Gobierno Galáctico Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1250. 8  de junio de 2018

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Política / C. M.

Sánchez ahuyenta su debilidad parlamentaria con un Ejecutivo de estrellas diseñado para durar

Gobierno galáctico

Con vítores generalizados, o casi, de la concurrencia y agotados los calificativos elogiosos. Así de sobrado ha superado el presidente Pedro Sánchez su primer reto: el de pergeñar, en tiempo récord y contra todo pronóstico, un Ejecutivo lo suficientemente poderoso como para contrarrestar la indiscutible debilidad parlamentaria de su partido, el PSOE. Un Gobierno galáctico con el que, además, ya ha dejado claros los potentes mensajes que definirán su gestión: paso a las mujeres, vocación europeísta, autoridad territorial y solvencia económica, aquí y ante Europa. Y, sobre todo, con una clara advertencia: una vez conseguido el poder, la intención es permanecer en él.


El Gobierno de Pedro Sánchez tras prestar juramento ante el Rey en una ceremonia sin símbolos religiosos en una escenificación de la aconfesionalidad del Estado. / EUROPA PRESS

El peso de los elegidos no deja lugar a dudas de que se trata de un Ejecutivo con vocación de perdurar en el tiempo ya que “han aparcado prestigiosas carreras profesionales”   El perfil del Gobierno señala una estrategia de Sánchez que considera amortizada a Podemos, como amenaza desde la izquierda, y trata es de recuperar votos por el centro, fugados a Ciudadanos o la abstención

En cuestión de una semana, todos los adjetivos se han quedado cortos. Primero, para calificar el brutal alcance de los cambios acaecidos en el escenario político en cuestión de días. Luego, para dar cuenta de la zozobra y las alarmas surgidas con la Moción de Censura y su resultado, incierto hasta el último segundo. Pero, sobre todo, ahora, para valorar la enorme satisfacción y, en muchos casos, alivio con los que muchos han recibido la composición de un Gobierno que se presentaba cuando menos incierto y lleno de posibles trampas.

“Lo cierto es que todo, desde el goteo de nombres hasta las tomas de posesión y los propios nombres han estado llenos de mensajes y de declaraciones de intenciones”, señala un reconocido analista político. Y, en efecto, según se iban desgranando las identidades de las futuras ministras y ministros ha quedado claro el relato que va a guiar la gestión de Sánchez en la Moncloa.

Comenzó con un primer mensaje, claramente social y contra el que nadie podía objetar: el de crear un Alto Comisionado contra la Pobreza Infantil. Poco después, el primer nombre con trasfondo, el de la futura titular de Economía, Nadia Calviño, una técnica de prestigio, independiente, fichada directamente en la “cuna” de los recortes, en Bruselas, donde era la encargada de cuadrar los Presupuestos de la Comisión Europea.

A partir de ese momento, y a lo largo de las horas siguientes, quedó claro que Sánchez había decidido coger el toro por los cuernos y diseñar un Gobierno propio, muy alejado de lo que la mayoría esperaba de él. Así, nada de colocar a sus fieles, hacer encaje de bolillos con los territorios, satisfacer a las familias del partido y lanzar guiños a derecha e izquierda, como han hecho la mayoría de sus predecesores y como se esperaba. “Todos esperaban un Gobierno de gente con coletas y radicales y se han equivocado. Sánchez quería desde un principio un gobierno de tecnócratas”, señala un conocedor de los entresijos del proceso de nombramiento del Gobierno.

De esta forma, Sánchez “consciente de que la batería de críticos de uno y otro lado, e incluso de dentro del propio partido, estaban preparando la artillería pesada contra él, optó por coger a todos con el píe cambiado”, señala la mencionada fuente. ¿Cómo? “Fichando a verdaderos pesos pesados, expertos y profesionales indiscutibles, sin hipotecas de partido ni de territorios y apostando por la igualdad. Por que, ¿Quién iba a atreverse a discutir la elección de alguien como Nadia Calviño para Economía?”.

El camino iniciado con Calviño estaba claro, aunque el precio fuera alto. Tuvo que dejar atrás a muchos fieles que le habían acompañado en su particular travesía del desierto, pesos pesado del partido que aspiraban a formar parte de este regreso al poder, aunque fuera de forma tan rara, y un puñado de amigos.

Así, casi tan significativo como los nombres que conforman el nuevo Gobierno son los que no han entrado en él, muchas veces en contra de los vaticinios de los analistas.

