Cataluña espera al banquillo "indepe" Tiempos de hoy

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 Nº 1233. 9  de febrero de 2018

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Política / M. C.

Artadi, Torra, Batet, Torrent, Sabriá, Aragonés…

Cataluña espera al banquillo ‘indepe’

Junts per Catalunya ha pisado el acelerador de las negociaciones con ERC con la idea de cerrar la investidura de Carles Puigdemont lo antes posible, pero a primera vista parece que todavía quedan muchos flecos por cerrar. Y es que desde JxCat insisten en que sólo contemplan una investidura del ex president en el Parlament, mientras que Oriol Junqueras y los suyos tienen claras sus líneas rojas: no dar pie a que nadie más vaya a la cárcel y que la investidura del nuevo –o nueva– president sea “efectiva”. Esta cuadratura del círculo está en manos de un reducido grupo de negociadores que, con una generación de políticos inhabilitada o procesada, llevarán la voz cantante en el futuro gobierno de Cataluña.

De izquierda a derecha, y de arriba a abajo, los miembros de JxCat Elsa Artadi, Joaquim Torra y Albert Batet, y de ERC, Roger Torrent, Sergi Sabrià, y Pere Aragonés. / JxCAT / EUROPA PRESS

 “Nosotros nunca hemos hablado de un gobierno real y efectivo […] en ningún caso queremos que el president Puigdemont sea un president simbólico. En ningún caso queremos un gobierno simbólico en Bruselas y uno efectivo en Barcelona”. Entrevistada por TV-3, la portavoz de Junts per Catalunya, Elsa Artadi, fijaba posición en una semana en la que, a pesar de su defensa a ultranza de la candidatura del expresident, algunas informaciones la han vuelto a colocar como sucesora de Puigdemont al frente de la Generalitat de Cataluña. En esa entrevista, Artadi negaba tajantemente esa posibilidad, pero no cerraba la puerta a incorporarse al Govern como consellera. Pero independientemente de que Artadi sea o no la candidata de consenso para JxCat y ERC, lo cierto es que esta economista de 42 años se ha colocado como la mujer fuerte del legitimismo carlista que representa su formación y como una de las principales voces a tener en cuenta en la política catalana a lo largo de los próximos años.

Ella es la líder del grupo de diputados que se hacen llamar a sí mismo “irreductibles” en las redes sociales, firmemente decididos, por lo menos en público, a devolver a Puigdemont al Palau de la Generalitat. Un miembro insigne y clave en este grupo es Joaquim Torra, frecuente compañero de Artadi en los viajes a Bruselas para reunirse con Puigdemont y miembro del equipo de negociadores con ERC. Este abogado de 55 años, que trabajó durante más de 20 para una multinacional de los seguros y que desde hace unos 10 se dedica a la edición y a la escritura, siempre ha estado en la órbita soberanista y ha formado parte de las cúpulas de tanto de ANC como de Ómnium Cultural. De hecho, llegó a presidir esta última en 2015, antes de ser relevado por Jordi Cuixart.

Aunque no es Torra el principal rival de Artadi como estrella emergente del independentismo, sino Albert Batet, de 38 años, alcalde de la localidad tarraconense de Valls desde 2008 y también miembro del equipo que ha estado en permanente contacto con Puigdemont desplazándose a Bélgica. Su nombre también está en las quinielas como aspirante a la presidencia de la Generalitat. Y es que a su favor cuenta con el hecho de tener experiencia de gestión y de que sería mucho más aceptable por la dirección del PDeCAT, ya que Artadi genera muchas resistencias en el núcleo duro del PDeCAT, más incluso que en Esquerra, por la manera en la que han quedado desplazados en la toma de decisiones en JxCat. Batet es producto de la cantera de Convergència y está afiliado a su sucesor, el PDeCat, cosa que no puede decir la mayor parte del núcleo duro de JxCat. De hecho, sólo un tercio de los diputados de la lista encabezada por Puigdemont forma parte del partido que lideran Marta Pascal y David Bonvehí. Con un perfil parecido, pero más ajeno al núcleo duro de Puigdemont, está Marc Solsona, de 41 años. Veterano alcalde –de la localidad leridana de Mollerussa desde 2010- y militante de las juventudes de Convergència desde los 19 años, también forma parte de los pocos afiliados al PDeCat en las filas de JxCat.

En las filas del PDeCat, Artadi es vista como una oportunista que antes del verano pasado se afilió al partido, cuando parecía la mejor forma de impulsar su carrera política, y que en otoño se daba de baja para integrarse en la lista de JxCat. Aún así, Artadi dispone de padrinos poderosos. Aparte del propio Puigdemont, para quien trabajó desde enero de 2016 como directora de Coordinación Interdepartamental de la Generalitat, Artadi debe su proyección política actual al exconseller de Economía Andreu Mas-Colell. Él la fichó como asesora en 2011, tras doctorarse en Harvard, para luego ascenderla a directora general de Tributos y, después, como secretaria de Hacienda, ya en 2015. Y ha sido Mas-Colell la voz más autorizada que ha insistido en la solución de “gobierno técnico” en Barcelona y otro “legítimo” en Bruselas.


