Casado tiene una ilusión Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1253. 29  de junio de 2018

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Política / Virginia Miranda

La 'sorpresa' del PP choca contra el aparato

Casado tiene una ilusión

Pablo Casado va a por todas. En su particular vuelta a España para ganarse el favor de los afiliados que decidirán el rumbo del Partido Popular, está demostrando que las apuestas por María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría pueden saltar por los aires este 5 de julio. Las apuestas y la imagen de unidad que los candidatos trataban de respetar en los primeros compases de la campaña. Reproches cruzados, acusaciones de maniobras para presionar a los afiliados, críticas al sistema de elección… A medida que pasan los días, la batalla se va recrudeciendo. Todo por pasar la primera vuelta, momento en que el aparato de la formación conservadora tendrá que retratarse y elegir a uno de los dos candidatos que lleguen a la última fase de un cónclave inédito e imprevisible.

Casado tiene una trabajada campaña en RR SS, con vídeos de sus paradas por el país con los hashtag #IlusionPorElFuturo, #LaVueltaAEspaña y #YoConPablo. / EUROPA PRESS

Un 64,72% más de personas decidieron sobre el chalé de Iglesias y Montero que los inscritos que votarán el futuro del PP   El tono de la campaña electoral se va endureciendo a medida que pasan los días y el resultado se ve más ajustado

El caso Máster no preocupa a Pablo Casado. Ni eso ni la investigación de la Complutense de Madrid sobre su licenciatura en Derecho en el centro universitario adscrito, el CES Cardenal Cisneros. Desde que comenzara la campaña para optar a la presidencia del Partido Popular insiste en que se trata de ataques que intentan debilitar su imagen pública y no tiene nada que ocultar. Por eso emprendía hace más de una semana su particular vuelta a España para recabar apoyos entre la militancia, antes incluso de que la Comisión Organizadora del XIX Congreso (COC) que alumbrará un nuevo liderazgo en el PP diese el pistoletazo de salida.

El diputado por Ávila no ha perdido ni un minuto. Ha sido el primer candidato con posibilidades en anunciar su intención de optar a la presidencia del partido. Ha sido quien más avales llevó a Génova acompañado por el equipo más numeroso de cuantos se acercaron a la sede del partido en una demostración de fuerza. Ha sido el primero en seguir ejemplos exitosos como los de Mariano Rajoy o Pedro Sánchez, que presumen de haberse pateado el país para alcanzar la mayoría absoluta de 2011 el primero y, el segundo, para lograr la victoria en las primarias del PSOE. Y ha desplegado en redes sociales la estrategia más completa y trabajada de todas, con vídeos de sus paradas por el país con los hashtag #IlusionPorElFuturo, #LaVueltaAEspaña y #YoConPablo.

Aunque son María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría quienes llevan más tiempo tejiendo una red de apoyos políticos y mediáticos a la espera de que Mariano Rajoy diese un paso atrás, tras la moción de censura y la escrupulosa precisión con que el todavía presidente ha ejecutado su marcha Casado ha mostrado tantas o más credenciales para competir en la carrera sucesoria que las claras favoritas. Hasta el punto de generar auténtica inquietud entre ellas.

Tras anunciar que optaría a la presidencia del PP, Casado recibió la oferta de la ya exsecretaria general para integrarse en su candidatura y la rechazó. Ahora, sigue reiterando su intención de llegar hasta el final. “No me siento representado por ningún otro candidato”, decía este pasado jueves en EsRadio. Por eso, ni se sumará a Cospedal o a Sáenz de Santamaría ni aceptará ningún cargo. Ya sea para encabezar la lista del PP a la Comunidad de Madrid o al Ayuntamiento de la capital o para ser portavoz en el Congreso. “Yo me presento para ganar”, ha subrayado. Y, si no, “afortunadamente, voy a poder seguir pagando la hipoteca fuera de esto”.

Con José Manuel García-Margallo, José Ramón García-Hernández y Elio Cabanes infrarrepresentados ahora que el COC ha descartado organizar un debate a seis, el mensaje en positivo de los primeros días se ha ido recrudeciendo a medida que los tres favoritos de la campaña para liderar el PP han ido cogiendo confianza y deshaciéndose de escrúpulos. De forma más evidente, a cuenta del número provisional de inscritos; 66.384, el 7,6 por ciento del censo oficial de 869.535 afiliados a fecha del mes de junio.

Preguntada por la posibilidad de que la cifra de militantes esté inflada, la exvicepresidenta del Gobierno abría el miércoles un fuego cruzado que da la idea de hasta qué punto están dispuestos los contendientes a librar batalla. “Yo no he estado en el aparato del partido” pero sí “otros candidatos”, contestaba en los pasillos del Congreso remitiendo directamente a Cospedal y Casado. “Cómo no va a estar en el partido, si lleva toda la vida en el Comité Ejecutivo”, contestaba la primera. “Soraya lleva en el aparato del partido desde el año 2004”, replicaba el segundo.

   
Santamaría y Cospedal han protagonizado, con Casado, el momento de mayor tensión a cuenta de los afiliados al partido. / EUROPA PRESS

De la terna de favoritos, Casado, que se presentaba como el candidato de las bases frente a un aparato con más poder en la segunda vuelta, es el más perjudicado por esta baja participación que sólo supera en dos tercios al número de cargos electos que tiene el PP en toda España. Él mismo ha dejado patente su malestar; ha presentado un escrito ante la comisión organizadora del congreso para cambiar las normas.