Así, en Economía se daba por segura la entrada de Manuel Escudero, secretario del área en el partido y el economista que había diseñado, junto con Sánchez, el modelo económico del PSOE de cara a las elecciones de 2016. Sin embargo, señalan fuentes cercanas al partido, los planteamientos un tanto radicales de Escudero no gustaban demasiado en medios económicos y financieros, que parecían apostar más por una figura más moderada y conocida como es la de Jordi Sevilla, en la actualidad ubicado en la empresa privada como vicepresidente de Contexto Económico de la consultora Llorente y Cuenca. Sevilla, también cercano a Sánchez, era considerado como la opción más segura hasta que saltó el nombre de Calviño.

A partir de ahí, el resto de integrantes del nuevo Gobierno siguió la misma tónica, por la que se dejaba atrás a dirigentes del partido y se optaba por un profesional – simpatizante o independiente- que pudiera ser considerado como especialista en el área. Con ello, se lanzaba un doble mensaje. Por un lado, que se apostaba por la eficacia y la solvencia, y por el otro, que, lejos de ser un Gobierno débil y de transición, el peso de los elegidos, en este caso en su mayoría las elegidas, no dejaba lugar a duda de que se trata de un Ejecutivo con vocación de perdurar en el tiempo. No en vano, Sánchez señalaba en pasado miércoles, al anunciar su Gobierno, que este estaba formado por personalidades que habían aparcado “prestigiosas carreras profesionales para servir a los ciudadanos”. Una decisión que, sin duda, no se toma para estar unos meses en un Gobierno inestable.

“Quizás la idea no sea agotar la legislatura”, señala una fuente cercana al partido, “pero lo que sí tiene muy claro Sánchez es que quiere convocar elecciones cuando él quiera, no cuando se lo impongan los demás”.

En cualquier caso, con el golpe de efecto conseguido con este Gobierno de galácticos ha logrado, cuando menos, arrancar los 100 días de cortesía que, en un principio, parecían negarle el PP y Ciudadanos. En este sentido, ha cerrado una serie de flancos importantes. Por un lado, la economía, con un fichaje procedente de Bruselas, por el otro, la Ciencia, con otro fichaje estrella, el del astronauta Pedro Duque. La Justicia, con la incorporación de un “juez estrella”, y además conservador, como es Fernando Grande-Marlaska. Y finalmente, quizás lo más relevante, el flanco de la igualdad de género, cubierto de sobra con un Gobierno que, más allá de la paridad, da entrada en los ministerios de más tonelaje a mujeres profesionales y brillantes. Tanto ha sido el alcance de la apuesta de Sánchez por el feminismo que se ha convertido, probablemente, en la seña de identidad más relevante de su gabinete, alcanzando un record mundial de presencia de mujeres en un Gobierno. Un hito que ha tenido eco incluso fuera de nuestras fronteras y con el que Sánchez ha borrado, de un plumazo, uno de los datos más preocupantes de las últimas encuestas. No en vano, algunos de los más recientes sondeos parecían indicar que Pedro Sánchez tenía peores valoraciones entre las mujeres que entre los hombres. Con este Gobierno, el presidente “no solo ha recuperado mucho voto de las mujeres, lo que se verá en las próximas encuestas”, señala un analista cercano al PSOE, ”sino que ha pulverizado el recuerdo de José Luis Rodríguez Zapatero como campeón de la igualdad”.

En cuanto a los famosos “mimbres” de partido, los que ha urdido Sánchez han sido los mínimos. Hay guiños al País Vasco, Andalucía, Valencia o Cataluña, pero no se trata de cuotas de cortesía pagadas al barón de turno, Ni siquiera la presencia de María Jesús Montero, Ministra de Hacienda, es un regalo de paz a su eterna enemiga Susana Díaz, presidenta de la Junta andaluza. Montero, según confirman varias fuentes, no pertenecía al núcleo duro de Díaz, y su presencia en Hacienda puede ser un arma de doble filo para la andaluza. Si consigue pactar una reforma de la financiación autonómica, el gran reto de ese departamento será éxito que se apunta Sánchez. Si no lo logra, Susana Díaz no podrá quejarse.

