Tribuna / Cristina Antoñanzas Tiempos de hoy

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 Nº 1234. 16  de febrero de 2018

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Tribuna /
Cristina Antoñanzas

Nos están robando


Si mujeres y hombres con cualificaciones similares realizan el mismo trabajo, en condiciones laborales equivalentes, deben tener derecho al mismo sueldo, sin que se pueda camuflar bajo complementos la discriminación hacia la mujer

Una mujer y un hombre nacen el mismo año, empiezan su carrera profesional el mismo año y se quieren jubilar el mismo año, a los 65, pero la mujer no puede hacerlo. No se trata del guión de película. Es el resultado de un ejercicio práctico que hemos realizado en la Unión General de Trabajadores, y constituye un claro ejemplo de cómo el mercado de trabajo español discrimina a la mujer hasta el final de su trayectoria profesional.

A la mujer le faltan años de cotización porque ha tenido que dejar de lado su carrera, durante un tiempo, para atender a su familia; ha realizado empleos a tiempo parcial de forma involuntaria para poder reincorporarse al mercado de trabajo, o simplemente seguir en él; ha percibido sueldos inferiores a lo que pagaban a sus compañeros hombres que realizaban trabajos de igual valor, etc.

Falta poco para celebrar el Día contra la Discriminación Salarial y algo más para el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer. Año tras año, seguimos teniendo el mismo reto porque las estadísticas no engañan. Tenemos en estos momentos una brecha salarial en España que es de casi el 23% y ésta es superior incluso, en salarios medios anuales, a la que teníamos en 2010 (22,55%). Y lo que es peor, mientras la media europea se ha reducido ligeramente, en España se ha estancado.

La brecha, no sólo salarial, persiste y choca con el triunfalismo y la inacción del Gobierno, que incumple la Constitución –artículos 9 y 14–  y sus promesas. Han pasado siete años desde que el propio presidente del Gobierno, en su discurso de investidura de 2011, anunció un plan especial a favor de la igualdad de hombres y mujeres en el ámbito laboral, a fin de luchar contra la discriminación salarial entre sexos. Y ahora, públicamente, ni siquiera quiso meterse en eso.

Se ha olvidado también de lo que él mismo firmó, el pasado 17 de noviembre en Gotemburgo, el Pilar Europeo de Derechos Sociales, en cuyos principios –capítulo I, artículo 2 sobre igualdad de oportunidades y de acceso al mercado de trabajo– reconoce que las mujeres y los hombres –textualmente– tienen derecho a la igualdad de retribución para un trabajo de igual valor.

¿Y esto qué significa? Que si mujeres y hombres con cualificaciones similares realizan el mismo trabajo, en condiciones laborales equivalentes, deben tener derecho al mismo sueldo, sin que se pueda camuflar bajo complementos la discriminación hacia la mujer. 

Los salarios deben establecerse en función de la cualificación, capacidades y destrezas para el desempeño de un puesto de trabajo. Y los complementos no pueden tener distinto valor económico según las categorías que se ocupan, teniendo en cuenta que las más bajas de una escala salarial son ocupadas mayoritariamente por mujeres.

Es por esto que es imprescindible una Ley de Igualdad Salarial, porque a las mujeres nos roban parte de nuestros sueldos, y parte de nuestra jubilación. La negociación colectiva, por sí sola, no basta porque la reforma laboral del PP incrementó la capacidad de los empresarios para adoptar medidas unilaterales y da prioridad a los convenios de empresa frente a los sectoriales y estatales, a sabiendas de que la capacidad de negociar de los trabajadores es menor en ese ámbito teniendo en cuenta que el tejido productivo español está compuesto en el 90% por muy pequeñas empresas.

Este es uno de los motivos por los que el 8 de marzo haremos una huelga general parcial de dos horas por turno para dar una vuelta de tuerca más y seguir presionando para lograr la eliminación de las discriminaciones y reducir la brecha de género en las relaciones laborales, en el acceso al empleo, en la calidad de las contrataciones, en los salarios, en la ocupación de puestos de responsabilidad, en la corresponsabilidad del cuidado familiar y en la eliminación de la violencia de género. En definitiva, lograr la plena igualdad que nos están robando.

 

Firma

Vicesecretaria general de UGT y responsable de políticas en los ámbitos de Comunicación, Mujer Trabajadora, Migraciones, Juventud y la Unión de Técnicos y Cuadros. Licenciada en Biología, fue secretaria de Salud Laboral y Medio Ambiente de UGT La Rioja de 2007 a 2009, año en el que fue elegida secretaria de Salud Laboral y Empleo. En 2013 fue nombrada Secretaria General de UGT La Rioja.




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