Entrevista / Leo Bassi Tiempos de hoy

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 Nº 1246. 11  de mayo de 2018

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Entrevista / Juana Vera (Santiago de Compostela)

Leo Bassi, bufón

“Deseo provocar la carcajada profunda”

Pertenece a una saga de payasos que se remonta al 1840. Comenzó a trabajar en el circo a los siete años. A los diez recorrió diferentes países como malabarista del Trío Bassi. A los 23 creó en solitario El circo más pequeño del mundo, con el que recorrió el mundo. Leo Bassi (Nueva York 1952) no ha dejado de crear desde entonces. Premio Off Broadway Theater y Premio FAD de Barcelona, entre otros galardones, ha despertado nuestras conciencias con El ejecutivo, El suicidio electrónico, El Bassibús, Revelación y, ahora, con El último bufón, espectáculo con el que revisa 40 años de su trayectoria. “Deseo provocar la carcajada profunda. Esa que cambia la vida. Que libera nudos, miedos. Vivir con miedo es terrible”, reflexiona y añade: “La sociedad italiana es decadente. Tiene miedo. Se siente invadida por el extranjero. Por eso en Italia triunfan los partidos xenófobos”.


MATEO AMATI

"Tengo 66 años. Seguir siendo bufón a esta edad requiere tener un pozo inagotable de esperanza"   "Con una carcajada el cuerpo dice que ha superado un miedo. Vivir con miedo es terrible"

¿Cuál es la palabra que resume su nuevo espectáculo?
Lo resumen dos palabras. La primera es la palabra bufón, a través de la que quiero explicar la profundidad de ser bufón. La espiritualidad de ser bufón. Un palabra en la que es clave la humildad. Bufón hace referencia al mundo popular, a la calle. La segunda palabra es orgullo. Orgullo de ser bufón. De pertenecer a la séptima generación de una familia de bufones.

¿Cuál es la palabra que resume su corazón?
Esperanza. La esperanza es fundamental en el payaso. Tengo 66 años. Seguir siendo bufón a esta edad requiere tener un pozo inagotable de esperanza. Hay que creer en la vida, en la humanidad, para ser bufón. Si no, es imposible.

¿Qué clase de bufón es usted?
Muy bueno. Muy amable. Gracioso es quizá la palabra que mejor me comprende. Me gusta reir. Hacer chistes. Quizá pueda herir, pero no hago chistes para herir.

¿Deja de ser usted bufón en algún momento?
No. Los bufones tienen dos aspectos en su personalidad. El que se ve, el divertido. Y el que filosofa. Para hacer un chiste hay que pensar antes. El chiste nace de mi lado observador, más serio. No hay contradicción, en este sentido, en mi persona. Para poder reírse de las cosas hay que observar, analizar. No veo oposición entre pensar y reír. Son una misma cosa. Yo no soy actor. Un actor representa a su personaje y lo cuelga en la percha al salir del teatro. Yo no hago un personaje. Lo que se ve es lo que soy. No tengo un problema de identidad por ello. 

¿Cómo ha evolucionado y cambiado el oficio de bufón desde 1840, año al que se remonta el linaje de bufones de su familia?
De una manera muy clara. La técnica ha creado la pantalla. Mi familia, en el siglo XIX y a comienzos del XX, también ahora, se situaba ante el público en una plaza, en el circo o en el escenario de un teatro. El público iba a verla actuar. No había intermediarios entre el público y mi familia. Hoy trabajas para la televisión, por ejemplo, y lo que finalmente ve el telespectador no es, en gran parte de los casos, lo que el bufón quiere decirle. Se manipula el mensaje. El contenido es más hipócrita. Hoy es más fácil manipular a la gente, que ve los espectáculos en su móvil, en su ordenador.... Hay un gran aparato entre el artista y el público, en el que el artista es el último en decidir.

