Los teléfonos rojos PSOE-Gobierno Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1252. 22  de junio de 2018

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Política / C. M.

Los cargos del partido que ‘vigilarán’ a los ministros

Los teléfonos rojos PSOE-Gobierno

Casi cien nombramientos en dos semanas. Este fue el primer y más urgente reto de Pedro Sánchez tras su precipitada llegada al poder el pasado 1 de junio. El primer examen, componer un Consejo de Ministras y de Ministros potente, con independientes y mensajes, lo aprobó con sobresaliente. Pero el precio fue dejar en el aire un importante cabo suelto: el partido. Una asignatura pendiente que ahora ha afrontado nombrando en los segundos niveles –secretarios de Estado, subsecretarios, delegados del Gobierno– a “gente del partido”. Serán los encargados de blindar la conexión entre el PSOE y el Ejecutivo, pero también, en algunos casos, de poner coto y control a poderes internos –como el de Susana Díaz– o a poderes llegados de fuera, como es el caso del nuevo jefe de Gabinete, Iván Redondo, rodeado, en su gabinete, por colaboradores pata negra del PSOE.


El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reunido en La Moncloa con su núcleo duro en el Gobierno y el partido/ LA MONCLOA

La elección de los más de cien altos cargos que secundarán la labor de un Gabinete calificado por muchos como de “brillante” ha sido también calculada al milímetro   La trastienda está formada por un ejército de mujeres y hombres que se encargarán, al margen de sus tareas inherentes al cargo, de asegurar la conexión con el partido. Algo fundamental

“No ha sido improvisación. Salvo algunas cosas puntuales que han fallado, todo estaba muy pensado, calculado, porque, desde hace tiempo, Sánchez ya venía preparándose para el momento de su llegada a La Moncloa. Y eso se ha notado mucho estos días por la rapidez y la precisión casi quirúrgica con la que ha formado gobierno”. Son palabras de un experto politólogo cercano al PSOE, que ha seguido de cerca estas dos frenéticas semanas de nombramientos, tomas de posesión y hasta de dimisiones.

Sin embargo, no es el único que piensa así. Muchos en el partido, con el Boletín Oficial del Estado en mano, han llegado a la misma conclusión, a la vista de la larguísima lista de secretarios de Estado, secretarios y directores generales y delegados del Gobierno que ha salido de la última reunión del Consejo de Ministras y Ministros.

-Francisco Polo, secretario de Estado para la Sociedad de la Información y la Agenda Digital. / EUROPA PRESS

Y es que, si ya resultaba complicado y arriesgado pergeñar un Ejecutivo como el que ha elegido el presidente Pedro Sánchez, repleto de independientes, integrado por profesionales de intachable curriculum y que lanzaba potentes mensajes por sí mismos, no lo ha sido menos construir el complejo andamiaje de los llamados segundos niveles de la Administración.

Y es que, a pesar de cierta descoordinación material, fruto del pequeño lío producto del viaje de los Reyes a Estados Unidos, que complicó y retrasó la firma real de los decretos de nombramiento, lo cierto es que la elección de los más de cien altos cargos que secundarán la labor de un Gabinete calificado por muchos como de “brillante” ha sido también calculada al milímetro, para responder a la estrategia que tenía en mente el Presidente incluso antes de su llegada a La Moncloa

Una estrategia que pasaba por “poner en el escaparate” a un puñado de ministras y ministros deslumbrantes, con vocación europeísta y mensaje feminista. Y dejar para la trastienda la gestión de asuntos más domésticos. Como, por ejemplo, la posición del Partido Socialista, aún en cierto estado de shock por lo precipitado de los acontecimientos.

-Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente. / EP

Una trastienda formada por un ejército de mujeres y hombres nombrados en el segundo Consejo, y que se encargarán, al margen de sus tareas inherentes al cargo, de asegurar la conexión con el partido. Algo fundamental, en la medida en que las ministras y ministros no son, por lo general, “gente de partido”, salvo excepciones como las de José Luis Ábalos, quien compagina el ser ministro de Fomento con la secretaría de Organización del partido; Carmen Calvo, vicepresidenta y ministra de Igualdad, al tiempo que Secretaria de Área de Igualdad en la Ejecutiva socialista, o Magdalena Valerio, titular de la cartera de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social y Secretaria Ejecutiva de Seguridad Social en el PSOE.

