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 Nº 1274. 21  de diciembre de 2018

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Política / Manuel Capilla

Caza y toros se cuelan en la tensión barones-Moncloa

Las tradiciones dividen al PSOE

Poco importa que el Gobierno no tenga intención alguna de tomar medidas contra la caza y los toros, pero el simple hecho de que la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, haya mostrado su oposición a ambas actividades –fuera, por cierto, de las competencias de su cartera– les ha servido a algunos barones socialistas para salir en defensa de esas tradiciones. Inquietos por la irrupción de Vox, Emiliano García-Page y Guillermo Fernández Vara han salido en defensa de lo que entienden como un perfil de votante habitual en sus regiones. Y mientras José Luis Ábalos critica a esa España “casposa”, Pedro Sánchez convoca a sus barones a Moncloa para asegurarles de que va a tratar de evitar el superdomingo electoral que tanto temen.

Mientras José Luis Ábalos ha cargado contra la España “casposa”, en la que hay que “ser toreros y cazadores”, Guillermo Fernández Vara ha puesto en valor la ley de caza que va a aprobar Extremadura. / EUROPA PRESS

“Cuando las barbas de tu vecino veas cortar…” De este refrán se están acordando mucho en los gobiernos socialistas de Castilla-La Mancha, Extremadura y Aragón, desde que han visto como Susana Díaz se convertía en la Boabdil que ponía punto final a 36 años del PSOE en la Junta de Andalucía, desbordada por la desmovilización de los suyos y la irrupción de Vox.

Sólo desde la inquietud por el vuelco del 2-D se puede entender la reacción de barones como Emiliano García-Page, que han aprovechado las palabras de la ministra Teresa Ribera, mostrando su oposición personal a la caza y los toros, para sacar pecho por esas actividades. Una posición perfectamente legítima que, al ir acompañada de la demanda de mayor mano dura hacia Cataluña y de plantear la ilegalización de los partidos independentistas, supone comprarle la agenda al partido de Santiago Abascal y debatir sobre lo que Vox quiere que se debata. Los barones parecen haber entrado en precampaña para las autonómicas pasando por alto que, según los datos poselectorales de empresas como Gad 3, dos de cada tres votantes de Vox en Andalucía son ex del PP y sólo alrededor del 10% del bloque de la izquierda –PSOE, Podemos e IU-.

La caza y los toros estaban desaparecidos del debate político hasta que Vox los ha traído a primera fila y, en una entrevista en Onda Cero, a la ministra Ribera se le preguntaba por ello. Subrayando que “no forman parte de las responsabilidades de mi ministerio”, la ministra Ribera explicaba que “desde el punto de vista personal tengo clara cuál es mi opción: disfrutar de los animales vivos. Siempre me ha resultado muy llamativo de que haya gente que disfrute de ver morir o ver sufrir animales. La verdad es que no lo entiendo. Creo que eso está cambiando rápidamente y que los patrones culturales y los valores sociales lo hacen a ese ritmo”. Y preguntada sobre si prohibiría la caza y los toros, la ministra aseguró que "efectivamente, sí". Pocos días después, llegaba el tirón de orejas de Emiliano García-Page. Su departamento filtraba a la prensa una carta dirigida a la ministra en la que ponía tierra de por medio con sus declaraciones, y en la que el presidente castellano-manchego explica que “respeta profundamente” la “decisión personal” de la ministra y subraya que  “la caza es una de las actividades del ámbito rural más extendida en Castilla-La Mancha y su ejercicio tiene una notable incidencia en el ámbito rural, natural y social". Un sector que genera "24.000 empleos al año y aporta más de 364 millones al PIB regional". A Page le ha seguido Guillermo Fernández Vara, que ha puesto en valor la ley de caza que va a aprobar Extremadura, consensuada con un sector que, según ha explicado, aporta 380 millones de euros anuales a la riqueza extremeña.


Teresa Ribera ha expresado su posición contraria a los toros y la caza. / EP

Y en éstas estábamos cuando José Luis Ábalos, en un acto del partido, irrumpió en el debate criticando a la España “casposa”, “en la que todos tenemos que ser toreros y cazadores”. Tras recordar que su padre fue “matador de toros”, reivindicó que “nadie tiene derecho a decir qué somos; la identidad es de todos y nadie la impone”.

La sangre no ha terminado de llegar al río, en buena medida porque Sánchez ha hecho pasar, uno por uno, a los barones por Moncloa. Primero celebró un almuerzo conjunto con todos los secretarios regionales que no gobiernan –los que ven con buenos ojos un superdomingo electoral en mayo, ante la creencia de que las generales les impulsarán- y, después, ha ido recibiendo a los demás. El primero, el aragonés Javier Lambán, uno de los que ha planteado la oportunidad de ilegalizar a los partidos independentistas. Esta misma semana, el martes, acudían el valenciano Ximo Puig y Fernández Vara. El miércoles, García-Page.

