Los guerrilleros entregan el gobierno Tiempos de hoy

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 Nº 1240. 29  de marzo de 2018

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Política / Fernando Ravsberg (La Habana)

Cuba se prepara para el relevo de Raúl Castro

Los guerrilleros entregan el gobierno

Cuba está inmersa en un proceso electoral que finaliza el 19 de abril y que trae consigo el traspaso generacional. Saldrán del gobierno los viejos guerrilleros de la Sierra Maestra y la isla será gobernada por cubanos nacidos y educados dentro de la Revolución. Otra novedad es que personas diferentes ocuparán los cargos de primer secretario del Partido Comunista (PCC) y de presidente de la República. También se produce un cambio cultural, la generación analógica es sustituida por una digital en un momento en el que el país da, con mucho retraso, el salto hacia el ciberespacio.


La experiencia de Miguel Díaz Canel, que conoce a la perfección tanto el aparato del partido como las tareas de gobierno, así como su juventud, 57 años, hacen de él, el político cubano con más papeletas para sustituir a Raúl Castro en la Presidencia de la República.

El acceso al poder de políticos nacidos tras la Revolución daría un impulso a las reformas

El candidato del PCC para sustituir a Raúl Castro en la presidencia de Cuba es Miguel Díaz Canel, un ingeniero de 57 años que ya ha sido nombrado primer vicepresidente. “Para mí es el más probable pero también el más conveniente. No creo que entre los actuales dirigentes haya muchos que tengan tanta experiencia de gobierno. Los que lo conocen dicen que es organizado, sabe escuchar y toma decisiones bien pensadas”, asegura el exdiplomático cubano Carlos Alzugaray. Coincide con el profesor y analista Esteban Morales, quien cree que “Díaz Canel sería  al final la opción,  por ser el más joven de los experimentados”.

Y realmente tiene una larga experiencia, fue un activista político desde su adolescencia, paso por puestos de dirección de la Juventud Comunista, del PCC, de gobiernos provinciales, fue ministro y ahora vicepresidente. En 1994, durante la peor crisis económica de la Cuba revolucionaria, lo ubican al frente de la provincia de Santa Clara. Sus características personales dieron mucho que hablar, andaba en bicicleta, usaba el pelo largo y vestía shorts. Era la antítesis de la imagen del dirigente político cubano.

Su gestión en la provincia también fue a contramano de lo que se hacía en La Habana. Permitió el desarrollo de un movimiento rock, muy mal visto a nivel nacional; autorizó festivales de tatuajes, cuando éstos se consideraban un sello de marginalidad, y protegió el nacimiento del primer centro cultural administrado por la comunidad LGBTI. 30 años después, El Mejunje se ha convertido en el mayor símbolo de inclusión en la nación, con espacio para los boleros de los abuelos, el rock de sus nietos, los festivales travestis y programación dominical para niños.

En 2003 Díaz Canel es ubicado al frente de la provincia de Holguín para acabar con la corrupción que había hecho metástasis dentro del PCC y del gobierno local. En medio de su mandato esta región sufre un devastador huracán que arrasa las viviendas, los cultivos y las comunicaciones por lo que en sus manos estuvo también la reconstrucción material.

Fue nombrado ministro de Educación Superior en 2009 con la delicada tarea de ligar la Universidad a la economía, algo que chocaba con el proyecto fidelista de dar acceso ilimitado. El país cuenta con 1,2 millones de graduados pero la economía no es capaz de asimilarlos por lo que muchos terminan frustrados o emigrando. Díaz Canel redujo plazas, priorizó las carreras de mayor interés económico, promovió la formación de técnicos medios y la apertura de escuela de oficios. La pirámide cubana está tan invertida que es más fácil encontrar un físico nuclear que un buen fontanero.

¿Cambio de gobierno?
Mucho se habla de un cambio de gobierno pero en primera instancia sólo se sustituirá al presidente. El resto de los cargos son ocupados desde hace años por personas de la misma generación de Miguel Díaz Canel. Sin embargo, Carlos Alzugaray advierte de que no se puede subestimar “el cambio institucional: será muy importante pues tendremos un sistema bicéfalo (diferentes líderes al frente del PCC y del Gobierno) y no unicéfalo como hasta ahora. Las instituciones tendrán que ajustarse a esa realidad”.

Algunas de las carteras ministeriales más importantes para Cuba ya están ocupadas por personas que rondan los 60 años y son considerados “políticos jóvenes”. El sector cultural, uno de los más fuertes del país, es a su vez uno de los más difíciles de manejar para el Gobierno, por lo cual es probable que el ministro Abel Prieto, un intelectual muy respetado por sus congéneres, siga al frente. Igual ocurrirá con Manuel Marrero al frente de Turismo, la industria más dinámica de la isla con un crecimiento superior al 15% anual.

La cartera de Salud Pública también la lleva un miembro de esa generación. El Dr. Roberto Morales ha logrado mantener los índices nacionales, una mortalidad infantil de apenas cuatro por cada mil nacidos vivos y una esperanza de vida superior a los 79 años. Pero hay mucho más: cuenta con decenas de miles de cooperantes de salud ubicados en 60 países, los cuales aportan a las arcas del estado el 70% del ingreso nacional, más que las remesas, el turismo y el níquel juntos.

