Errejón reclama su territorio Tiempos de hoy

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 Nº 1243. 20  de abril de 2018

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Política / Manuel Capilla

Iglesias pacta una paz lastrada por la desconfianza

Errejón reclama su territorio

Mientras se ultima el proceso de primarias en la Comunidad de Madrid, la supuesta conspiración desvelada por Carolina Bescansa ha terminado de envenenar un ambiente en el que se estaban viviendo las tiranteces habituales en la negociación de una candidatura. Errejón ha puesto tierra de por medio, calificando el documento de Bescansa de “delirante”, e Iglesias ha dado por buenas sus explicaciones. Pero las heridas de Vistalegre II se han reabierto y los partidarios del secretario general vuelven a contemplar a Errejón con profunda desconfianza, a pesar de que se haya conseguido cerrar una candidatura unitaria.


Errejón, Iglesias y Espinar comparecían ante la prensa el jueves para anunciar el acuerdo de cara a las primarias en Madrid. / Podemos

En la tarde del jueves salió algún rayo de sol en el nubladísimo cielo de Podemos, gracias la rueda de prensa convocada por Pablo Iglesias que sirvió para ratificar su confianza en Iñigo Errejón y para escenificar el acuerdo unitario de cara a las primarias en la Comunidad de Madrid. Pero en las 24 horas previas, tras conocerse un documento en el que Errejón y Carolina Bescansa habrían acordado, hasta el más mínimo detalle, una operación para intentar descabalgar a Iglesias de la secretaría general de Podemos, todo fue silencio. Un silencio denso y elocuente por parte de la dirección del partido y de las personas más próximas al líder. Y que daba a entender que pocos se creen que la persona que representará a Podemos en las elecciones autonómicas madrileñas desconociera por completo el contenido del documento difundido por Bescansa.

El texto, difundido por el canal de Telegram de la que fuera fundadora del partido, coloca a Bescansa como número dos de la candidatura de Errejón en la Comunidad de Madrid y cambio de que él comprometa recursos humanos y económicos en su intento de descabalgar a Iglesias de la secretaría general en un plazo que no concreta. Poco después de difundirse como la pólvora de teléfono en teléfono, Bescansa comparecía rauda para explicar que desconocía el contenido del texto porque lo había redactado “su equipo”. Ello a pesar de que, como diputada rasa y sin cargo en la ejecutiva, no tiene personal del partido a su cargo y de que, además, varios medios hayan seguido el rastro del archivo y hayan confirmado que salió de la cuenta personal de Bescansa. Sin embargo, para la dirección del partido tiene poca relevancia la posición de una Bescansa que tiene un apoyo orgánico prácticamente inexistente, que quedó en el ostracismo tras Vistalegre II y que pocos ven con futuro en Podemos después de este episodio. Pero la supuesta implicación de Errejón ha escocido, y mucho, porque era la persona en la que se había confiado para reflotar las expectativas del partido. Hoy por hoy todo Podemos está volcado en la conquista de la Comunidad de Madrid como paso previo a las generales.

Errejón convocaba a los medios casi al mismo tiempo que Bescansa para subrayar que el documento es “inaceptable” y “delirante”, comprometiendo su apoyo a que Iglesias sea “presidente del Gobierno en 2020”. Pero al mismo tiempo reconocía que le había ofrecido ser la número dos de su lista y que estuvo reunido con ella, en el despacho en el Congreso de la diputada, la misma mañana del miércoles, antes de que se difundiera el documento.

La ‘Operación Jaque Pastor’, en el recuerdo
Y ante estos indicios, la desconfianza ha vuelto a instalarse entre los partidarios de Iglesias, por mucho que el propio secretario general haya dado por buenas las explicaciones de Errejón y siga manteniéndole la confianza. Todos en Podemos recuerdan como hace ahora dos años se cesó al secretario de Organización, el errejonista Sergio Pascual, por lo que se interpretó como componendas parecidas. Entonces fue lo que se conoció como ‘Operación Jaque Pastor’ -también desvelada a través de los canales de Telegram que manejan los miembros de Podemos-, que consistía en el supuesto intento de los errejonistas de controlar el partido en la Comunidad de Madrid. Aunque la acusación iba más allá. El núcleo más próximo a Iglesias acusaba a Errejón y los suyos de querer articular un partido dentro del partido, no sólo con sus cargos, también con su personal liberado. Una acusación que los errejonistas devolvían a los más próximos a Iglesias, como Irene Montero, Rafa Mayoral o Juanma del Olmo, a los que responsabilizaban poco menos que del secuestro de Iglesias y del Podemos original, acercándolo a la izquierda clásica y alejándolo de las posiciones transversales con las que nació.

Carolina Bescansa afirmó desconocer el contenido del documento difundido desde su cuenta de Telegram. / EP

La atmósfera en la planta cuarta del Congreso y en la sede del partido en la calle Princesa llegó a hacerse irrespirable y se terminó cerrando con una victoria incontestable por parte de Iglesias en Vistalegre II, cuya lista cosechó el 60% de los apoyos, el doble que la de Errejón. Con las fuerzas que habían adjudicado a cada uno los inscritos, se firmó un armisticio por el que Iglesias seguía reconociendo a Errejón como un activo muy importante de Podemos y se comprometía a apoyarle para que fuera su candidato en las elecciones autonómicas madrileñas. De la otra parte se infería el mantenimiento de la lealtad a la dirección elegida por las bases. Una entente personal por la que ambos parecían dispuestos a tolerarse en beneficio del proyecto.