Porque la nueva democracia interna del PP está llena de obstáculos, como la exigencia de un registro previo en las sedes del partido que finalizó el pasado lunes para tener que regresar en día laborable –este próximo jueves– y ejercer, entonces, su derecho a voto. Sólo por poner un ejemplo, un 64,72 por ciento más de personas decidieron sobre el chalé de Galapagar de Pablo Iglesias e Irene Montero que los inscritos que previsiblemente acudirán a votar a la futura presidenta o presidente del PP.

El exvicesecretario de Comunicación del PP está explotando estos presuntos obstáculos y se ha quejado de que “está habiendo presiones para no venir a mis actos, para no avalarme o para que no se hagan fotos conmigo”. Una actitud beligerante contra el aparato oficial que se corresponde con el tono más duro que ha ido adoptando a medida que llegaba al ecuador de la campaña, asegurando que él ha dado la cara por el partido en momentos difíciles como las derrotas electorales o las polémicas de corrupción o cuestionando la “operación diálogo” en Cataluña; en el primer caso, haciendo suyo el argumento con que Cospedal trata de poner en valor su candidatura. En el segundo, golpeando a Sáenz de Santamaría en su punto débil.

La trabajada imagen de ruptura con la estructura orgánica de un partido que ha perdido tres millones de votantes o con la gestión de un Gobierno al que una moción de censura se ha llevado por delante cohabita en la figura de Casado con la mano tendida a un pasado más pretérito; el candidato a presidir el PP se ha comprometido a intentar que José Antonio Ortega Lara y María San Gil regresen a la formación conservadora. “Soy el candidato que menos le gusta a Ciudadanos y a la izquierda”, ha dicho de sí mismo. En esa búsqueda de la trasversalidad del centro derecha que le permita alcanzar el suficiente número de votos para pasar a la segunda ronda.

Porque, superada la votación de este jueves, en el PP se barajan dos opciones. Una, que si la diferencia entre los dos candidatos con más apoyo entre los inscritos es significativa, tendría difícil justificación que los compromisarios, controlados por los aparatos locales, provinciales y regionales, contravengan el deseo de las bases en el Congreso del 20 y 21 de julio. Y dos y más maliciosa, que si pasan Casado y una de las otras dos favoritas, el primero contaría con el respaldo de quienes antes votaron a la perdedora.
  
Que Pablo Casado pase a segunda ronda es una posibilidad cierta. Pero no lo es menos que lo hagan María Dolores de Cospedal o Soraya Sáenz de Santamaría. La primera ha tenido diez años para estrechar lazos en las organizaciones territoriales como secretaria general. La segunda compensa su desventaja en el aparato con un mayor tirón electoral que los inscritos más pragmáticos habrán de sopesar cuando depositen su voto.

El presidente de la comisión organizadora, Luis de Grandes, admite que exista competencia entre las distintas candidaturas, pero les pide que no acabe en un “juego de tronos” para no desprestigiar al PP. Porque después, bien se lo pueden decir en el PSOE, se tarda mucho en coser un partido.

Andalucía, Madrid y Comunidad Valenciana, las más deseadas

Superada la decepción inicial de algunos candidatos por la escasa representación de militantes que podrán votar el 5 de julio, la lista provisional de afiliados inscritos para participar en la primera vuelta de las elecciones a la presidencia del PP ha arrojado algunas pistas de qué carretera han de tomar en la recta final de la campaña.

El mayor número de votantes se lo lleva Andalucía con 12.119, seguida de Madrid con 10.020 y la Comunidad Valenciana con 8.974. El apoyo en estas autonomías es clave para los candidatos que, a priori, tienen repartidas las posibilidades. En la primera, Juan Manuel Moreno preside el partido regional después de que Sáenz de Santamaría le ganara el pulso congresual andaluz a Cospedal. Como vicesecretario territorial del PP y andaluz, Javier Arenas tampoco moverá un dedo para favorecer a la exsecretaria general, pero ésta cuenta con el respaldo de los exalcaldes de Sevilla y Córdoba, Juan Ignacio Zoido y José Antonio Nieto.

El presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, ha manifestado su apuesta por María Dolores de Cospedal, su principal valedora tras la dimisión de Cristina Cifuentes y quien podría garantizarle su candidatura a las autonómicas de 2019, si bien los apoyos están repartidos en una región donde Pablo Casado fue presidente de sus Nuevas Generaciones y cuenta en su equipo con Isabel Díaz Ayuso, vicesecretaria de comunicación y portavoz del PP madrileño. Soraya Sáenz de Santamaría es diputada por Madrid, aunque esta autonomía no es uno de sus fuertes.

Más repartidos aún están los apoyos en la Comunidad Valenciana, donde la presidenta de la formación regional, Isabel Bonig, no se ha pronunciado, aunque cabe recordar que la exvicepresidenta del Gobierno, en un acto celebrado el pasado mes de enero, ‘amadrinó’ el proyecto político de la política castellonense y a uno de los dirigentes de su confianza, Rubén Moreno, que lo llamó a Madrid para sustituir a José Luis Ayllón al frente de la secretaría de Estado de Relaciones con las Cortes. Quien sí ha apoyado públicamente a Cospedal ha sido el presidente de la Diputación de Alicante, César Sánchez. Y la joven diputada por Valencia, Belén Hoyo, forma parte de la candidatura de Casado.