Sánchez y Torra, primera cita Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1254. 6  de julio de 2018

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Política / E. S.

Competencias, infraestructuras y financiación, bazas para el deshielo

Sánchez y Torra, primera cita

Pedro Sánchez y Joaquim Torra se aprestan a tener su primera entrevista con unas moderadas expectativas tanto en el Gobierno como en la Generalitat. Teniendo en cuenta de dónde se viene y las profundas diferencias que siguen existiendo, unos y otros se conforman con que la entrevista concluya con una normalización de las relaciones y un compromiso de seguir viéndose. Para más adelante queda la conflictividad competencial entre la Generalitat y el Estado, la nueva financiación y la inversión en infraestructuras.


Pedro Sánchez y Joaquim Torra ya coincidieron en la reciente inauguración de los Juegos del Mediteráneo. / EP

A medida que se ha ido aproximando la fecha de la primera reunión entre Pedro Sánchez y Joaquim Torra, los gestos se han sucedido por parte de los dos. Por un lado, el Gobierno consumaba el acercamiento de los presos catalanes a cárceles de esa comunidad. Además, la vicepresidenta, Carmen Calvo, subrayaba en la Comisión Constitucional del Congreso que el diálogo se producirá “sin cortapisas”. Eso no significa que el Ejecutivo esté dispuesto a estudiar la demanda del derecho de autodeterminación por parte de la Generalitat, pero los portavoces de ERC y PDeCAT habían defendido que esa cuestión se pudiera comentar en la cita. Mientras, se conocía que el Govern reactivaba las comisiones bilaterales Estado-Generalitat. Son cuatro, encargadas de las relaciones políticas entre las dos instituciones, de la financiación, de las infraestructuras y de la transferencia de competencias. Y su reactivación no es baladí, porque la última vez que se reunieron fue en 2011, todavía con José Luis Rodríguez Zapatero en la Moncloa.

El sentir del bando independentista lo resumía Elsa Artadi después de comunicar a los medios los integrantes de esas comisiones, explicando que “seguro que no acabaremos con acuerdos muy avanzados, pero el objetivo es que tras la primera reunión pueda haber otra y que se pueda hablar de todo”. La idea del Govern es dotar de contenido político el cara a cara y que sean las comisiones las que aborden las cuestiones “autonomistas”, un término del que no quieren oír ni hablar los sectores más radicales de Junts per Catalunya. Torra quiere llegar al encuentro para sondear la sintonía que tiene con el presidente en relación al panorama político actual. No sólo en lo relativo al derecho de autodeterminación, sobre el que el Gobierno ya ha subrayado de muchas maneras que no cabe en el marco legal, sino también sobre la existencia de lo que él considera como “presos políticos” y de la herencia del franquismo en muchos esferas del Estado, concretamente en la judicatura.

Todo esto no significa que la Generalitat renuncie a avanzar en cuestiones más prosaicas, recogidas en los famosos 45 puntos que Carles Puigdemont le trasladó en su día a Mariano Rajoy, y que desde el Govern se entienden como incumplimientos por parte del Estado. La reactivación de las comisiones bilaterales da idea de este asunto, de que la intención es que las cuestiones de más hondura política, a tratar entre Torra y Sánchez, vayan acompañadas del trabajo de las comisiones. Eso sí, una de éstas, la bilateral, va a tener más empaque político y servirá para elaborar lo que traten los dos presidentes. Los elegidos de la parte catalana para integrarla dan idea de que la Generalitat quiere que estos foros vuelvan a estar muy vivos. Así, la delegación catalana estará presidida por el conseller de Acción Exterior, Ernest Maragall, y formarán de ella la propia Artadi, el vicepresidente Pere Aragonès y el delegado de la Generalitat en Madrid, Ferran Mascarell.  Artadi y Aragonès van a ser las personas clave en estas comisiones, con la primera presidiendo la de transferencias y el segundo la de Asuntos Económicos. La de infraestructuras la dirigirá el titular de Territorio, Damià Calvet. Falta por conocer los integrantes que designará Moncloa para estas comisiones, de cuyos trabajos dependen buena parte de la resolución del conflicto político catalán.