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 Nº 1268. 9 de noviembre de 2018

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La economía desde mi observatorio / Carlos Berzosa

El poder de la banca

La sentencia del Tribunal Supremo, con lo que ha supuesto de deterioro de su imagen, hace planear la sospecha de que todo esto no ha podido ser ajeno a la influencia de la banca

En el año 1969 se publicó el libro El poder de la banca en España, de Juan Muñoz. Este libro fue leído por bastantes estudiantes de entonces, al tiempo que se hicieron seminarios con el autor para profundizar y debatir sobre el libro. Se convirtió en un referente para muchos de nosotros, que, junto con otros textos, ayudó  a conocer la realidad económica y social en la que vivíamos. El poder de la oligarquía financiera analizado ofrecía un buen retrato de lo que era una parte, sin duda muy importante, del funcionamiento de la economía española de aquellos años.

Este libro me ha venido a la memoria a raíz de la desastrosa actuación del Tribunal Supremo en el caso de los impuestos que hay que pagar en la firma de los créditos hipotecarios. El desprestigio alcanzado por el Tribunal Supremo con esta actuación ha sido notable. Una rectificación en pocos días sobre una sentencia del mismo tribunal que señalaba que eran los bancos los que tenían que pagar este impuesto, y no los ciudadanos quienes lo veníamos haciendo hasta entonces. Además, se hacía con carácter retroactivo de cuatro años. No tengo pruebas fehacientes de la influencia que haya podido tener la banca sobre este cambio de posición en pocos días. Pero un hecho de esta naturaleza, con lo que ha supuesto de deterioro de la imagen del Alto Tribunal, hace planear la sospecha de que todo esto no ha podido ser ajeno a la influencia de la banca.

Desde 1969 hasta ahora han cambiado muchas cosas en la economía, en la política y en la sociedad española. También en la estructura productiva y en la banca. En el libro de Juan Muñoz se describía una situación de una banca cuya expansión se producía en el mercado interior, muy protegido hasta el punto de que la banca extranjera no podía actuar de una forma operativa en nuestro país. Algunos bancos extranjeros tenían oficinas de representación. En la década de los setenta se empezó a liberalizar permitiendo a la banca extranjera operar pero con importantes limitaciones. La liberalización ha aumentado progresivamente, a la vez que la gran banca española se ha internacionalizado.

Los bancos, sobre todo en los cinco grandes (Banesto, Hispano Americano, Central, Bilbao y Vizcaya), tenían una gran concentración económica y eran propietarios o accionistas mayoritarios de industrias y empresas constructoras, lo que les hacía ser más poderosos aún que si se dedicaran simplemente al negocio propio de la banca. Esta fusión entre capital bancario e industrial, en el que el capital de la banca era hegemónico, lo analizó con precisión en 1910 Hilferding en su obra ya clásica El capital financiero. El caso de la economía española se ajustaba a este análisis tan certero, aunque también hay que establecer diferencias.

La banca española se fue desprendiendo del grupo industrial y de la construcción. Se ha modernizado en su gestión y actúa en un mercado más abierto y competitivo. Ha tenido lugar una concentración aún mayor que la que había, pues se han dado fusiones de bancos hasta el punto de que ya no existen esos cinco grandes, sino fundamentalmente dos, BBVA y  Santander, el  cual, tras varias fusiones y compra del Banesto y Popular, aparece como el gran banco, cuando no estaba a finales de los sesenta entre los cinco grandes.

Muchas cosas han cambiado excepto el gran poder de la banca. Este se ha concentrado aún más que entonces. Además esta expansión en el mercado interior e internacional ha tenido diversas causas, como compra a bajo precio de bancos en crisis, y se ha visto impulsada por el auge del capital financiero, que ha tenido lugar desde los años ochenta del siglo pasado  producto de la creciente desregulación internacional, la ingeniería  y la innovación financiera. La gran banca ejerce como grupo de presión una influencia sobre los gobiernos y las instituciones. La rectificación del Supremo, que según parece es inédita, es una muestra de ello. Las formas de presión son muchas y variadas y por ello la decisión tomada no se puede explicar de un modo razonado a los ciudadanos.  

 

 

 

Firma:

Catedrático Emérito de la Universidad Complutense  y presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado(CEAR). Ha sido Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense(1984-1998) y Rector de esta Universidad(2003-2011). A lo largo de su carrera docente ha impartido enseñanzas de Estructura Económica Mundial y Desarrollo Económico. Tiene numerosas publicaciones entre las que destacan los libros Los desafíos de la economía mundial en el siglo XXI (Nivola,2002) y los escritos conjuntamente con José Luis Sampedro Conciencia del subdesarrollo veinticinco años después (Taurus, 1996) y La Inflación (Al alcance de los ministros) (Debate, 2012).

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