La intención del presidente era templar los ánimos de cara al consejo de ministros del 21-D. Pero, aunque en el Gobierno asumen que los últimos gestos de los barones encajan en que ya están en modo precampaña, en sus equipos está asentada la idea de que hay reaccionar ante el precedente andaluz y la movilización de una supuesta “mayoría silenciosa”, según la terminología usada por Fernández Vara en una entrevista concedida a El Confidencial la semana pasada. El presidente extremeño, en una respuesta muy elocuente sobre la posición actual de los barones socialistas, explica que  “cuando Torra o alguno de ellos, habla como habla de España, nos están faltando al respeto en lo personal. Y hay gente que va acumulando indignación hasta que tiene la primera oportunidad de expresarlo, que han sido las elecciones andaluzas. La primera vez que ha pasado por las urnas la España indignada, que se siente insultada y humillada, ha sido en las elecciones andaluzas”. 

Una supuesta España “humillada” de la que el PP también trata de erigirse en portavoz. De hecho, en las sesiones de control al Gobierno de esta misma semana, el PP no ha dudado en preguntar al ministro de Cultura por las palabras de su compañera de gobierno sobre los toros y la caza. Y no se quedaron ahí. “¿El Gobierno es partidario de respetar las tradiciones navideñas de los españoles?”, preguntó el PP a la vicepresidenta, Carmen Calvo. El programa de Vox ya ha llegado al Congreso y tiene muy pendientes a algunos líderes del PSOE.


Emiliano García-Page está liderando las críticas de los barones socialistas. / EP 

ERC y PDeCAT abren la puerta
a los Presupuestos


Pedro Sánchez mantiene su intención de alargar la legislatura, al menos, hasta otoño. Así se lo transmitió a los secretarios autonómicos en el almuerzo que mantuvo con varios de ellos la semana pasada, según ha podido saber El Siglo, a los que aseguró también que va a tratar de evitar el superdomingo electoral. Una posibilidad que espanta a buena parte de los barones y que en Moncloa tampoco terminan de ver con buenos ojos, ante la posibilidad de que el debate en la campaña lo acapare la situación en Cataluña.

Y si hace pocos días la posibilidad de alargar la legislatura parecía una utopía, hoy por hoy esa posibilidad no sólo está viva, sino que ya empieza a levantarse de la cama y a tener mejor color. De entrada, los grupos que apoyaron la moción de censura, incluidos PDeCAT, ERC y el PNV, han vuelto a votar juntos para apoyar el techo de gasto acordado por el Gobierno con Bruselas. Cuando el Ejecutivo lo llevó por primera vez al Congreso, el pasado mes de julio, no fue aprobado porque sus socios, incluido Unidos Podemos, se abstuvieron en protesta porque no se hubiera negociado con ellos. El visto bueno del Congreso va a tener pocos efectos prácticos, ya que luego pasará por el Senado y lo bloqueará la mayoría absoluta del PP, pero en Moncloa valoran muy positivamente que se vuelva a ver la foto de la moción de censura, que esa mayoría sigue estando activa.

Fue Ferran Bel, secretario de Organización del PDeCAT, el que levantaba la liebre el pasado martes, en un debate intrascendente sobre una proposición no de ley del PP. Sin tener ninguna necesidad, Bel dejó caer que: "Nosotros entendemos que un objetivo de déficit del 1,8% en las circunstancias actuales es mucho mejor que el 1,3%, y eso también generaría un margen adicional para las comunidades autónomas que están pasando una situación muy complicada".

Algo empieza a moverse en el independentismo, sostienen en Moncloa, de forma inversamente proporcional al auge de la derecha trina, Ciudadanos, PP y Vox, en las encuestas. La tensión se ha rebajado bastante en los días previos al consejo de ministros del 21-D, tras el revuelo que provocó la alusión de Quim Torra a la “vía eslovena”. Los líderes catalanes encarcelados han abandonado la huelga de hambre, tras una carta firmada por los expresidentes de la Generalitat –todos, desde Jordi Pujol a Carles Puigdemont-. Y mientras los grupos de la moción de censura aprueban el techo de gasto en el Congreso, ERC y PDeCAT también abren una rendija a negociar los Presupuestos.

Lo que más teme el Ejecutivo es que el Congreso rechace la tramitación de las enmiendas, con la victoria de las enmiendas a la totalidad que presentará la oposición. El Gobierno necesita que ERC y PDeCAT no voten a favor de esas enmiendas –y que los diputados de uno de esos dos grupos vote en contra- para que no prosperen y la Cámara Baja no devuelva las cuentas al Gobierno sin ni siquiera debatirlas. Pero algunas informaciones apuntan a que tanto ERC como PDeCAT parecen dispuestos a facilitar su tramitación y, aún en el caso de que las cuentas no se aprueben, esa tramitación se alargará varios meses, por lo menos hasta finales de abril. Un calendario que descarta el superdomingo, ya que las elecciones deben convocarse con 54 días naturales de antelación.