Y aunque todos ellos, debido a sus nuevas responsabilidades, le podrán dedicar menos tiempo al partido, no están previstos por ahora cambios en la Ejecutiva socialista para sustituir estas “semi bajas”. Una “semi baja” en el partido a la que habrá que añadir la de Adriana Lastra, quien, tras el nombramiento de la portavoz parlamentaria, Margarita Robles, como Ministra de Defensa, se convierte en el principal pilar del grupo parlamentario. Difícil tarea es la que le espera a Lastra en el Congreso, en la medida en que no solo deberá afrontar el absorbente trabajo de portavoz parlamentario, sino también el de suplir la falta de escaño del Presidente del Gobierno y asumir buena parte de la carga de las complejas negociaciones con los demás grupos parlamentarios.

-Juana Lázaro, subsecretaria del Ministerio de Transición Ecológica. / FERNANDO MORENO

De esta forma, Lastra, vicesecretaria general del PSOE, amplía considerablemente su ya importante papel como miembro relevante del núcleo duro de Sánchez, ese que, según se reveló en las fotos difundidas hace unos días por Moncloa, se reúne tras la carrera matinal del Presidente, y que está integrado, además, por José Luis Ábalos, Carmen Calvo, Iván Redondo, flamante jefe de gabinete de Sánchez, y Miguel Ángel Oliver, secretario de Estado de Comunicación. De hecho, en este sanedrín, Lastra es la única que no tiene responsabilidades de Gobierno, lo que dice mucho de su presencia en estas reuniones.

A estas ausencias forzosas se suman algunos de los famosos “segundos niveles” nombrados hace unos días, como es el caso de Francisco Polo, quien compagina la secretaría de Estado para la Sociedad de la Información y la Agenda Digital con su puesto en la Ejecutiva socialista, como Secretario de Emprendimiento, Ciencia e Innovación. O el de Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente, pero también responsable del área de Transición Ecológica de la Economía en el PSOE.

Ambos casos son reveladores y tienen sus paralelismos. Tanto Polo como Morán tienen perfiles “muy de Sánchez”, con probada solvencia profesional y formación. Aunque Polo ha sido fichado por Sánchez recientemente, en tanto que Morán lleva una larga trayectoria en el partido, sus nombramientos han sido, en los dos casos, muy bien recibidos en sus respectivas áreas de trabajo. Y los dos han terminado por ocupar secretarías de Estado en Ministerios que encajaban como un guante en sus responsabilidades en el seno de la Ejecutiva del PSOE, pero que finalmente han ocupado ministras ajenas al partido.

-Santos Cerdán, secretario de Coordinación Territorial. / EP

Así, Teresa Ribera, titular del departamento para la Transición Ecológica, aunque lleva tiempo colaborando con el PSOE –de hecho, formaba parte del grupo de expertos que ayudaron a elaborar el programa electoral socialista de 2015–, pero lo hacía “desde fuera”, sin llegar ni a tener carné del partido ni responsabilidades orgánicas. Será por tanto Morán quien asegure el hilo directo entre el Ejecutivo y el partido, en especial con Manuel Escudero, responsable del área económica del PSOE. No en vano, Morán y Escudero han trabajado codo con codo en Ferraz, ambos enfocados en el área de la nueva economía sostenible. Un terreno en el que Escudero, quien sonó con insistencia como posible Ministro de Economía, es un destacado experto ya que fue uno de los participantes en la creación del Pacto Mundial de la ONU.

Otro nombramiento de relieve en el Ministerio de Ribera es el de la subsecretaría, que ha recaído en la veterana Juana Lázaro, reconocida profesional en el ámbito de Economía y Hacienda, ministerio en el que ya fue subsecretaria durante los gobiernos de Zapatero, entre 2004 a 2011, y que ahora ejercía como consejera de Finanzas en la representación permanente de España ante la OCDE.

En cuanto a Polo, su presencia en el Ministerio de Economía, que dirige otra mujer independiente y alejada del partido como es Nadia Calviño, también es significativa. Alguien del partido, y de la absoluta confianza de Sánchez, como uno de los altos cargos de un Ministerio gestionado por una profesional brillante, pero sin pedigrí de partido.

-Octavio Granado, secretario de Estado de la Seguridad Social.

Como también es significativo el propio hecho de haber trasladado el área de Agenda Digital desde el Ministerio de Energía y Turismo al de Economía, lo que, apunta una fuente cercana, “dota esta Secretaría de Estado de un papel muy relevante, situando la Sociedad de la Información como uno de los pilares del modelo económico que tiene Sánchez en la cabeza.” Y Polo no es el único con hilo directo con Ferraz en Economía. También acompañan a Calviño nombres de sobra conocidos en el PSOE, como son los de Carmen Balsa, casada con David Vegara –ex secretario de Estado de Economía con Pedro Solbes y uno de los nombres que suenan para subgobernador del Banco de España–, ahora jefe de Gabinete de la ministra, quien ocupó el mismo puesto en la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero, en el Ministerio de Educación, bajo las órdenes de Mercedes Cabrera. La secretaria de Estado de Economía, Ana de la Cueva Fernández, al igual que Calviño tiene un brillante currículum, y además es sobrina del exgobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez.

