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 Nº 1257. 27  de julio de 2018

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Política / Virginia Miranda

El nuevo PP nace dividido y a la gresca

Los pretorianos de Casado

“No voy a admitir ninguna corriente interna”. Con estas palabras, el flamante presidente del PP daba por cosido el partido y cerradas las heridas que dejó tras de sí su batalla electoral con Soraya Sáenz de Santamaría. Unas heridas que, mientras se celebraba su primer Comité Ejecutivo como líder, aún dolían a quienes lo acusaron de no tener voluntad de integración. Repartida ésta entre sorayistas y cospedalistas a partes iguales, la incorporación de los primeros ha sido más discreta y los segundos se han llevado la mejor parte, con Dolors Montserrat al frente de la portavocía en el Congreso. A nivel orgánico, Teodoro García como secretario general y Javier Maroto como vicesecretario de Organización son las dos personas que más poder atesoran en el nuevo PP a la sombra de Pablo Casado.


Teodoro García (izqda.)y Javier Maroto (dcha.) ocupan los cargos de mayor poder orgánico en el PP de Casado. / EUROPA PRESS

En la estrategia de integración de Casado, la de de sorayistas y cospedalistas ha sido igual en número y desigual en rango   Como el nuevo presidente del PP, Teodoro García procede de Nuevas Generaciones y se ha bregado en el Congreso y en tertulias televisivas

Pablo Casado no ha podido evitar que la imagen de división presidiera su primer Comité Ejecutivo Nacional (CEN) como líder del PP. Ni su reunión con Soraya Sáenz de Santamaría ni la que después mantuvieron Javier Maroto y José Luis Ayllón –con la ayuda de negociadores y con llamadas de última hora– lograron coser a tiempo el partido para su puesta de largo.

“Representación indigna”, “no ha sabido ganar”, “me genera tristeza”… Horas antes de que Casado anunciara la conformación de su equipo en el Hotel Barceló Sants de Barcelona, el que fuera mano derecha de Sáenz de Santamaría entraba en varios programas de radio para quejarse amargamente de que el vencedor del XIX Congreso Nacional del PP celebrado días atrás no se había avenido a conformar unos órganos de dirección representativos del resultado de la votación de compromisarios celebrada el 21 de julio.

En la réplica, Javier Maroto defendía que “se está produciendo la integración gota a gota”, dijo en la cadena Ser. Aunque hubo algunas bajas, como la de su compañero en el PP alavés, Iñaki Oyarzábal, y pesos pesados del equipo de Sáenz de Santamaría, como Fátima Báñez, Íñigo de la Serna o el propio Ayllón no aceptaron conformarse con las secretarías de área que les ofrecía Casado.

Diez de las personas que concurrieron en la lista de la exvicepresidenta han sido incorporadas al nuevo PP, destacando los nombres de la alcaldesa de Logroño, Cuca Gamarra, que asume el cargo de vicesecretaria de Política Social, y el del exsecretario de Presupuestos, Alberto Nadal, nombrado secretario de Economía y Empleo en sustitución de su hermano, Álvaro Nadal.

También son diez las personas que apoyaron a María Dolores de Cospedal en la primera vuelta para renovar la presidencia del PP y que ahora aparecen integradas en los órganos del partido. Aunque, en la estrategia de integración de Casado, han sido más beneficiadas que las sorayistas; la exministra de Sanidad, Dolors Montserrat, es la nueva portavoz del PP en el Congreso, cargo que le permitirá sentarse en el comité de dirección de los lunes con Vicente Tirado e Isabel García Tejerina; quien haya sido mano derecha de la exsecretaria general en Castilla-La Mancha estos últimos años ‘jubila’ al veterano Javier Arenas en la vicesecretaría de Política Autonómica y Local, mientras que la extitular de Agricultura sustituye en la de Política Sectorial a Javier Maroto.

Rompiendo la ‘disciplina’ vasca –con el sorayista Alfonso Alonso a la cabeza–, el diputado por Álava fue uno de los hombres fuertes en la campaña de Pablo Casado que acaba de ver recompensada su apuesta por quien ha sido su compañero en la dirección popular que Mariano Rajoy renovara en 2015, tras la pérdida de poder territorial que siguió a las municipales y autonómicas de aquel año.

Hoy, Javier Maroto es el número tres del PP. El nuevo líder conservador le ha situado al frente de la vicesecretaría de Organización, la más importante para cualquier partido en clave interna. Desplaza así a Fernando Martínez-Maíllo, que desde este puesto tejió importantes apoyos orgánicos para la candidatura de Sáenz de Santamaría aunque en la votación del XIX Congreso popular resultaron ser insuficientes.

Teodoro García, el hombre fuerte

La guardia pretoriana de Casado la encabeza Teodoro García, su director de campaña y uno de los apoyos clave con que ha contado el presidente popular desde que un grupo de diputados y cuadros medios del partido empezaran a acariciar la idea de acometer una renovación en profundidad del centro derecha. Diputado por Murcia, ha ejercido de portavoz adjunto y se ha bregado en las tertulias televisivas, donde también despuntó la figura del nuevo presidente popular antes de que Rajoy le llamara para encargarle las labores al frente de la vicesecretaría de Comunicación.

‘Cachorro’ del PP como él –también pasó por las Nuevas Generaciones–, su amistad con Casado se ha forjado durante cinco años de trabajo parlamentario, y como suele ocurrir con los políticos de la nueva hornada le gusta decir que su vida no empieza y acaba con la política; ingeniero de Telecomunicaciones, es profesor asociado del grado Ingeniería de Telecomunicación en la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM).

