La economía desde mi observatorio / Carlos Berzosa Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1254. 6  de julio de 2018

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La economía desde mi observatorio /
Carlos Berzosa

El subdesarrollo aún existe


Lo cierto es que el subdesarrollo sigue siendo una realidad y de ello no son responsables los millones de personas que lo sufren

En los últimos tiempos los problemas de los países subdesarrollados apenas se tratan en la literatura económica. Esto contrasta con lo que fue la década de los cincuenta y sesenta  del pasado siglo. La economía del desarrollo surgió, a principios de los años cincuenta, como consecuencia de la toma de conciencia de varios economistas que se encontraron con que el análisis teórico, basado en la síntesis neoclásica-keynesiana dominante entonces, era insuficiente para analizar unas realidades que diferían en sus comportamientos de la de los países desarrollados.

Los pioneros, Nurkse, Prebisch, Lewis, Hirschman y Mydal, entre los más destacados, diferían en las causas pero estaban de acuerdo en que el Estado tenía que desempeñar un papel fundamental para estimular el desarrollo. En esa década también destacaron los estudios de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), que inspirados en Prebisch, plantearon el deterioro de la relación de intercambio de la Periferia con relación al Centro. De economistas de la CEPAL surgió el enfoque estructuralista, cuya figura más destacada fue Celso Furtado, y más tarde, avanzada ya la década de los sesenta, la teoría de la dependencia. Esta teoría también fue desarrollada por economistas marxistas como Baran, Amin y Gunder Frank, entre tantos.

Las propuestas, lógicamente, diferían. Además de la necesaria intervención estatal, otros se plantearon ir más lejos con las propuestas de crear un Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI) que equilibrase las grandes desigualdades entre los desarrollados y subdesarrollados. De manera que los países más avanzados tenían que ceder prerrogativas a favor de los más atrasados. Un NOEI fue aprobado por la Asamblea de las Naciones Unidas en 1974. Los marxistas, por su parte, consideraban que la salida del subdesarrollo no era factible dentro del sistema capitalista.

La crisis de los setenta marcó un punto de inflexión que supondrá la llegada del neoliberalismo, que pretendió cuestionar todas estas corrientes, incluidas las más moderadas.   Se trataba de favorecer la economía de mercado y no interferir con políticas públicas, ni con un NOEI. El capitalismo basado en el fundamentalismo de mercado se suponía que era el mejor remedio para conseguir avanzar por la senda del crecimiento. No hacía falta una economía del desarrollo,  sino que bastaba con aplicar la microeconomía y la macroeconomía. Todo esto supuso un giro que se plasmó en las políticas impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y Banco Mundial en la década de los ochenta en los países menos desarrollados.

El paradigma dominante ha hecho entrar en un cierto declive la economía del desarrollo y la teoría de la dependencia. Ha surgido, de todas maneras, una corriente institucionalista, que no comparte este fundamentalismo de mercado, y lo basa todo el éxito o el fracaso en las instituciones, como es el caso de Rodrik, Acemoglu y Robinson, que están teniendo mucho predicamento académico. El camino para el éxito parece garantizado si se tienen las instituciones correctas. El problema es mucho más complejo. Las instituciones no crean las instituciones, sino que son el resultado de unas estructuras económicas, políticas y sociales. Lo cierto es que el subdesarrollo sigue siendo una realidad y de ello no son responsables los millones de personas que lo sufren. Tampoco hay que tirar a la basura teorías que pusieron el énfasis en las relaciones estructurales de dominación y dependencia y los mecanismos que reproducen el subdesarrollo, pues, a pesar del optimismo del pensamiento convencional, esta triste realidad aún existe.   

 

Firma:

Catedrático Emérito de la Universidad Complutense  y presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado(CEAR). Ha sido Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense(1984-1998) y Rector de esta Universidad(2003-2011). A lo largo de su carrera docente ha impartido enseñanzas de Estructura Económica Mundial y Desarrollo Económico. Tiene numerosas publicaciones entre las que destacan los libros Los desafíos de la economía mundial en el siglo XXI (Nivola,2002) y los escritos conjuntamente con José Luis Sampedro Conciencia del subdesarrollo veinticinco años después (Taurus, 1996) y La Inflación (Al alcance de los ministros) (Debate, 2012).

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