Al frente del Consejo de Seguridad Nacional, controlando los aparatos militares y de seguridad. Está el coronel Alejandro Castro, el único hijo varón del presidente, especializado por los soviéticos en temas de Inteligencia. La confianza que deposita Raúl Castro en él es tal que fue su representante personal en las negociaciones secretas con el presidente Obama. De todas formas el profesor Morales considera que la presencia de Raúl Castro unos años más al frente del PCC es clave porque “es el de más prestigio  y al que más respetan, sobre todo los guardias, que es el sector más duro”.

Durante los primeros años los viejos guerrilleros se mantendrán al frente del PCC, el cual aparece en la Constitución de la República como “la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo”. Podría parecer que ellos ostentarán el poder real y que el traspaso generacional es sólo cosmético pero en realidad no es así.

Raúl Castro, que cuenta con el apoyo popular, podría continuar unos años más al frente del partido.

Manos libres para las reformas
Las reformas promovidas por Raúl Castro han contado con el apoyo de la mayoría de los cubanos, expresado en asambleas en los barrios, centros de trabajo o de estudio. Sin embargo, a la hora de aplicarlas sufren demoras, trabas y zancadillas, a tal punto que pasados cinco años sólo se habían materializado el 21% de los cambios aprobados. Incluso se dieron pasos atrás, no se permiten nuevas  cooperativas, la apertura de restaurantes y hostales está congelada y no existe mecanismo alguno para legalizar una pequeña o mediana empresa.

Carlos Alzugaray considera que “una vez que Raúl se retire, los demás históricos tendrán que retirarse también y muchos hoy ocupan cargos importantes”. Algunos de estos “históricos” miran con desconfianza la apertura económica, temen que lleve al capitalismo y a la dependencia de EE UU. Sin ellos en el Ejecutivo, el proceso de reformas se podría acelerar, lo cual es imprescindible para que la economía se normalice. La unificación monetaria, por ejemplo, provocará el cierre de muchas empresas estatales ineficientes, generando cientos de miles de desocupados que sólo pueden encontrar trabajo si se permite la empresa privada.

Gran parte de las reformas han sido mediatizadas por contramedidas, el mejor ejemplo es el del mercado automotor. Cuando se legalizó la venta de automóviles, el sector inmovilista presionó y logró que se aplique un 800% de impuesto, haciendo incosteable la compra. Hoy un Peugeot 0 km. cuesta de 250.000 euros y un pequeño Lada ruso, con 30 años de uso, se cotiza en 20.000 euros. Además, cada vez que aparece un caso de corrupción o cualquier otro problema en el sector privado reclaman poner freno a las reformas.

Con una oposición mínima, balcanizada y sin respaldo social, los principales desafíos serán de índole económico. “En lo inmediato, va a tener que manejar una crisis económica y financiera que todavía no toca fondo, y que puede agravarse aún más producto de lo que parece ser una caída irreversible de los vínculos comerciales con Venezuela”, afirma el profesor y economista cubano Pavel Vidal. Agrega que para superar la crisis necesitará “profundizar el proceso de reformas económicas”, sobreponiéndose a “las fuerzas internas que se resisten a los cambios”.

El equipo de gobierno entrante no cuenta con la legitimidad histórica de los viejos guerrilleros: “Ni el carisma ni un pasado heroico se heredan”, explica el profesor cubanoamericano Arturo López Levi, y agrega que “el nuevo liderazgo depende más de un legitimidad por gestión medida en estabilidad social, seguridad pública, crecimiento económico o mejoría del bienestar de la población, entre otros parámetros. Su liderazgo está forzado a ser más receptivo y sensible ante las opiniones de sus gobernados”. Parece comprenderlo el candidato Miguel Díaz Canel quien, tras votar el domingo 11, prometió “escuchar a la población, propiciar debates y alentar a solucionar los problemas”.

El sistema electoral cubano

—Las elecciones generales en Cuba se realizan cada cinco años y las municipales cada 2,5 años.

—Comienza con la postulación de candidatos municipales en asambleas de barrio, donde los vecinos deben proponer un mínimo de dos personas.

—La propaganda está prohibida, a los candidatos sólo se les permite una hoja con su foto y biografía puesta en el colegio electoral.

—Las Comisión Electoral escoge el 50% de los candidatos a diputados entre los delegados municipales y provinciales electos.

—El otro 50% son representantes de los sindicatos, organizaciones estudiantiles, federación de mujeres, etc.

—A nivel nacional se lleva a votación una lista única de 605 candidatos a diputados a la Asamblea Nacional para igual cantidad de puestos.

—Para resultar electo un candidato debe obtener más del 50% de los votos válidos, de lo contrario hay que repetir la votación con una nueva lista.

—En su primera sesión los 605 diputados electos eligen a uno de ellos como presidente del Consejo de Estado, nombre con el que se conoce al jefe del Gobierno.

—La elección del presidente se postergó dos meses para realizarla el 19 de abril próximo, aniversario de la derrota de la invasión de Bahía de Cochinos, organizada en 1961 por EE UU.

—Los diputados nacionales y los delegados municipales no reciben ningún pago por su trabajo político, siguen viviendo del salario que percibían antes de ser electos.

—El voto no es obligatorio a pesar de lo cual en las elecciones del 11 de marzo participaron más del 82% de los votantes registrados, y fue la menor participación de la historia.

 

 

 

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