En el plano personal, este joven del 85 nacido en Cieza (Murcia), donde fue concejal entre 2007 y 2009, está casado, tiene una hija y se declara amante del judo, el mountain bike, las carreras de montaña y el esquí de travesía. Además se defiende con el piano, se declara un apasionado de las criptomonedas y se maneja con los drones.

 Aunque sin duda la curiosidad que más ha llamado la atención es que en 2008 se proclamó campeón del mundo de lanzamiento de hueso de aceituna mollar tras lograr un lanzamiento de 19 metros en un certamen celebrado en su localidad natal. Que como habilidad no pasa de la anécdota pero sirve para hacer algún símil con su deseo de llegar lejos en política. O para hablar del triunfo de la ingenuidad. “Como no sabían que era imposible, lo consiguieron”, escribía en su perfil de Twitter tras conocerse la victoria de Casado en el XIX Congreso del PP.

Ahora queda echar a andar y responder a la promesa que el presidente del PP ha hecho a los militantes y cargos de la formación conservadora, la de erigirse en un partido “fuerte, unido y dispuesto a afrontar cualquier cita electoral”. “No voy a permitir ninguna corriente interna ni ninguna etiqueta”, advirtió a los críticos que aún estaban lamentándose del resultado de la votación de compromisarios y de la composición de los órganos de dirección –algunos con su ausencia, como Alfonso Alonso que como presidente del PP vasco es miembro nato del Comité Ejecutivo Nacional–.

Porque, al menos de momento, a Casado no se le puede reprochar que no hable claro. Y lo mismo que trató de frenar la división interna intentó poner las bases de la unión del centro derecha. Celebrando su primer CEN en Barcelona y mandando un claro mensaje a Ciudadanos: “El Partido Popular de Cataluña va a ser nuestra columna vertebral, tanto en esta tierra como en el resto de España. Van a ser nuestra vanguardia a la hora de defender nuestros principios”. “El PP ha vuelto a Cataluña y lo ha hecho para quedarse”.

No ha encajado en la nueva estructura del PP y se queda de diputada rasa. / EUROPA PRESS

¿Qué será de Santamaría?

Ni en sus peores sueños Soraya Sáenz de Santamaría se esperaba un final como éste. Ella que fue la vicetodo, que libró una soterrada batalla por el poder durante el largo e incierto periodo presucesorio que vivió el PP de Mariano Rajoy y que llegó a la convocatoria del congreso extraordinario en condiciones de imponerse al resto de candidatos previsibles, no vio venir la sorpresa que Pablo Casado le tenía preparada.

Aún no parecía haber asumido el resultado de la votación de los compromisarios cuando, el pasado miércoles, se reunía con el flamante presidente del PP exigiéndole tener en la nueva dirección del partido el mismo porcentaje de representación que había obtenido en las urnas.

Aquello abocó a quien fuera todopoderosa número dos del Gobierno a una doble derrota que tendrá que asumir como diputada rasa. Poca cosa para alguien que como ella tanto tuvo y que a tanto aspiró. 

En estas condiciones, encabezar la lista del PP al Ayuntamiento o la Comunidad de Madrid le puede resultar más atractivo que hace un par de meses. Abandonarlo todo y dejarse querer por un consejo de administración puede resultar tentador. Y seguir los pasos de aquél a quien llamaba ‘jefe’ y retomar su carrera de funcionaria como abogada del Estado la puede reconciliar con la vida.

De momento, lo único seguro es que se tomará el descanso estival para pensar bien cuáles han de ser sus próximos pasos.

 

Aznar regresa a Génova, 13

El expresidente se entrevistó con Pablo Casado durante dos horas en un ambiente de “confianza y esperanza de futuro”. / PARTIDO POPULAR

El marianismo despreció a José María Aznar en su despedida y el pablismo vuelve a abrirle las puertas de Génova, 13.

La última vez que el expresidente del PP pisó la sede del partido que él mismo refundó en 1989 fue el 21 de diciembre de 2015, cuando asistió al Comité Ejecutivo Nacional convocado al día siguiente del descalabro electoral del PP que impidió a Mariano Rajoy alcanzar los apoyos necesarios para una investidura y que derivó en una nueva convocatoria electoral. Entonces, el todavía presidente de honor de la formación conservadora reclamó una renovación “urgente” en el partido proponiendo la celebración de un congreso abierto.

Su demanda no fue atendida, sus críticas a Rajoy desde FAES fueron subiendo de tono y a finales de 2016 desvinculaba la fundación del PP y abandonaba su presidencia de honor.

Lo último que se supo de él es que, tras el anuncio del congreso extraordinario celebrado los días 20 y 21 de julio para dejar paso a un nuevo liderazgo, llegó a postularse para reconstruir el centro derecha. Y sin nadie que recogiera el guante, en la campaña de los candidatos apostó por la “refundación del centro derecha nacional”.

La victoria de Pablo Casado parece haber dado respuesta a la demanda de Aznar, que el pasado martes entró de nuevo en la sede nacional de la calle Génova para reunirse con el flamante presidente del PP durante dos horas –el encuentro duró media hora más que el que reunió un día antes a Casado y Rajoy– “en un ambiente de confianza y de esperanza de futuro”, según fuentes de la dirección del PP. En la conversación, añaden estas fuentes, tuvo especial relevancia la política internacional, en la que Pablo Casado estuvo trabajando durante dos años con Aznar, y también hablaron “de los desafíos y retos que afronta España”.