Elsa Artadi es la principal candidata a relevar a Carles Puigdemont en la Presidencia de la Generalitat. / EP


Precisamente esa opción de un gobierno “efectivo”, para dejar a Puigdemont en un rol simbólico, es la opción que ha venido defendiendo el equipo negociador de ERC, que tiene en Pere Aragonés a uno de sus principales cerebros. Él ha sido quien ha protagonizado buena parte de los últimos desplazamientos a Bruselas para negociar cara a cara con Puigdemont y el núcleo duro de JxCat, como persona de máxima confianza de Oriol Junqueras, con quien ocupó el cargo de número dos de la conselleria de Economía. Republicano de pura cepa, este especialista en Historia Económica de 35 años lleva militando en Esquerra desde su adolescencia y llegó a ocupar la portavocía de las juventudes del partido entre 2003 y 2004. Aragonés ha estado acompañado en estos contactos por jóvenes talentos de Esquerra, ambos periodistas. Es el caso de Jordi Bacardit, de 36 años, jefe de gabinete de Rovira, y Miquel Martín Gamisans, de 37 años, exsecretario de Comunicación del Govern y exjefe de prensa de ERC en el Congreso. Aunque ellos no son los únicos periodistas que están pilotando los últimos capítulos del procés. Del lado de JxCat está Eduard Pujol, máximo responsable de RAC 1 hasta que se incorporó a la lista de Puigdemont y que, según algunas informaciones, estaría disputando la cartera de Comunicación a Gamisans.

En el primer foco mediático son dos los nombres de ERC que destacan sobre todos y tienen todas las papeletas para pilotar el rumbo del partido en el corto plazo: Roger Torrent y Sergi Sabrià. El presidente del Parlament ha asumido el rol de poner en práctica la “estrategia de normalización” diseñada por Junqueras, que ha marcado claramente la línea roja de no provocar que nadie más ingrese en prisión. Torrent, un “hombre disciplinado, de partido”, como le califican quienes le conocen no prevé dar ningún paso que contradiga estas directrices. De ahí la suspensión del pleno de investidura de Puigdemont que tanto ha escocido en las filas de JxCat.

A Torrent, de 38 años -y alcalde del municipio gerundense de Sarriá de Ter durante casi once años, hasta que fue elegido president de la Cámara catalana-, muchas voces le colocaban como portavoz del partido. Pero a falta de un candidato mejor para hacerse cargo de la segunda magistratura de Cataluña, Torrent fue el elegido y esa responsabilidad recayó finalmente en Sergi Sabrià. Un Sabrià que ha dedicado casi exclusivamente sus intervenciones ante los medios en las últimas semanas a desmentir las filtraciones de JxCat, la última la que señalaba que el acuerdo era inminente y que fijaba la investidura de Puigdemont en el Parlament, para la semana próxima. El portavoz de los republicanos dejó claro que “priorizamos el contenido del acuerdo y no la fecha”.

Al contrario que la mayoría de las estrellas rutilantes del independentismo, Sabriá, de 42 años, comenzó a trabajar en la Generalitat y, después, forjó su carrera en la política municipal. Este licenciado en Ciencias Políticas se incorporó como técnico a la conselleria de Educación en los primeros 2000, donde llegó a ocupar el cargo de jefe de Relaciones Institucionales. A partir de 2007, ya afiliado a ERC, pasó por diversos cargos en organismos dependientes de la Generalitat y se terminó haciendo con la alcaldía de Palafrugell. Y ya con la renovación que Junqueras emprende en la cúpula de ERC a partir de 2011, Sabriá termina haciéndose con la portavocía del partido. 

En manos de todos estos nombres, está el desenlace de unas negociaciones que, al menos al cierre de esta edición, todavía parecen bastante enmarañadas. El jueves, RAC 1 desvelaba el supuesto acuerdo cerrado por JxCat y ERC, que pasaría por reconocer la legitimidad de Puigdemont mediante la votación en el Parlament de una resolución sin efecto jurídico, para luego investir un presidente de la Generalitat. O presidenta, porque esa información señalaba a Artadi como candidata de consenso. Una hipótesis más cercana a lo defendido por ERC que a lo que han venido expresando los portavoces de JxCat, como la propia Artadi en esa entrevista en TV-3 pocas horas antes. Allí dejaba muy claro que por su cabeza no pasa acompañar la estrategia de “normalización” de ERC, porque el camino a seguir es “poner al Estado contra la cuerdas, porque ellos mismos están reventando dentro del Estado de derecho. Las contradicciones democráticas y legales en las que les estamos poniendo nos parece que es un recorrido muy importante que hay que hacer”. Continuará.