En cuanto a Cataluña, la estrategia es clara. Mano de hierro –Josep Borrell– con guante de seda negociador en la figura de Meritxell Batet. Un binomio que ha logrado acallar las voces que alertaban de posibles hipotecas contraídas a raíz de la Moción de Censura con los independentistas. “Lo que está claro –señala uno de los asesores cercanos al PSOE– es que sigue en pie la estrategia de Sánchez aplicada desde hace unos meses. Es decir, que se considera amortizado a Podemos como amenaza desde la izquierda, y de lo que se trata es de recuperar votos por el centro izquierda, fugados a la abstención o hacia Ciudadanos. Ese es el objetivo que se persigue con este Gobierno“.

Se trata de un Gobierno compuesto por once mujeres y seis hombres, que, ya en su toma de posesión –prometiendo el cargo, hablando de Consejo de Ministras y Ministros y sin símbolos religiosos–, ha marcado diferencias notables con respecto a anteriores Ejecutivos.

 

Carmen Calvo
Vicepresidenta, ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad
El ariete feminista

Si la presencia de once mujeres en el Consejo de Ministras no fuera suficiente, la presencia de Carmen Calvo, referente feminista indiscutible en el PSOE, en el nuevo Gobierno es el marchamo que confirma la vocación de un gobierno que va más allá de la paridad. Calvo, además, asume un ministerio transversal de Igualdad, convertido en vicepresidencia, lo que le otorga una capacidad de maniobra, en este y otros ámbitos, nunca vista antes. No en vano, como número dos del Gobierno le aporta a Sánchez la experiencia de gestión de la que carece.

Doctora en derecho Constitucional, Secretaria de Igualdad del PSOE, diputada por Córdoba en el Congreso, donde fue vicepresidenta primera, ex ministra de Cultura con Rodríguez Zapatero, Calvo, pese a un impresionante curriculum, ha sabido, en los últimos meses, ir de menos a más en el equipo de confianza de Sánchez.  Fue de las pocas dirigentes andaluzas en no alinearse con Susana Díaz y declarar su apoyo al madrileño, lo que Sánchez recompensó con una secretaría en su Ejecutiva. Sin embargo, su despegue definitivo llegó cuando el hoy presidente le encargó de pilotar las negociaciones con la ex vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría para la aplicación del artículo 155 en Cataluña. Al igual que Borrell, es otro referente del respeto a la Constitución que tranquiliza a muchos.

 

Josep Borrell
Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación
La autoridad de un viejo zorro

Es difícil encontrar un pedigree socialista de tanto peso como el de Josep Borrell. Su carrera internacional –fue presidente del Parlamento Europeo y estuvo en los albores de la adhesión española a la UE– y su coherencia política le otorgan la autoridad suficiente como para convertirse en el contrapeso al desafío planteado por las fuerzas independentistas de Cataluña.

En el Congreso y en el partido lo fue casi todo, fue Ministro de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente, y miembro de la ejecutiva del Partit dels Socialistes de Catalunya. En las primarias de 1998 para ser el candidato a las elecciones generales del año 2000, Borrell ganó contra pronóstico a Joaquín Almunia, quien tenía el apoyo de Felipe González. No obstante, renunció un año después a ser candidato, debido a un escándalo relacionado con Hacienda de unos antiguos colaboradores.

En el ámbito territorial, aunque discrepó con Miquel Iceta sobre el Indulto a los presos independentistas, fue un comodín en la campaña de las últimas elecciones catalanas, tras haber sido la cara visible del PSC en la gran manifestación de Sociedad Civil Catalana.

Pareja de Cristina Narbona, presidenta del PSOE, su nombramiento, al tiempo que tranquilizaba a los constitucionalistas más alarmistas, suscitó oleadas de críticas entre los nacionalistas catalanes, que casi lo han considerado como una traición al espíritu de la Moción de Censura del 1 de junio.

 

Dolores Delgado
Justicia
Fiscal progresista e intachable

Cuando muchos veían a Margarita Robles ocupando la cartera de Justicia, se confirmó el nombramiento de Dolores Delgado, fiscal de la Unión Progresista de Fiscales. Con un brillante curriculum en la judicatura –miembro del Consejo Fiscal, de la Fiscalía General del Estado, Coordinadora del Área Antiterrorista en el juzgado nº 5 de la Audiencia Nacional– destaca en ella su especialización en casos de narcotráfico, crimen organizado y terrorismo. Es muy cercana a otro ex juez “estrella”, Baltasar Garzón.

