Referencia Tiempos de hoy

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 Nº 1234. 16  de febrero de 2018

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Política / Manuel Capilla

Los de Rivera se enredan con el 8 de Marzo en plena luna de miel con las encuestas

Ciudadanos choca con el nuevo feminismo

Ciudadanos ha tropezado con su primera piedra tras verse catapultados en las encuestas a partir del 21-D. Albert Rivera y los suyos están topándose con la contestación de los colectivos feministas que organizan y apoyan la huelga feminista del próximo 8 de Marzo, una cita de la que desde el partido naranja se desmarcan tildándola de “ideológica”. Así, mientras el PP opta por ponerse de perfil, Unidos Podemos echa el resto con la convocatoria y el PSOE apoya el paro de dos horas convocado por los sindicatos, Ciudadanos ha vuelto a despertar la hostilidad de las feministas, que no olvidan la posición de los naranjas en temas como la gestación subrogada o la custodia compartida.


Inés Arrimadas, con el aplauso de Albert Rivera, ha afirmado que no se suma a la huelga del 8 de Marzo porque ella no es “comunista”.  / EUROPA PRESS

“Soy feminista, lo que no soy es comunista”. Así zanjaba Inés Arrimadas sus reticencias a apoyar la huelga feminista convocada para el próximo 8 de marzo por una plataforma que agrupa a organizaciones de mujeres de toda España. Un rechazo frontal basado en que en la convocatoria “se mezclan cuestiones ideológicas porque se habla de luchar contra el capitalismo, y por tanto contra el libre mercado”.  “No es la mejor opción mezclar una lucha que es de todos, de hombres y mujeres, con cuestiones ideológicas”, subrayaba Arrimadas.

Cierto es que en el manifiesto de la Coordinadora Feminista que impulsa y organiza la huelga y todos los actos previos que se están organizando por todo el territorio nacional se afirma, entre otras cosas, que el movimiento feminista va contra “el orden patriarcal, racista, capitalista”. Sin embargo, no sucede lo mismo en el manifiesto conjunto de CCOO y UGT, que no secundan la huelga de 24 horas impulsada por la Coordinadora, pero sí han convocado un paro de dos horas que también secunda el PSOE. Los sindicatos subrayan “nuestro compromiso para combatir todas las formas de violencia y de discriminación contra las mujeres” y denuncian “la pasividad del Gobierno en políticas de igualdad”.

A medida que la agenda feminista va ganando terreno en los medios y en el discurso de los partidos políticos, se hace más y más evidente que Ciudadanos no termina de estar cómodo en estas cuestiones. Tampoco el PP, pero los populares han optado, en el mejor estilo Rajoy, por ponerse de perfil y regatear la cuestión lo mejor que han podido, explicando, por boca de Fernando Martínez-Maíllo, que la “huelga nos parece una posición como otra cualquiera”. Eso sí, después de que Mariano Rajoy respondiera con un “no nos metamos en eso” al ser cuestionado por la brecha salarial, Maíllo ha dejado claro que “nosotros estamos de acuerdo con equiparación salarial y con reducir la brecha salarial y respetamos cualquier huelga en cualquier ámbito. Pero por ir a la huelga o por no ir no significa que estés más a favor o más en contra de algo que es justo: que todos los hombres y mujeres tienen que tener el mismo sueldo”.


La diputada Melisa Rodríguez, preguntada por si se sentía feminista, afirmó que “yo busco la igualdad de las personas reales: mujeres, hombres y seres”. / EP

Las polémicas posiciones de Ciudadanos
Ni Ciudadanos ni PP están cómodos, pero mientras los populares cuentan con representantes como Ana Pastor, respetada dentro y fuera de su partido por sus firmes convicciones a favor de la igualdad entre hombres y mujeres (ver apoyo), los naranjas no han perdido la ocasión de meterse en charcos. Por ejemplo, el pasado mes de enero, su diputada Melisa Rodríguez se enredaba en una entrevista concedida a la publicación Más Mujer, en la que, cuestionada sobre si se considera feminista respondía que: “yo busco la igualdad de las personas reales: mujeres, hombres y seres. Por ello, presentamos el proyecto de ley para que los perros sean personas. No se puede tener un ser vivo como si de un  bien material se tratase. Creo en las personas por igual, sin etiquetas”.

