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 Nº 1268. 9 de noviembre de 2018

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Tribuna / José Manuel Aguilar de Ben                                                    

                                           
Liberales unidos en Madrid


Los liberales de Ciudadanos, que lidera Albert Rivera, originarios de la división entre catalanes catalanistas y catalanes españolistas, siguen sin tener muy claro el origen del españolismo del Estado, ahora constitucional, al que tanto se aferran

La reunión, por primera vez en Madrid, de los representantes de los partidos políticos nacionales que forman la Alianza de Liberales y Demócratas Europeos, ALDE, en el Parlamento Europeo, junto a los representantes de En Marche, de la República Francesa, es un acontecimiento novedoso en España por muchas razones.

Es la primera vez que los liberales de toda Europa, se presentan en España, junto a Ciudadanos y el PNV, y sin PDeCAT (recientemente expulsado de ALDE).

Los liberales europeos, muy diversos, pero sin dudas muy distintos de los que en España ahora se quieren llamar liberales, cuando son populares con ribetes fascistas, y pasados falangistas y franquistas, y que están en el Partidos Popular Europeo, junto a líderes nacionalistas y populistas de Hungría y Polonia.

Porque este encuentro de liberales en Madrid precede a las conmemoraciones el centenario del Armisticio de la I Guerra Mundial, en 1918, con el Paris Peace Forum, que se celebrará a partir de ahora cada 11 de noviembre, y para reivindicar las democracias liberales y las instituciones multilaterales, principal legado de la II Guerra Mundial. Para el Reino de España, que fue neutral en la I Guerra Mundial y el Estado Español, que estuvo neutralizado en la II Guerra Mundial, que en Madrid, días antes, se reúna a los que tantas veces han sido ignorados y denostados liberales, es muy novedoso, por no usar la desgastada expresión de histórico.

Cierto que Ciudadanos ha engrosado sus filas no sólo de liberales, mas económicos que políticos, con muy variopintos afiliados de procedencia: falangistas, centristas del suarismo (y eso que fue Suárez quien restableció la Generalitat catalana, aun antes de ser aprobada la Constitución, y su hijo y sucesor esta con los ‘populares’), y hasta de lideres de la ONCE. Pero no menos cierto es que, pese a su inicial indefinición política y sus preocupaciones socialdemócratas, Ciudadanos ha ayudado a romper el angustioso bipartidismo de casi 40 años de posdictadura.

Esta reunión de liberales europeos en Madrid se produce también días antes de las celebraciones de los 40 años de la Constitución de 1978, otorgada por el hoy rey emérito y desprestigiado. También 40 años duró la dictadura, desde la sublevación militar contra la democracia de la Segunda República en 1936, hasta que se hizo el haraquiri, con la Ley de Reforma Política de 1976. Se establecieron libertades democráticas y elecciones, pero con el mismo Estado administrativo (incluido el académico, judicial y militar) de la dictadura. Los liberales de Ciudadanos, originarios de la división entre catalanes catalanistas y catalanes españolistas, siguen sin tener muy claro el origen del españolismo del Estado, ahora constitucional, al que tanto se aferran. Para ello deberían unir fuerzas para revisar y reformar la vigente Constitución de la Monarquía española, por otra parte una necesidad generacional de legitimidad política.

Si de esta reunión de liberales europeos en Madrid,  junto a los franceses de Macron, sale una plataforma común para la elecciones europeas de mayo de 2019, se habrá contribuido al fortalecimiento de los proyectos y las instituciones comunitarias europeas que tanto necesita La Unión Europea frente a los nacionalismos internos y frente al aislacionismo y a la nueva “fortaleza” americana, al autoritarismo ruso y al expansionismo capitalista del Estado comunista chino.
Quizás esta reunión de liberales de toda Europa, en Madrid, ayude a que en España surja una mayor confluencia entre socialdemócratas y liberales progresistas, como pasa en otros Estados de la Unión, para desbloquear las reformas políticas y económicas que España necesita ahora, y desde hace tiempo las instituciones comunitarias de la Unión Europea.