moreno Bonilla. / EUROPA PRESS

Andalucía gira a la derecha

El postureo extremo de Vox a cuenta de la ley contra la violencia de género le ha permitido controlar la agenda política y mediática hasta el último momento. Pero, firmados los acuerdos, le ha llegado el turno a Juan Manuel Moreno Bonilla, que ya tiene fecha para celebrar en el calendario; la presidenta del Parlamento andaluz, Marta Bosquet, proponía oficialmente este pasado jueves al líder del PP regional como candidato a la presidencia de la Junta para el debate de investidura ante el pleno, que se celebrará los días 15 y 16 de enero.

El anuncio llegaba tras la ronda de consultas a los portavoces de los grupos parlamentarios y después de una semana de sobresaltos, de negociaciones, de amenazas, de crisis y de la foto de familia donde el partido de ultraderecha bajaba el telón y posaba sonriente para firmar el acuerdo de investidura que le da la llave de Andalucía a los populares.

Las sonrisas del secretario general del partido de ultraderecha, Javier Ortega Smith, y de su líder en la región, Francisco Serrano, llegaban tras arrancarle al PP 37 compromisos que no contemplan ni la derogación de la ley contra la violencia de género, ni el cambio de fecha del Día de Andalucía ni la expulsión de 52.000 inmigrantes ilegales, exigencias irrealizables, peregrinas o basadas en datos sin contrastar que lo único que parecían pretender era sentar las bases de una estrategia política de más amplio espectro.

Sí contemplan, más allá de generalidades, alguna medida concreta como la creación de una Consejería de Familia, que no aparece entre las 90 suscritas en el acuerdo de Gobierno firmado por PP y Ciudadanos. El líder de la formación naranja en la autonomía y futuro vicepresidente de la Junta, Juan Marín, se ha desentendido del tema. “Lo que Vox haya negociado con el PP tendrán que resolverlo ellos”, declaraba a los periodistas en los pasillos del Parlamento regional.

Habrá que ver si es capaz de seguir mirando para otro lado cuando quiere sacar adelante lo pactado con Moreno Bonilla y la ultraderecha quiera hacer cuentas cuando le pida su voto.