Ejerció de fiscal antidroga en las operaciones Temple y Hielo Verde, y en 2004 orientó su actividad al terrorismo, tanto de ETA como yihadista. Ha sido fiscal en la Corte Penal Internacional y preparó la documentación para juzgar a Gadafi por crímenes contra la humanidad.

Junto con Fernando Grande-Marlaska, en Interior, y Margarita Robles, en Defensa, forma parte de un triángulo de miembros de la judicatura encargados de las áreas más sensibles en la gestión del Estado.

 

Margarita Robles
Defensa
Los ojos y oídos del Gobierno

La exmagistrada Margarita Robles, tras ser una de las muñidoras del acuerdo con el PNV que permitió a Sánchez ganar la Moción de Censura y la Presidencia del Gobierno el pasado 1 de junio, podía aspirar casi a cualquier cosa en el nuevo Gobierno. Y eligió la tarea quizás más compleja y delicada, como es la de hacerse cargo del Centro Nacional de Información, CNI, que vuelve así a ser competencia de Defensa, tras su paso por Presidencia. Se trata de una de las áreas más deseadas de un Gobierno, ya que permite acceso completo a una información privilegiada. La discreción comprobada de Robles –quien en su momento fue secretaria de Estado de Interior con el biministro Juan Alberto Belloch, con quien ya no se lleva bien– la convierten en pieza clave del Ejecutivo.

Con ello, deja atrás una complicada y a veces discutida portavocía del grupo parlamentario, que asume la asturiana Adriana Lastra, a la que accedió después de ser una de las quince diputadas que votaron “no” en la sesión de investidura de Mariano Rajoy, en 2016. En su momento fue un fichaje sorpresa de Sánchez, y permaneció leal al líder socialista incluso en los peores momentos.

 

Fernando Grande-Marlaska
Interior
Conservador en un Gobierno progresista

Fue Vocal del Consejo General del Poder Judicial a propuesta del PP, Presidente de la Sala Penal de la Audiencia Nacional y Juez titular del Juzgado Central de Instrucción nº 3 de la Audiencia Nacional. Fernando Grande-Marlaska formó parte del grupo de “jueces estrella” que dominaron la judicatura en los años duros del terrorismo de ETA. Decidió abandonar Bilbao amenazado por la banda terrorista, y llegó a sustituir al juez Baltasar Garzón en la Audiencia Nacional.

Destacó por la instrucción de causas contra la banda terrorista ETA y como juez titular del Juzgado Central de Instrucción nº 3 de la Audiencia Nacional se hizo cargo del que ha sido su caso más notorio: el accidente del Yak-42 en Turquía. Acabó imputando por 62 homicidios a cinco altos cargos militares, entre ellos el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, Antonio Moreno.

Su nombramiento, dado su conocido talante conservador, incluso cercano al PP, ha sido una de las sorpresas que Sánchez reservaba en su lista de Ministras y Ministros.

 

Nadia Calviño
Economía
El aval de Bruselas

Economista, con una brillante carrera en el Cuerpo de Técnicos comerciales y economistas del Estado (en excedencia) y en el Cuerpo de Funcionarios de las Instituciones Europeas, Calviño – hija del director del ente RTVE de la primera etapa socialista de Felipe González, José María Calviño-  ha sido, sin duda, la piedra de toque sobre la que se ha organizado el resto del Ejecutivo de Sánchez. Como ex responsable de los Presupuestos comunitarios, y experta indiscutible en esta materia, tiene toda la solvencia y garantía para hacerse cargo de las cuentas españolas, y para negociarlas ante Bruselas. En los despachos de la Comisión Europea, tiene fama de dura negociadora, y parte con la enorme ventaja de que ya es conocida por los altos mandatarios comunitarios, con los que tendrá que sentarse en el Eurogrupo, en un momento crucial para España, con un crecimiento económico en entredicho, pero también para Europa, en plena reforma del euro y resaca del Brexit.

Por otro lado, no es ninguna desconocida en el PSOE, donde cuenta con serios avales, como el de Pedro Solbes, con quien trabajó, el de Joaquín Almunia o el del en principio destinado a ocupar el Ministerio, Manuel Escudero.
Su presencia al frente de Economía es la viva demostración de que el nuevo Gobierno  no solo tiene vocación europeísta, sino que también cuenta con el respaldo de Bruselas, con cuyas autoridades puede hablar de igual a igual. Un detalle que no es baladí, teniendo en cuenta que hace escasas semanas, el Gobierno del entonces presidente Mariano Rajoy era duramente reprendido por Bruselas, que aseguraba que no terminaba de creerse las cuentas presentadas por el ex presidente.