Y cuando no tropieza y se mete en charcos, los de Albert Rivera chocan frontalmente con las posiciones que han venido defendiendo las organizaciones feministas. Es el caso, por ejemplo, de la gestación subrogada. Ciudadanos presentó en junio una Proposición de Ley al respecto en el Congreso que buscaba regular la cuestión, exigiendo a la mujer gestante tener más de 25 años, ser española, haber sido madre con anterioridad y cumplir con una renta mínima. Pero desde las organizaciones feministas siempre se ha sostenido que esta práctica promueve la comercialización del cuerpo de la mujer y se han opuesto firmemente. Una posición con la que se han alineado tanto PP, como PSOE y Unidos Podemos, que hasta llegaron a querer incluir la gestación subrogada en el Pacto contra la Violencia de Género aprobado el verano pasado, planteada como una violencia más contra la mujer.

La cuestión de los vientres de alquiler, como se conoce coloquialmente, ya provocó las iras de las feministas hace dos años, cuando Pedro Sánchez suscribió el acuerdo de gobierno con Albert Rivera con el cual se sometió a la investidura. El Siglo relataba entonces, marzo de 2016 (ver número 1.147, ‘Las feministas no se fían de Rivera’) como una treintena de asociaciones de mujeres, muchas de ellas cercanas a los socialistas, habían dirigido sendas cartas a PSOE y Ciudadanos protestando por que el acuerdo recogiera lo que entendían como un retroceso en la igualdad de género: la regulación de la gestación subrogada y de la custodia compartida de los hijos, otro tema del que los de Rivera han hecho bandera.

Gestación subrogada y custodia compartida, en el punto de mira
En ese momento, las feministas consultadas por El Siglo aspiraban a sentarse con los dirigentes de Ciudadanos porque detectaban cierto desconocimiento en algunas materias. Se ve que con poco éxito, porque además de la Proposición de Ley sobre la gestación subrogada, Ciudadanos también ha registrado en el Congreso una moción para hacer prioritaria la custodia compartida, “la fórmula más deseable”, según señala el texto. La moción, esta vez sí, contó con el apoyo del PP, que recogió el asunto en el acuerdo de investidura que sostiene el gobierno de Rajoy. En ese momento, Amalia Fernández, presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis, explicaba a El Siglo que la custodia compartida “sería posible en una sociedad igualitaria, no cuando quien renuncia a ascender en su carrera profesional, prolonga su baja maternal con una excedencia, solicita una media jornada o deja de trabajar porque tiene peor sueldo con lo que eso implica de pérdida de derechos, es la mujer”. Si de los hijos “se ocupaba la madre, debe continuar siendo así. Si lo hacían por igual los dos progenitores, ningún problema. Pero que un padre súbito quiera serlo debería valorarse”, subrayaba Amalia Fernández.

Según algunas informaciones, el proyecto original de reforma del Código Civil –paralizada en el Parlamento desde hace un año- unificaría la legislación sobre este asunto incluyendo la adpción de la custodia compartida como ese “modelo deseable”. Ese es precisamente el término que emplea una sentencia del Supremo, de julio de 2011, en el que se basa esa reforma del Código Civil que trata de unificar un escenario que, hasta ahora, depende de la comunidad autónoma. En Aragón, Cataluña y País Vasco sí que es la fórmula preferente, pero en la mayoría de las autonomías sigue siendo prioritaria la custodia materna.

