Crónicas marxianas / Julius G. Castle Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1264. 12  de octubre de 2018

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Crónicas Marxianas / Julius G. Castle   

Diversificando riesgos

EUROPA PRESS

“Vox ha reunido a 10.000 simpatizantes en un palacio madrileño, poniendo de los nervios a Pablo Casado. Marine Le Pen y Matteo Salvini posan en una foto dándose el pico, dispuestos a controlar Europa y cargarse las instituciones comunitarias. He estado a punto de salir a la calle y...”

Había yo pensado titular este artículo  “Un fantasma recorre Europa”, y luego inventarme el texto a lo que fuera saliendo. Concebí la idea en un largo insomnio, cuando para la gran mayoría de los europeos el músculo duerme y la ambición descansa (me suena que este verso de tango gardeliano lo he usado en alguna crónica anterior). Todo se repite. De hecho renuncié al título cuando descubrí que era menos original que la tesis de un presidente del Gobierno. Me lo descubrió mi admirado Metodio Jodorowsky, experto en refritos doctorales.

—Suele suceder. Crees que has inventado una expresión sublime —me dice, sumiéndome en la melancolía— y resulta que Bernard Shaw u Oscar Wilde la escribieron siglos ha. En el caso del fantasma errante se te ha anticipado Rafael Alberti, hace 85 años, en uno de sus poemas más celebrados por el rojerío. Alberti la plagió a su vez del dúo Marx & Engels, quienes encabezaron su manifiesto comunista con la inmortal “Un espectro se cierne sobre Europa”. En ambos casos se referían al auge del comunismo. Que lo sepas.

—Pues yo quería comentar más bien el auge de la ultraderecha —respondo, impresionado por la cultura wikipédica del profesor.

Mi interlocutor inicia uno de sus interminables discursos.

—Eso no debe preocuparte. La tan cacareada frase se ha manoseado históricamente para definir cualesquiera movimientos. Ya sea la vieja conjura judeo-masónica, ya sea el nuevo populismo. Sirve para un roto y para un descosido en este nuestro tiempo entre costuras. Los distintos fantasmas que recorren cada equis tiempo nuestro viejo continente pretenden lo mismo, al margen de su sustrato ideológico: destruir el sistema establecido para establecer otro sistema. Pero no comparto tu tesis. ¿Puedes explicarme cómo diantres  la ultraderecha puede significar una amenaza real para la democracia?

—Me limito a creer lo que se publica últimamente. Vox ha reunido a 10.000 simpatizantes en un palacio madrileño, poniendo de los nervios a Pablo Casado. Marine Le Pen y Matteo Salvini posan en una foto dándose el pico, dispuestos a controlar Europa y cargarse las instituciones comunitarias.  He estado a punto de salir a la calle y...

—Calma tus ímpetus, Julius —me exhorta Jodorowsky—. La violencia sólo engendra violencia, como diría el Dalai Lama. Antes la Constitución que la represión.

—No, si yo lo que pretendo es afiliarme a Vox. Ahora que todavía son pocos, seguro que me colocan como cabeza de lista y me aseguran una pensión digna de por vida.

—Enorme incongruencia —replica— la de socavar el Estado mientras cobras de él todos los meses. Pero no seré yo quien critique las contradicciones del ser humano una vez que consigue su escaño.

Desoyendo los consejos del maestro, entro en la página web de Vox. El precio para hacerse miembro es moderado. Pagos mensuales de 9, 15, 25 y 30 euros, según elijas cuota ordinaria, ordinaria plus, contributiva o generosa. Me apunto a ordinaria plus.  No  estoy para dispendios, pero tampoco voy de cutre por la vida.

A continuación, diversifico riesgos con un giro al centroderecha. Entro en ciudadanos-cs.org. Albert Rivera me pone  más cara la afiliación. La horquilla es de 10, 20, 30, 40, 50 euros o la voluntad. Lo dejo en 10 euritos, porque los cargos/chollo en los naranjitos están más que pillados.

Al PSOE lo dejo tranquilo de momento. No sea que Pedro Sánchez dure menos que un caramelo a la puerta de un colegio electoral. Si me animo, llamaré a Gabriel Rufián y que me explique si puedo solicitar la doble nacionalidad. Nunca sabemos lo que nos depara el futuro.

 

Firma:

Escritor y periodista incorrecto. A pesar de lo que indica mi foto, soy muy joven. Nací con la primera crónica marxiana el 9 de septiembre de 2013, como alter ego de otro tipo bastante más serio que yo.  Considero que el humor te ayuda a sobrellevar la vida y, sobre todo, la política y la economía que nos venden quienes deciden por nosotros.

Como JG Castle he publicado un eBook en Amazon con título  expresivo: Elogio de la corrupción (la corrupción es buena, pero está mal repartida). Por un módico precio contiene otro ensayo de regalo: Guía para arruinarse. Creo que no hace falta decir más.

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José García
Abad

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Miguel Ángel
Aguilar

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Cristina
Narbona


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Julio Rodríguez Fernández


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Belén
Hoyo



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Joan
Tardà


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Carmen
Calvo


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Cristina
Antoñanzas


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Carles
Campuzano



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Ignacio
Aguado



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Inmaculada
Sánchez


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Sergio
del Campo


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Miguel Ángel Paniagua



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Graciano
Palomo



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Bruno
Estrada


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José Antonio
Pérez Tapias


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Joan
Navarro



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José M. Benítez
de Lugo



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José Luis
Centella


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Pablo
Bustinduy


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Jesús
Lizcano


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Carlos
Berzosa



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Julio Rodríguez López

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Mauro
Armiño


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Pere
Navarro



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Julius
G. Castle