Ha sido muy bien recibida en medios económicos y financieros por su proyección internacional y su perfil técnico, pero quizás lo más revelador sea el tweet que lanzó la presidenta del Santander, Ana Botín – de la que es amiga personal-, nada más conocerse su elección: “En un momento clave para la Unión Europea, tener a @NadiaCalvino como nuestra nueva ministra de Economía es una garantía de que España seguirá aumentando su peso en las instituciones europeas. Enhorabuena Nadia.” Su primera decisión ya se conoce: auditar el banco malo, la Sareb.

 

María Jesús Montero
Hacienda
Un arma de doble filo para Susana Díaz

Nacida en Sevilla, como su presidenta, Susana Díaz, y médico de profesión, María Jesús Montero llega a Hacienda, en la Junta de Andalucía casi de carambola, ya que su área era la gestión sanitaria. No en vano, tiene amplia experiencia en esta área y había sido varios años Consejera de Sanidad, primero de la mano de Manuel Chaves, luego de José Antonio Griñán, y finalmente, con Susana Díaz en la Presidencia. Aunque se ha dicho que era parte de la “cuota” andaluza, lo cierto es que la presencia de Montero en el gobierno no parece, apuntan varias fuentes, un regalo de paz de Susana Díaz a Pedro Sánchez. De hecho, tiene por delante dos retos de peso, como son la Financiación Autonómica y el cumplimiento de los objetivos de déficit que, en según qué circunstancias, podrían haberse convertido en motivo de fricción entre Madrid y Sevilla. En ese caso, la nueva ministra, que tampoco formaba parte del “núcleo duro” de Díaz en la Junta aunque sí “sonó” como posible sustituta de Susana Díaz cuando se barajaba su desembarco en Ferraz, deberá servir de puente entre los dos eternos rivales.

Por lo demás, Montero, a la que se le reconoce capacidad negociadora y experiencia a la hora de arrancar consensos presupuestarios, mantiene, en materia de política territorial, un tono contrario a populismo y nacionalismos.

 

José Luis Ábalos
Fomento
La recompensa a la fidelidad

Sánchez ha tenido que sacrificar a muchos colaboradores en su viaje a La Moncloa, pero José Luis Ábalos no ha sido uno de ellos. Secretario de Organización del PSOE con la última etapa, ha sido el hombre que desde Ferraz ha impuesto calma en el partido tras la tormenta de las primarias, y que ha sabido acallar las protestas y los rencores. Valenciano, diputado en varias legislaturas, es profesor de Educación Primaria. Cuenta con la absoluta y total confianza de Sánchez, quien le ha confiado un Ministerio “agradecido” como es Fomento.

 

 

 

Isabel Celaá
Educación y portavoz
Cuota vasca y voz del Gobierno

Licenciada en Filosofía, filología Inglesa y en Derecho, Celaá tiene un amplio bagaje en el País vasco, como Vicepresidenta primera del Parlamento Vasco y  consejera de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco con Patxi López. Probablemente sea una de las más desconocidas de un Gobierno de estrellas pero que pronto pasará a ser muy reconocida por su ejercicio de la Portavocía del Gobierno, y su presencia, además de solvencia y experiencia, compensa la ausencia de López de este Ejecutivo.

 

 

 

Magdalena Valerio
Trabajo, Migraciones y Seguridad Social
La defensora de las pensiones

Licenciada en Derecho, funcionaria del Cuerpo de Gestión de la Seguridad Social y de la Escala de Gestión de Empleo del INEM, como responsable de Seguridad Social y Pacto de Toledo ha trabajado en los últimos meses formulando la propuesta socialista en materia de pensiones. Es una reconocida experta en la materia, un área delicada y que en la última etapa de Rajoy planteó importantes movilizaciones, a las que apoyó. De perfil moderado, sin vinculación sindical  - al contrario que Tony Ferrer, ex UGT, quien se queda en Ferraz como secretario de Empleo-, Valerio deberá afrontar la anunciada derogación de la reforma laboral del PP. Ha ocupado diversos cargos de gestión en Castilla la Mancha, bajo la presidencia de José María Barreda.