Las organizaciones feministas contemplan cómo los pasos que viene dando Ciudadanos les distancian cada vez más de ellas. Lo relativo a la huelga del 8 de marzo es sólo el último capítulo de un camino que tiene muchos hitos. Las feministas no olvidan cómo antes de las elecciones generales de diciembre de 2015 la formación naranja defendió eliminar el agravante penal por violencia de género. O cómo Toni Cantó, en 2013, cuando todavía formaba parte de UPYD, dijo a través de su perfil de Twitter que “la mayoría de las denuncias por violencia de género son falsas”, una afirmación que 125 organizaciones respondieron con el registro de una carta en el Congreso pidiendo la retirada de su acta de diputado.

El Siglo ya recogió el conflicto de los de Rivera con las
organizaciones feministas en su número 1.147 de marzo de 2016.

La izquierda, a la huelga
Y mientras la convocatoria del próximo 8 de marzo ha colocado a PP y Ciudadanos a la defensiva, la izquierda parlamentaria se encuentra mucho más a gusto con estas movilizaciones. Especialmente Unidos Podemos, que ha hecho bandera de la reivindicación. De hecho, algunas de sus líderes han estado involucradas en la organización del evento. Es el caso, por ejemplo, de la responsable de Feminismos del partido, Sofía Castañón, que estuvo presente en el encuentro estatal de organizaciones celebrado en Zaragoza el pasado 14 de enero, junto a otras representantes de los círculos feministas del partido morado. Y es que después de que Podemos fuera acusado de machismo, desde la Asamblea de Vistalegre el partido ha emprendido una feminización de las portavocías –con los nombramientos de Irene Montero en el Congreso y de Noelia Vera como portavoz de la ejecutiva– y ha asumido convertirse en el partido “de la revolución de las mujeres”, como expresaba el propio Iglesias en su último informe ante el Consejo Ciudadano de la formación.

Podemos ha optado por involucrarse a fondo en un movimiento que ya el año pasado dio muestras de desbordar a los partidos políticos. Impulsada en buena medida desde el movimiento argentino ‘Nos queremos vivas’, la huelga internacional convocada el pasado 8 de marzo se saldó con una manifestación multitudinaria en Madrid, a pesar de no contar siquiera con el respaldo explícito de los sindicatos mayoritarios. Este año, CCOO y UGT tampoco secundan la huelga de 24 horas, pero sí han convocado paros de dos horas. Y el PSOE secunda los paros fijados por los sindicatos porque que “son los que pueden parar con arreglo a la ley, un paro formal”, según ha señalado la secretaria de Igualdad de los socialistas, Carmen Calvo. Sea como fuere, el auge de las reivindicaciones feministas está obligando a los partidos a modelar sus discursos ante un movimiento que ha modificado la agenda política y mediática.

La presidenta del Congreso ha llamado al “activismo” para luchar “contra la brecha salarial”. / EP

Ana Pastor, la feminista discreta

Sin aspavientos, haciendo gala de su carácter discreto, Ana Pastor, se ha colocado como uno de los escasos referentes por la igualdad entre hombres y mujeres en el seno del PP, hasta el punto de fijar públicamente la opinión del partido en ciertas materias, tras unos días agitados después de que Mariano Rajoy respondiera con un “no nos metamos en eso”, preguntado por la brecha salarial. Lo hacía el pasado martes, 13 de febrero, en la clausura de las jornadas ‘Igualdad en las radiotelevisiones públicas. Del compromiso a la práctica’, celebrada en el Congreso de los Diputados.

Pastor llamaba al “activismo” desde todos los ámbitos sociales para “luchar contra cosas que son tan flagrantes como la brecha salarial”, y tiraba de ironía para explicar que “se dice que las chicas somos muy observadoras. Ya sabéis que somos trabajadoras, observadoras... todo con tal de no ser inteligentes”, subrayando también que España sigue siendo un país con “una fuerte impronta masculina”. Así, ha defendido la necesidad de que haya un “compromiso” de toda la sociedad con la erradicación de la violencia contra la mujer, con la igualdad real entre hombres y mujeres, y con que exista “un núcleo de agenda de igualdad en todas las instituciones”.