Sin Maldad / José García Abad Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1250. 8  de junio de 2018

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Sin Maldad / José García Abad

Sánchez y Borrell en el Gobierno
y Sol Gallego en ‘El País’, confluencia astral prometedora

   
No voy a emitir un juicio de intenciones dudando en exceso de si el nombramiento de Sol responde a la justa decisión de expulsar del primer periódico de España al Prisoe anti Sánchez de Cebrián, González, Rubalcaba; del periódico que aplicó su temible poder de fuego frente a Pedro Sánchez desde que este osó concurrir a la Secretaría General del PSOE. Desde entonces lo ha machacado hasta ayer. Tras ser elegido Sánchez, le daba la malvenida con un editorial titulado: “Un gobierno inviable”.
La elección de Sol Gallego-Díaz quizás no se deba a una conversión ética del periódico, sino más bien a un ejercicio de pragmatismo empresarial, avalado por el apoyo, al menos a Calviño, del primer poder económico de España: de Ana Botín, importante accionista de Prisa.

Nace, con moral de permanencia, un Gobierno sólido salvo algunos nombres más discutibles como Màxim Huerta, quizás la cuota de Ximo Puig, un periodista a quien no niego capacidad profesional pero que quizá la alta responsabilidad de la cultura le venga un poco ancha; y Pedro Duque, el astronauta, un nombramiento estilo Zapatero; debidamente compensados por gente de altura como José Borrell, Carmen Calvo, Margarita Robles, Nadia Calviño y todos los demás. Un gobierno superfeminista y supereuropeísta. Tanto Borrell como Calviño garantizan que el Gobierno Sánchez caminará por el camino opuesto del que emprende el gobierno italiano que aterra en Bruselas.

Al mismo tiempo Prisa, desprendida de Juan Luis Cebrián, nombra directora del diario El País a Soledad Gallego-Díaz, garantía de profesionalidad, independencia y buen juicio. ¿Simultaneidad o consecuencia?. No voy a emitir un juicio de intenciones dudando en exceso de si el nombramiento responde a la justa decisión de expulsar del primer periódico de España al Prisoe anti Sánchez de Cebrián, González, Rubalcaba; del periódico que aplicó su temible poder de fuego frente a Pedro Sánchez desde que éste osó competir por la Secretaría General del PSOE, optando por Susana Díaz de quien Borrell afirmaba en privado que “ejerce una especie de peronismo rociero”. Desde entonces lo ha machacado hasta ayer. Tras ser elegido Sánchez le daba la malvenida con un editorial titulado: “Un gobierno inviable”.

El Prisoe aplicó toda su artillería contra Borrell

Quizás no sea una conversión ética, sino más bien un ejercicio de pragmatismo empresarial, avalado por el apoyo, al menos a Calviño, del primer poder económico de España: de Ana Botín, importante accionista de Prisa.
En todo caso parece que queda en el pasado la prepotencia del Prisoe que se permitió vetar a Pepe Borrell como candidato a la Presidencia del Gobierno. Borrell tiró la toalla cuando le informaron en Prisa que irían contra él con su poderosa artillería. Le amenazaron con que le dedicarían un editorial diario poniéndolo a parir.

Soledad Gallego-Diaz, 67 años, 40 de competente trabajo en El País, periodista de una pieza bien hecha,  estaba harta del sectarismo del periódico en el que Juan Luis Cebrián ejercía un poder omnímodo, horrorizada ante las purgas con que éste ejercía su prepotencia y alarmada por el alquiler de su línea editorial a los grandes poderes económicos. Escribía su brillante columna y no se molestaba en pasarse por Miguel Yuste, la sede del periódico al que dedicó la mayor parte de su vida profesional. Era una exiliada interior, una referencia de la decencia profesional.

Bajo la losa de la autocensura

Los redactores de El País añoran los tiempos en que pisaban fuerte en las mejores moquetas, políticas y económicas, sin preocuparse demasiado de que quienes se sintieran perjudicados acudieran en queja a la empresa. Se tomaban en serio la definición de noticia que suele repetir Juan Luis Cebrián: “Noticia es aquello que alguien no quiere que se publique”. Si no hay perjudicado no hay noticia.

Echan de menos aquellos tiempos en que la dirección de El País contestaba con desprecio cualquier intento de presión ajena. Como cuando el 21 de febrero de 1999 su dominical, que tiraba millón y medio de ejemplares, sacó una portada con una entrevista con Ana Patricia Botín que le costó a ésta la expulsión del Santander donde ocupaba el cargo de consejera directora general.

Ahora, el temor a pisar callos protegidos les agobia y les lleva a la autocensura que, en mi opinión, es la forma moderna de la censura. Sin duda la más eficaz. No es un consuelo que todos los medios de información tengan su nómina de  personajes protegidos y su lista de materias reservadas, pero El País había sido diferente, un periódico ejemplar que disfrutaba de una sociedad de redactores a la que se consulta para el nombramiento de director, aunque su opinión no fuera vinculante.

Dejó de ser un buen ejemplo

El País está dejando de ser un buen ejemplo. Lo primero que se siente obligado a hacer quien ingresa en el mismo es averiguar los “códigos internos”, las líneas rojas como se dice ahora, su espacio de libertad. El riesgo de represalias es una realidad que puede afectar a su carrera profesional o incluso a la continuidad en el periódico.

Es lo que le ocurrió a Miguel Ángel Aguilar, una de las referencias más brillantes de la historia de El País. Aguilar se permitió expresar su alarma en una entrevista para el New York Times asegurando que algunos periodistas de El País tienen la sensación de que la situación ha alcanzado niveles de censura. Aguilar fue despedido fulminantemente con un cínico pretexto: que el columnista de El País promovía Ahora, un semanario de la competencia que hacía meses que estaba en la calle. Como si semejante semanario de clientela selecta pero minoritaria pudiera hacer competencia al primer diario del país.

También resulta expresiva de la situación que Juan Luis Cebrián prohibiera a los colaboradores de la casa que participaran en tertulias de La Sexta, que se había hecho eco de la aparición de su nombre en los papeles de Panamá. En esta ocasión Pepa Bueno no pudo evitar el despido de  su programa en la SER, Hoy por hoy, de Ignacio Escolar, director de Eldiario.es, uno de los medios que junto a El Confidencial y La Sexta proporcionaron dicha información. Los periodistas de El País comentan jocosos cómo su periódico proporciona en lugar destacado una entregada entrevista con el ministro del Deporte de Qatar mientras se censuran los aspectos más polémicos del emirato. Hoy cualquier acuerdo publicitario que se establezca con ayuntamientos o comunidades autónomas está condicionado a compensación informativa. No se puede escribir de las imputaciones del HSBC por blanqueo de capitales y fraude fiscal o de cualquier asunto que afecte a los personajes protegidos.

 

Firma:

Lleva ejerciendo la profesión de periodista desde hace más de medio siglo. Ha trabajado en prensa, radio y televisión y ha sido presidente de la Asociación de Periodistas Económicos por tres periodos. Es fundador y presidente del Grupo Nuevo Lunes, que edita los semanarios El Nuevo Lunes, de economía y negocios y El Siglo, de información general. 

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