 

Reyes Maroto
Industria, Comercio y Turismo
De segunda de Gabilondo al Ministerio

Economista, secretaria de Desarrollo Sostenible del PSM-PSOE, diputada en la Asamblea de Madrid y responsable del área de Economía en el grupo parlamentario regional del PSM, Reyes Maroto es una de las pocas ministras que no tiene experiencia previa en el área que le toca gestionar.

Su nombre no sonó hasta el último momento, y con su nombramiento, señalan varias fuentes, Sánchez ha querido hacerlo un guiño a Ángel Gabilondo, verdadera esperanza blanca de los socialistas de cara a un futuro desembarco en Madrid.

Tiene fama de buena negociadora, y fue capaz de hacer que se incluyeran casi 250 enmiendas en los primeros presupuestos de Cristina Cifuentes.

 

Luis Planas
Agricultura, Pesca y Alimentación
El rival de Susana Díaz

Luis Planas, aunque nacido en Valencia, ha desarrollado gran parte de su trayectoria política en Andalucía. Allí, primero con Manuel Chaves luego con José Antonio Griñán, fue dos veces Consejero de Agricultura. Conoce por tanto bien el área que se le encomienda ahora.

En el terreno político, fue rival de Susana Díaz en las primarias andaluzas de 2013 que le auparon a la Secretaria General del PSOE-A, aunque la falta de avales dio al traste con su candidatura. Esta derrota le aleja de la política de primera fila, abandonando la Consejería de Agricultura de la Comunidad Autónoma. Tiempo después, fue de los andaluces que se pronunciaron a favor de Sánchez en las primarias.

Antes de su nombramiento, Planas era Secretario General del Comité Económico y Social Europeo. Este destino, junto la embajada en Marruecos que desempeñó en 2010, y la embajada permanente ante la Unión Europea en 2011, le otorgan un perfil europeísta y un conocimiento de los entresijos de las negociaciones internacionales que serán fundamentales a la hora de negociar cuestiones como el Presupuesto de la PAC.

 

Meritxell Batet
Política Territorial y Función Pública
El talante catalán

El posicionamiento de Meritxell Batet con respecto a Sánchez ha tenido altibajos. Fue, en su momento, una de las negociadoras del acuerdo con Ciudadanos, que al final fue insuficiente para investir a Sánchez presidente del Gobierno en 2016. Después, las relaciones se enfriaron, pese a que había votado “no” en la investidura de Rajoy. Ahora ha vuelto como puente y embajadora entre Madrid y Barcelona. De talante sereno, razonable y solvente en sus planteamientos, se trata de una catalana de pura cepa. Especialista en Derecho Constitucional –es profesora en la Universidad Pompeu Fabra– y con buenas relaciones dentro del PSC, especialmente cercana a Miquel Iceta, será la encargada de negociar con los independentistas catalanes una posible solución a la crisis independentista.

 

Teresa Ribera
Transición Energética
Superministra contra el Cambio Climático

Posiblemente era uno de los nombramientos más esperados, y su Ministerio no ha defraudado. Teresa Ribera es una de las mayores especialistas en materia de Cambio Climático y Sostenibilidad, y hasta ahora presidía uno de los mayores Think Tank en la materia, el Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI) en París.

Aunque no tiene carnet del PSOE, era coordinadora del Consejo Asesor para la Transición Ecológica de la Economía del PSOE, con Sánchez. Es, sin duda, la encarnación de la apuesta de este Gobierno por la lucha contra el cambio climático, uno de los pilares del programa electoral del PSOE, auspiciado por Manuel Escudero, otra eminencia en la materia.

Acostumbrada a las negociaciones internacionales, muy conocida en Bruselas, Ribera ya fue secretaria de Estado de Cambio Climático con Zapatero, aunque, en aquellos momentos, no pudo desplegar todo su potencial. Ahora, se hace cargo de un departamento que cumple con las demandas de los sectores ecologistas – entre los que ella se cuenta- al fusionar en un solo departamento energía y cambio climático, por lo que se ha convertido en todo un referente fuera de nuestras fronteras. Será una de las ministras estrellas de este Gobierno, y su nombramiento ha sido aplaudido por algunas de las principales organizaciones ecologistas.