En cuanto a la Secretaría de Estado de Turismo, la ocupa otra persona de partido, aunque esta vez de la organización territorial, como es Isabel Oliver Sagreras, actual diputada del Parlamento Balear por el PSIB-PSOE y exconsejera de Economía y Turismo en el Consell Insular de Mallorca.

-Consuelo Rumí, secretaria de Estado de Migraciones. / EP

En el Ministerio de Fomento también ha sido nombrado otro destacado miembro de la ejecutiva del PSOE, como es Javier Izquierdo, nuevo secretario general de Infraestructura, quien también ocupa el área de formación en el PSOE. En cuanto al Ministro Ábalos, no son pocos los que ven con cierto recelo su intención de compaginar el Ministerio con la secretaría de Organización del partido, sobre todo en un momento tan delicado como este, con las elecciones municipales y autonómicas en ciernes. Ábalos, en estos últimos meses, ha hecho un trabajo notable de integración de los territorios en un momento especialmente traumático, y ahora su ausencia puede notarse.

Para cubrirle tampoco podrá contar demasiado con el sevillano Francisco Salazar, hombre de confianza de Sánchez y responsable de Acción Electoral del PSOE, nombrado ahora director General de Análisis y Estudios en el gabinete que dirige Iván Redondo.

Por lo tanto, el que parece llamado a sustituir a Ábalos en la gestión del día a día parece ser el responsable de Coordinación Territorial y Acción Territorial, el navarro Santos Cerdán, mano derecha del secretario de Organización, quien ya intervino de forma activa, en estos días pasados, en los nombramientos de los delegados del Gobierno.

-Maritcha Ruiz, directora de Comunicación del PSOE. / EP

La nueva ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, es quizás la que más guiños a la etapa de Zapatero ha concentrado. En parte para calmar a los “zapateristas” bastante revueltos con este Gobierno – no en vano, Sánchez le ha ganado por la mano a Zapatero en feminismo- y en parte para demostrar que, aunque es un gobierno recién nombrado, tiene en el banquillo a gente con experiencia, las secretarías de Estado de Seguridad Social, por un lado, y de Migraciones, por el otro, han sido entregadas a dos viejos conocidos del partido.

El primero, Octavio Granado, quien ocupó el mismo cargo con Zapatero, y bajo cuyo mando la Seguridad Social, hoy en situación de emergencia total, alcanzó máximos históricos en superávits. La segunda es Consuelo Rumí, quien pilotará un tema que, en los primeros días de Sánchez, se ha convertido en uno de sus temas estrella: Inmigración. Rumí, quien fue secretaria de Estado de Inmigración y Emigración entre 2004 y 2008, estaba un tanto alejada del escenario político, ya que era concejala en el ayuntamiento de Almería, si bien es alguien muy conocido, y apreciado, en el partido en Madrid. El tercer nombramiento probablemente el más personal de Valerio, ha sido el de la nueva secretaria de Estado de Empleo, Yolanda Valdeolivas, considerada como alguien próximo a UGT. 

La ministra de Justicia, Dolores Delgado, también ha tirado del zapaterismo. Así, ha elegido  subsecretaria de su departamento a la diplomática Cristina Latorre, quien ya estuvo en ese ministerio entre los años 2005 y 2008, en el primer Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, como directora general de Cooperación Jurídica Internacional.

Teresa Cunillera, delagada del Gobierno en Cataluña.

Mientras que una decena de miembros de la Ejecutiva Federal del PSOE han dado así el salto al Gobierno, en Ferraz también se respiran aires de reorganización. Y al margen del previsible mayor protagonismo de Santos Cerdán en Organización, han quedado una serie de pilares encargados de vigilar y mantener el fuerte. Por un lado, el responsable de Economía, Manuel Escudero, cuyas posiciones más radicales en materia de economía y sostenibilidad le alejaron del Ministerio, seguirá, señalan varias fuentes, siendo muy escuchado en Moncloa. Y mientras que el eterno amigo y jefe de gabinete, Juanma Serrano, ha optado por marcharse tras perder el pulso con Iván Redondo, Maritcha Ruiz, también amiga y confidente, además de asesora de prensa de fidelidad a toda prueba, ha preferido seguir en Ferraz, donde su opinión, lejos de los oropeles y las batallas monclovitas, serán tenidas en cuenta, y mucho, por Sánchez, de quien es persona de la máxima confianza. Será, según apuntan fuentes cercanas, el “hilo conductor” de confianza entre Moncloa y Ferraz. Queda por despejar el papel del que se ocupará Óscar Puente, alcalde de Valladolid y portavoz de la Ejecutiva.