¿Cómo se puede cambiar esto?
Viniendo a mi espectáculo. En él no hay filtros. Es una invitación al público para que sea consciente del peligro de las pantallas. También trato, a través del mismo, de favorecer la comunicación directa. Intento convencer también a los jóvenes bufones. Decirles que tengan cuidado. Que no se dejen manipular. Que no se vendan. Que resistan. La comicidad blanda, la de un chiste tras otro sin significado profundo no es buena. Hay que mantener la integridad. Es algo ético. Es mejor ser pobre con ética que rico sin ética.
 
Reírse del arte, ¿es posible?
Del arte verdadero, no. La risa es un arte y respeta al arte verdadero.  Del arte falso, hipócrita, sí. De los artistas que son adulados por la burguesía se puede uno reír.

¿Qué es la risa?
La cosa más importante. El espíritu y el cuerpo se unen cuando uno ríe. En ese momento se siente uno vivir. Hay una risa fácil y una risa más profunda. La televisión proporciona la primera. La segunda  es la que intento conseguir

¿Qué es la sonrisa?
La sonrisa es una aprobación. Es decir, de acuerdo. Hay un chiste para hacer reír y sonreír es estar de acuerdo. Sonreír da placer al que sonríe y al que recibe la sonrisa. La carcajada es perder el control. La carcajada no se puede controlar. Es más profunda en su origen. Va más lejos. Deja huella. Es más intensa. Es más complicado generarla. Con una carcajada el cuerpo dice que ha superado un miedo. Vivir con miedo es terrible.

¿Qué desea usted provocar: risa, sonrisa, pasión?
Carcajada. Hay carcajadas de distintas intensidades. La hay superficial. La hay más intensa. Una carcajada te puede cambiar la vida. Liberar un nudo.

Ha habido elecciones en Italia, aún no se ha formado gobierno. ¿Qué le parece la situación política en su país?
Decadente. Los resultados electorales recientes reflejan la decadencia de la sociedad italiana. Decadencia en su vitalidad. La sociedad italiana se halla dominada por el materialismo, por las apariencias. Es una sociedad muy consumista. Los partidos de derechas reflejan todo esto.

¿Y el Movimiento Cinco Estrellas, creado por un cómico?
Conozco a Peppe Grillo. Es cómico. Un buen cómico. Ha organizado un partido político con tendencia bastante chauvinista. Hay decadencia también en el movimiento social italiano. El Partido Comunista Italiano era enorme en los años 60. Ahora no. Me vine a España, en el año 1994 para salir de ese agujero. Me vine por amor. Me casé con una española y vivo en España.

¿Qué piensa de la gestión de la política migratoria en la Unión Europea?
En la Unión Europea hay una caída absoluta de la natalidad. No hay niños. La gente quiere consumir. Tener un hijo es caro. Los musulmanes, al contrario, valoran la infancia. Para ellos los hijos son causa de felicidad. En la Unión Europea mucha gente se siente invadida. Hay pocos niños y muchos de los que hay son musulmanes. Hay miedo en la calle. Esto en Italia se palpa. La gente mayor se siente invadida por los extranjeros. Por todo ello, no es un misterio que los partidos de derechas antiinmigrantes triunfen en las urnas. El Movimiento Cinco Estrellas, Liga Norte y Forza Italia son partidos racistas porque la sociedad, en este caso la italiana, tiene miedo. Es decadente. Estuve en Palestina con mi espectáculo y, curiosamente, allí hallé más energía en la calle. Las personas no tienen allí los mismos miedos.

¿Y en España?
Había menos miedo que en Italia en los años 90, cuando llegué aquí. Hoy también hay menos miedo y más vitalidad, más alegría. Francia es otro caso. Es triste. Hay muros sociales. La extrema derecha es muy fuerte en Francia.

¿Hacia dónde va Europa?
El futuro de Europa depende de la estabilidad política y económica de Alemania. Es el país más influyente... Y por ahora es súper estable y goza de una armoniosa política. Loable... A pesar de todo. Actúo mucho allí y conozco el país.