 

Carmen Montón
Sanidad, Consumo y Bienestar Social
Por la recuperación de la Sanidad pública y universal

Médico de profesión, aunque nunca ha ejercido, Carmen Montón era, hasta su nombramiento, consellera de Sanidad de la Generalitat Valenciana con Ximo Puig. Con anterioridad, había sido secretaria de Igualdad de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, portavoz de Igualdad del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados, miembro del Intergrupo Parlamentario Español sobre Población, Desarrollo y Salud Reproductiva y coordinadora federal de la Organización Sectorial de Participación Ciudadana del PSOE.

Su presencia supone una apuesta clara por la recuperación de la sanidad pública. No en vano, durante su cargo como consellera de Sanidad ha apostado por políticas sociales con marcado carácter público, como la reversión de las privatizaciones en hospitales comarcales, la asistencia a inmigrantes sin papeles o la supresión de copagos farmacéuticos.
Es próxima a Pedro Sánchez, pero mantuvo un perfil bajo durante la lucha entre Sánchez y Susana Díaz debido principalmente a que formaba parte del gobierno de Ximo Puig.

 

Pedro Duque
Ciencia, Innovación y Universidades
El ‘astro’ del equipo

Si Huertas fue una sorpresa, el fichaje de Pedro Duque, exastronauta, fue un golpe de efecto muy calculado por parte de Sánchez. El hoy presidente conoció a Duque, Ingeniero aeronáutico, férreo defensor de la apuesta por la I+D+i y responsable de revisión de proyectos futuros de la Agencia Espacial Europea para vuelos tripulados, cuando aún era un simple asesor en Ferraz. Desde entonces, mantienen contacto, y su nombramiento ha sido más que aplaudido en el mundo de la ciencia y la innovación tecnológica.

 

 

 

Màxim Huerta Hernández
Cultura y Deporte
¿La nota discordante?

Si el nombramiento de Ribera era esperado, el de Huerta fue toda una sorpresa, que nadie esperaba. Licenciado en Ciencias de la Información y máster en Diseño Gráfico e Ilustración Editorial, Màxim Huerta ha sido presentador de televisión –en tono rosa– y ha escrito varias novelas. Su presencia en el equipo de Gobierno supone toda una incógnita.

 

 

 

 

 


Iván Redondo 'pulió' a candidatos 'populares' antes de llevar en volandas a Pedro Sánchez a Moncloa.

El ‘Ala Oeste’, para Iván Redondo

A la hora de dejar atrás colaboradores queridos, sin duda la ausencia de Juanma Serrano va a ser un hueco difícil de suplir para Sánchez. Fue su hombre de confianza, jefe de gabinete y amigo durante los años duros, y ahora, cumplido el sueño de llegar a Moncloa, ha optado por volver a su carrera profesional en la FEMP.

En su lugar, el espacio del ‘Ala Oeste’ de Moncloa, donde se cocinarán todas las políticas,  lo ocupará  un profesional que, en los últimos meses, ha sido considerado como el artífice del éxito de Sánchez. Se trata de Iván Redondo, consultor de comunicación, una figura discutida en el PSOE por su pasado como asesor del popular José Antonio Monago cuando fue presidente de Extremadura, ocupando un cargo de secretario de Presidencia del Gobierno, con rango de consejero. También había trabajado para al popular Xavier García Albiol en su xenófoba campaña, en Badalona. Y para otro conservador, el vasco Antonio Basagoiti.

Redondo es, dicen, el inspirador del silencio mediático de Sánchez durante meses, y sobre todo el que lo convenció para presentar la moción de censura, asesorándole en la estrategia a seguir. Su sueño, que ahora ha cumplido, era llevar en volandas a su candidato hasta la presidencia del Gobierno, y así ocupar un puesto relevante en el núcleo del poder.
Fue analista político en Antena 3, 'Expansión' y 'El Mundo', ha trabajado en la firma Redondo & Asociados Public Affairs Firm en Madrid, consultora que él mismo fundó, y antes en Llorente & Cuenca.

Le acompañará en Moncloa otra figura conocida, el periodista Miguel Ángel Oliver, como secretario de Estado de Comunicación. Oliver, procedente de Mediaset y de la Cadena SER, ocupará el puesto que muchos esperaban que sería para Maritcha Ruiz, la directora de Comunicación del PSOE, y otra persona que ha acompañado a Sánchez en su etapa más dura. Ruiz se quedará en Ferraz, a cargo de la comunicación del partido, y lejos del boato de Presidencia.