Puente, en estos meses, se ha mantenido en un plano muy secundario, y es posible que ahora opte por centrarse totalmente en su ciudad, de cara a las elecciones municipales de 2019, con lo que el espacio de portavoz del partido quedaría de nuevo en el aire.

Los Delegados del Gobierno… y del partido

 

-Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, delegado del Gobierno en Andalucía. /EP

Al margen de los secretarios de Estado y directores generales, Sánchez ha prestado especial atención a unos nombramientos que, a escasos meses de unas elecciones autonómicas y municipales, son clave para el Gobierno y para el partido. Se trata de los delegados del Gobierno, un encaje de bolillos territorial para los cuales el presidente ha puesto toda la carne política en el asador, premiando de paso a sus más fieles aliados.

Quizás el nombramiento más llamativo haya sido el de Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, nuevo delegado del Gobierno en Andalucía, responsable de Relaciones Institucionales del PSOE, y hombre de la total confianza de Sánchez desde aquella travesía del desierto antes de las primarias. Porque Gómez de Celis es, además, uno de los enemigos declarados más visibles de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. Su nombramiento, según la mayoría de las fuentes, supone colocar un observatorio en Sevilla, al tiempo que lanza a la presidenta andaluza una clara advertencia de que cualquier gesto por su parte será analizado y respondido desde Madrid.

Su nombramiento, como no podía ser de otra forma, no ha sido nada bien recibido en el palacio de San Telmo, sobre todo porque ya llueve sobre mojado. No en vano, explican fuentes cercanas a la presidenta andaluza, tampoco le sentó nada bien a Díaz el nombramiento de María Jesús Montero como ministra de Hacienda.

-José Manuel Rodríguez Uribes, delegado del Gobierno en Madrid. /PSOE

Montero, quien ocupaba la misma consejería en la Junta, fue llamada en persona por Sánchez para ofrecerle el Ministerio. El detalle es que, explican estas fuentes, el presidente no había llamado antes a Susana Díaz – quien ya ha mostrado su enfado por aplazar la reforma de la financiación autonómica- para adelantarle sus intenciones. Y cuando Montero le preguntó al presidente si iba a comunicarse con la presidenta de la Junta para contarle que se llevaba a su consejera de Hacienda, Sánchez, algo displicente, le habría respondido “Hazlo tú misma”.

Totalmente diferente es el caso de Cataluña, donde la designación de la histórica  Teresa Cunillera, considerada como una pieza clave que respaldará –e incluso en ocasiones guiará– los esfuerzos negociadores de la ministra Meritxell Batet. Cunillera, con amplio bagaje político a sus espaldas, fue directora de presidencia del Gobierno con Zapatero, vicepresidenta primera del Congreso de los Diputados entre 2008 y 2011, y miembro de la comisión gestora que ocupó el timón del PSOE hasta que Pedro Sánchez ganó las primarias. Considerada como cercana a Miquel Iceta, su presencia en el primer plano del escenario político será clave en los próximos meses.

En Madrid, el nuevo delegado es otro cargo procedente de la Ejecutiva del partido. José Manuel Rodríguez Uribes, bien conocido en el PSOE, secretario Ejecutivo de Laicidad en el PSOE.

Yolanda García Seco, delegada del Gobierno en Extremadura. / EP

Pero quizás donde mejor se vio lo difícil de pergeñar los nombramientos de delegados en los territorios fue en Extremadura, donde Sánchez ultimaba entregarle la delegación de Gobierno a Belén Fernández, quien había sido uno de los principales apoyos de Pedro Sánchez en Extremadura en el proceso de primarias.

Pero Fernández, también, se había enfrentado al presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, entonces susanista de pro, hasta convertirse en una de las bestias negras de Vara. Este, ya algo molesto por el ascenso de Iván Redondo, otro viejo enemigo, cuando se enteró, a última hora, de las intenciones de Sánchez, se enfadó de tal manera que el presidente no tuvo más remedio que dar marcha atrás. La delegación del Gobierno en Extremadura, finalmente, recayó en la persona en la que Fernández vara había pensado desde un principio, Yolanda García Seco, entonces directora general de la Política Agraria Comunitaria de la Junta de Extremadura.

Este nombramiento, en todo caso, fue una excepción a la regla, ya que, por lo general, sin consultar demasiado con los barones territoriales, Sánchez ha diseñado un mapa de colaboradores en las Comunidades Autónomas tan a su medida como el propio Gobierno.