En ese papel de candidato ‘in péctore’ lleva Errejón alrededor de un año. Ha recorrido la región de arriba abajo, manteniendo encuentros con todo tipo de colectivos y tendiendo puentes con el PSM para una entente poselectoral, como ya relataba El Siglo la semana pasada. Y desde la dirección del partido, tanto nacional como regional, entienden que le han dado muchas facilidades, que han atendido casi todas sus peticiones y que han cerrado filas en torno a él.

Errejón, en busca de ‘blindaje’
Antes de navidades, Ramón Espinar remodeló la ejecutiva regional y el grupo parlamentario en la Asamblea para reducir el peso de Anticapitalistas en ambos y dar entrada a una figura en ascenso en las filas del errejonismo, Mónica García. Esta médica, trabajadora del Hospital 12 de Octubre, se ha hecho con la presidencia del grupo parlamentario en la Asamblea y está llamada a ser una figura relevante en la candidatura errejonista.

Otra señal de que la entente Iglesias-Errejón surtía efecto fue el acuerdo que construía una candidatura unitaria para el consejo ciudadano de la ciudad de Madrid, el pasado mes de noviembre. En los días previos, la negociación se atascó, pero la intervención directa de los propios Iglesias y Errejón, bis a bis, consiguió articular in extremis, apurando el plazo de inscripción, una candidatura encabezada por el ex Jemad Julio Rodríguez.

En esta ocasión, las negociaciones también las estaban llevando ellos dos personalmente, según las fuentes consultadas por El Siglo. El secretismo era absoluto, pero a lo largo de la semana el clima en la cúpula de la formación morada era de incertidumbre, pero de confianza. Como sucedió con el proceso en la ciudad de Madrid, se apuraría el plazo pero finalmente habría fumata blanca, según apuntaban estas voces. Y eso es lo que ha terminado confirmando la rueda de prensa que Errejón y Espinar concedieron en la sede de Podemos el pasado jueves.

Las conversaciones directas entre Iglesias y Errejón se habían hecho necesarias después de que el ex número dos del partido mostrara su incomodidad con la intención de acelerar el proceso de primarias. Estaba a gusto cocinando la candidatura “a fuego lento”, y entendía que con la presentación de la moción de censura no era el momento de abordar un proceso interno. Mostró su discrepancia ante los medios y a Iglesias le faltó tiempo para replicar que no estaba dispuesto a tolerar “ni media tontería” sobre cuestiones internas. Pocos días después, el domingo 15 de abril, la dirección autonómica de Podemos aprobaba un documento que recogía casi todas las demandas de Errejón. En primer lugar, se votará simultáneamente al candidato y a la lista, entre el 9 y el 14 de mayo. En segundo, la lista ganadora tendrá mayoría holgada en la candidatura, aún en el caso de que finalmente no se llegue a un compromiso de consenso. Y, por último, lo más importante para Errejón: el candidato podrá designar un comité de campaña de su confianza y dirigir la misma “en colaboración” con los órganos de Podemos, “pero con autonomía”.

Tras el acuerdo anunciado el jueves, Errejón mantiene intactas sus intenciones de convertirse en un ‘barón’, con mando en plaza en la Comunidad de Madrid. Un buen resultado en los comicios del año próximo multiplicará las posibilidades de Iglesias en las generales y reforzará su posición de cara a una hipotética candidatura a la secretaría general. Eso es algo que en Podemos se tiene claro que se producirá a largo plazo, al igual que no necesariamente se tiene que producir en competencia con Iglesias. Pero ahora eso ahora no toca, sostienen en un partido, que va a volcar todas sus energías en la baza de la Comunidad de Madrid. 

Los socialistas, ‘seducidos’ por Carmena

Los socialistas han filtrado una encuesta que prevé un retroceso en los apoyos de la alcaldesa. / EP

La ‘bomba Bescansa’ se conocía casi al mismo tiempo que El País difundía que el secretario general de los socialistas madrileños, José Manuel Franco, había ofrecido a Manuela Carmena liderar su candidatura en las municipales. Y al igual que en el Congreso los afectados por el documento de Bescansa se apresuraban a dar explicaciones, a 500 metros de allí, en el Palacio de Cibeles, la número dos de Carmena, Marta Higueras, convocaba a los medios para negar la mayor. Todo fue en el contexto de una “charla informal”, según Franco, cuyo comentario habría sido en tono “de broma” y Carmena lo habría rechazado frontalmente.

Pero al margen de lo que puede ser calificado casi de anécdota, lo cierto es que la información da idea de una cierta debilidad tanto de Ahora Madrid y Podemos, que no terminan de tener confirmada a Carmena, como del PSM, huérfano de líderes con tirón en el Ayuntamiento, a diferencia de lo que ocurre en la Comunidad con Ángel Gabilondo. Para tratar de arreglar el entuerto, que no deja en buen lugar al futuro candidato o candidata –el nombre de la exministra Beatriz Corredor es uno de los que más suena- el mismo jueves se difundía desde Ferraz una encuesta que subrayaba que el Ayuntamiento va a estar muy disputado dentro de un año y que Ahora Madrid retrocedería de forma importante. Según este sondeo, PP, PSOE y Cs obtendrían 14 concejales cada uno, mientras que Ahora Madrid, por su parte, lograría 12, a los que habría que sumar 3 más de Izquierda Unida –que ya está integrada en Ahora Madrid-. Es decir, cinco menos de los que tiene Ahora Madrid, aunque servirían para revalidar la mayoría que sostiene a Carmena en la alcaldía.